La Zaranda (Andalucía)

Escrito por nohaydrama 02-04-2011 en General. Comentarios (0)

La escena iberoamericana

Argentina. VuelveLa Zaranda, con Futuros difuntos

De España al teatro Metropolitan."Lo que hacemos es un acto de fe", sostienen.
Ellos se definen como una familia que, al cabo de treinta años, ha pasadoépocas buenas y malas. Han tenido momentos de mucho afecto y también los hahabido conflictivos. Se sostienen porque aman el teatro y siempre tienen fe enel nuevo trabajo que está por llegar. "Lo que hacemos es un acto defe", dice muy convencido Gaspar Campuzano, uno de los intérpretes delgrupo español La Zaranda.

Una vez más, ellos llegan a Buenos Aires para presentar su último trabajo,Futuros difuntos, cuyo estreno está previsto para mañana en el Metropolitan II.

Campuzano, Francisco Sánchez (el emblemático Paco), Enrique Bustos y EusebioCalonge se muestran entusiasmados de volver a la ciudad en la que saben quetienen muchos adeptos. Vienen de Costa Rica. Hicieron presentaciones en elFestival de las Artes, y el éxito, una vez más, los acompañó.

Futuros difuntos es una producción conjunta con el Teatro Sorano, de Toulouse,Francia, que se estrenó en 2008 y que Calonge define como "un paso más enla historia del grupo. Volvemos a meternos en el laberinto de la historia.Hablar de nuestros espectáculos es como hablar de lo inexplicable, hablar delmisterio del teatro; al fin y al cabo de La Zaranda, de ese trozo de vida queponemos encima del escenario".

Los creadores remarcan que el argumento de sus trabajos no define completamentela experiencia espectacular. Porque La Zaranda cuenta mucho más que unargumento. Las sensaciones que aparecen, los símbolos sobre los que trabajan,exceden lo meramente narrativo o argumental.

Así, se puede aseverar que la historia de Futuros difuntos es pequeña: elregente de un manicomio desaparece y, entre los enfermos allí abandonados,comienza una lucha de poder que termina develando un estado de cosas internasque posibilitará al espectador encontrar múltiples lecturas. La trama estáatravesada por imágenes que remiten a buena parte de la historia de la pinturaespañola.

"Siempre decimos que nuestros espectáculos -explica Paco, de La Zaranda-parten de un sentimiento. Ese objeto, ese texto con el trabajamos, parte de unsentimiento. Luego, con el pensamiento ese sentimiento se ordena. ¿Qué es loimportante? Más que lo que contamos o cómo lo contamos, qué produce eso quecontamos. Hasta qué punto eso llega al espectador, lo hace sentir como anosotros nos ha hecho sentir y cómo ese sentimiento se transforma en unareflexión que sirve para que la conciencia se nos abra, aunque sea unpoquito."
Trascendencia

Al cabo de estos treinta años de trabajo, el grupo continúa generando proyectosde mucha trascendencia y con una persistencia en la tarea como pocos gruposeuropeos lo hacen. "Lo más difícil es el medio donde uno actúa -explicaEugenio Calonge-. Un medio poco propicio para la indagación espiritual, para lacreación; muy mercantilizado, donde todo se rige por triunfos de taquilla. Loúnico existente es lo que sale en televisión, donde todo está sujeto a grandespremios, a ruido mediático. Defenderse en ese medio es lo más complicado. Esuna época en la que encaja muy bien esa frase: «Malos tiempos para la lírica».El resto, uno tiene como creador que seguir interrogándose sobre su nuevo trabajo.Si va a salir, si no va a salir. Si la pregunta que uno propone puede serescuchada."

"Estamos en un momento histórico en el que tener coherencia parece ser unpecado -continúa-. Tener coherencia y tener libertad para crear tienen suprecio. Nosotros seguimos intentando hacer el teatro que somos."

En ese camino están y, con mucha tranquilidad, explican que en sus procesos decreación el tiempo resulta una figura casi fundamental. "Esa maquinariadel tiempo que lo va aniquilando todo", dicen. Y en la que ellos sedetienen para construir su presente. "El teatro es una lavadora espiritualpero tiene que hacer efecto en nosotros y también en el que presencia lo quehacemos. El teatro tiene que servir para algo más que para el puroentretenimiento", afirma.

Así, La Zaranda es una profunda admiradora de ese germen misterioso que lleva ala creación. "El germen se escribe dentro de uno -explica Calonge-. Creoen el mero silencio donde va a aparecer. Una vez que aparece tú vas siguiendosus huellas. Si no aparece lo que te escriben por dentro, todo es inútil. Elteatro plantea cuestiones. Es. No sirve para nada ni es nada. Tiene suexistencia, está vivo, cuando lo estamos nosotros. Y está vivo cuando élquiere. Si lo que te escribe por dentro no dice nada, puedes hacer lo quequieras y será una elaboración mental sin ninguna sustancia teatral. Se tratade eso que siempre se llamaba la inspiración, las musas. Todo eso se ha idoabandonando por palabras espantosas como método, proceso. Todo eso es mentira,es una falacia, eso es cacharrería de novedades. El teatro es inspiración, comolo es el arte."

