NoAhíDrama

latinoamericano

José Watanabe--ANTÍGONA (Perú)

Escrito por nohaydrama 04-10-2009 en General. Comentarios (1)
ANTÍGONA
VERSIÓN LIBRE DE LA TRAGEDIA DE SÓFOCLES

 

José Watanabe

 

Escrita en 1999

 

 

 

1.

NARRADORA

(Entra a escena trayendo una caja entre las manos. La deja a un lado del escenario. No la abrirá hasta el final de la obra)

Hoy es el primer día de la paz.

Las armas enemigas aún no han sido recogidas y están dispersas

sobre el polvo como ofrendas inútiles.

Qué rápido el viento de la madrugada ha borrado las huellas de huida de los argivos.

Cuando la luz es brillante como la de esta mañana, parece que el pasado

es más lejano.

Pero no, ellos huyeron apenas anoche, no más noches.

Antes de nuestro último sueño fue el tropel de su desbande.                                                          

Vinieron

y se posaron sobre nuestros tejados cual águilas armadas

y pusieron en nuestras siete puertas

siete renombrados capitanes

y nunca acallaron sus siniestros gritos de guerra.

Pero Zeus, que abomina los alardes de la lengua altanera,

estuvo con nosotros.

Acosados por nuestros batallones, corrían por su vida aquellos que cantaban

que habían venido a beber nuestra sangre.

No la bebieron y agradezcamos hoy la vida

y el sol

y la paz que es un aire transparente, y empecemos a olvidar.

 

2.

NARRADORA

Los pastores han llevado las cabras y ovejas

más allá de las colinas de Tebas