 

 

La escena iberoamericana

Argentina.“La libertad nos pone ante límites siempre metafísicos”

LaZaranda presenta su espectáculo Futuros difuntos en el Metrpolitan II.
El grupo andaluz retorna a Buenos Aires con una obra estrenada hace dos años enToulouse. La obra está ubicada en un manicomio en el que falta el regente y losinternos “estropean lo que les queda de vida peleándose por el predominio”.

Ni el ojo controla ni la mano castiga, pero a los marginados que han quedadoatrapados en el manicomio les pesa la libertad y estropean lo que les queda devida peleándose por el predominio. Reflexionar sobre la libertad es uno de loscaminos para ingresar a Futuros difuntos, el más reciente espectáculo de LaZaranda – Teatro Inestable de Andalucía La Baja. La compañía regresa a BuenosAires con esta obra estrenada en el Théâtre Sorano, de Toulouse, en noviembrede 2008, y llevada en gira por ciudades españolas y latinoamericanas. El autores Eusebio Calonge y actúan Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y EnriqueBustos. El director es el mismo Sánchez, quien adoptó para ese rol el nombre dePaco de La Zaranda, por aquello de cernir el propio material y desechar losuperfluo. La obra irá por tres semanas al Metropolitan II a partir de hoy, conentradas accesibles. Estos artistas cuentan con seguidores a los que retribuyenponiendo un límite al precio de las localidades para que todos puedanencontrarse con esta creación de contenido simbólico inesperado, como lo hansido los anteriores trabajos ofrecidos en salas del Complejo Teatral de BuenosAires, el Teatro Nacional Cervantes y el Liceo. Apenas desembarcados, losintegrantes de La Zaranda dialogan con Página/12 sobre este nuevo viajeexploratorio. Futuros... plantea la experiencia de “unos personajes que hanperdido a su regente y no hay quien ocupe el lugar vacante”, dice Calonge. “Enrealidad, más que morir, el que regía con mano férrea no está. Es unaausencia”, señala el director.

Eusebio Calonge: –El punto de partida argumental es importante, porque laausencia de quien ha detentado poder produce un gran vacío que será necesariocubrir. Esta situación genera feroces peleas entre los internos para obteneruna parcela de poder. Se crean bandos que instauran leyes y se apropian desímbolos que remiten al ausente.

–Adueñarse de los símbolos y homenajear a los ausentes es también una prácticapolítica...

E. C.: –Desenterrar muertos para venerarlos como reliquias es una apropiaciónque se da en todas las sociedades, como el despojamiento de la libertad através de un soterrado totalitarismo. Sin darnos cuenta, la libertad se estáconvirtiendo en una cáscara sin contenido, pero más grave que esto es la faltade aspiración a la libertad.

–¿Por qué cuesta organizarse cuando desaparece el que vigila?

E. C.: –Estamos condenados a disputar siempre, hasta en un manicomio, tomadocomo metáfora del mundo. En las sociedades donde la razón ha sido abolida sólose pretende manejar poder, controlar...

–¿Puede decirse que en las obras de La Zaranda se aspira a una concepciónmetafísica de la libertad?

Paco de la Zaranda: Nuestro trabajo no es solamente el relato de una anécdotani el de una pelea por el poder, sino cómo contamos eso que va apareciendo anteel público, y qué imágenes y símbolos queremos crear y transmitir. Buscamosexpresar la totalidad de un mundo poético dejando que suceda ahí, en escena.

E. C.: –La libertad nos pone ante límites siempre metafísicos. El hombre libresabe que debe enfrentar su destino y su muerte. Y nosotros sabemos que lalibertad verdadera –como lo han dicho otros– será siempre la batalla de losmísticos. Quien pregunta sobre la libertad y siente ese anhelo estáinterrogándose de manera metafísica.

–¿Incorporan también aquí elementos escenográficos que han sido descartados porotros, y que por eso mismo resultan misteriosos?

P. de la Z.: –Es parte de nuestro teatro, como tratar de mantener un lenguajedepurado. El público dirá cuáles son nuestros hallazgos y errores, que loshabrá, porque si hiciéramos un trabajo perfecto dejaríamos de hacer teatro. Notendría sentido. Uno busca lo que ha perdido... En el mundo del teatro nunca sellega a la certeza, pero podemos decir que hoy estamos en un momento de madurezplena. Este debut en Buenos Aires se produce después de haber realizado muchasfunciones. El público que aprecia nuestras obras conoce o intuye las claves denuestro teatro. Nos cuesta explicar de qué trata Futuros difuntos, que tampocotiene relación con Los que ríen los últimos. Quizás aquel espectáculo quetrajimos era menos complejo. En esta obra, algunos personajes pueden recordarleal público las figuras de Velázquez, Goya y El Greco... Ellos son criaturasvivas y tienen un desarrollo existencial por estar vivas.

–¿Cómo ha sido ese desarrollo desde el estreno de 2008 en Toulouse?

Enrique Bustos: Paradójicamente, el proceso de creación fue más corto que el delos trabajos anteriores y más rápida la comprensión del público y de lacrítica. Se entendió muy bien lo que deseábamos plasmar. Paco dice que estamosen un momento pleno, porque después de las funciones hechas en Francia y Españasentimos que hilamos más fino en el contacto con el público de América.Estuvimos en Ecuador y Costa Rica y podemos decir que hoy nuestro desarrollo esóptimo.

Gaspar Campuzano: –Y que esperamos seguir creciendo con el público de BuenosAires, que es muy especial para nosotros. No olvidamos la última función en elAlvear... Nuestro trabajo se engrandecía. Cuando hablamos de evolución odesarrollo del personaje nos referimos a la metamorfosis que se produce ennosotros. Uno siente que se ha quitado una piel, aquélla del principio, y le hanacido otra, ésta de ahora.

–¿Por eso la impresión de que construyen los personajes en escena?

P. de la Z.: –A veces nos dicen que en nuestro teatro parece que todo se vacaer, que todo se complica... Y es que nuestros personajes nacen y crecenmientras la obra sucede. Por eso no es gratuito el cartel con el que nospresentamos. Allí está el fondo enmarcado que aparece en Las Meninas, deVelázquez. Nosotros rescatamos también ese espejo para que tanto el públicocomo los personajes lo atraviesen, como si fueran Alicia descubriendo otromundo al pasar a través del espejo.

E. C.: –Nos preguntamos cómo se reflejaría hoy la sociedad española en esefondo vacío de Las Meninas, y cómo otras sociedades en las que se ha instauradola cultura del vacío.

P. de la Z.: –¿Y si nos ponemos en prácticos y pensamos que si ese fondoestuviera lleno no tendríamos dónde colocar a nuestros personajes? ¿Deberíamosquitar todo para que sucediera algo?

E. B.: –Lo llenaríamos con estos abandonados de los que a nadie pareceimportarle cuál es su suerte.

–¿Es necesario que alguien mande?

E. C.: –Está por verse de dónde sale esa necesidad de la mano férrea que,generalmente, para desgracia de muchos, lleva a la confrontación y a la muerte.

P. de la Z.: –Quizá no sabemos cómo vivir, pero tenemos necesidad de estar unocon el otro.

–¿Aunque sea para mal?

G. C.: –Una de las frases que se escuchaba después del terremoto en Haití era“antes orden que justicia”.

–¿Aun cuando es la justicia la que restablece el orden?

G. C.: –Sí, pero ¿cómo practicar justicia en medio del caos?

P. de la Z.: –¡Qué bueno sería que nuestros personajes fueran entrevistados!Entenderíamos qué piensan sobre el poder, la justicia, el caos... Pero ellos nohablan nunca fuera del escenario. Nosotros tampoco les decimos esto es o no esasí. Nuestro juego en el teatro es sagrado, por supuesto, y equivocado a veces,pero seguimos buscando la catarsis y el encuentro con el público.

–Se sabe que ustedes no saludan al final de la función, sin embargo losaplauden como si lo hicieran. ¿Han hecho alguna vez devolución con el público?

E. C.: –La devolución es moda en Francia y España, y lo hemos hecho, peroobligados.

P. de la Z.: –La gente pregunta y nosotros respondemos...

E. C.: –La mayoría suelta un discurso, que es una opinión personal con la queestamos siempre de acuerdo, porque no tenemos derecho a modificar el parecer delos otros. Es lo que piensan, y está bien.

P. de la Z.: –No siempre acertamos con la respuesta. Yo, particularmente, meniego a explicar nuestro trabajo porque, cuando lo intento, siento que estoyestropeando todo.

G. C.: –Las devoluciones se parecen a la autopsia sobre el cadáver. Uno haterminado su trabajo y está afuera del personaje. ¿Por qué hablar sobre lo queya está hecho, sobre lo que murió? Hasta que no regreso al personaje lo tengopor muerto.

P. de la Z.: –Puedes decir: ¡Qué bueno era! ¡Lástima que se ha ido! Es cierto,es hablar sobre lo que ya no existe.

–¿Cuál será su próximo espectáculo?

P. de la Z.: –“Nadie lo quiere creer”.

–¿Qué es lo que no se cree?

G. C.: –No lo sabemos ni nosotros, todavía.

E. C.: –Está el ovillo, ahora hay que tirar del hilo...

P. de la Z.: –Comenzamos por el sentimiento y las ganas de buscar. Iremos aencontrarlo en nuestro trabajo en la nave industrial, nuestro local. No estamoshaciendo trampa: nos encerramos en la nave de Jerez de la Frontera. Gaspar viveen Jerez y los demás estamos en Madrid. Gaspar es el guardián, el cancerbero dela nave.

–¿La música sigue siendo un elemento imprescindible?

E. C.: –Incorporamos música de Mozart, de Bach... La necesaria.

P. de la Z.: –No nos gusta que sea un adorno ni un simple acompañamiento; comolos otros elementos, debe comunicar.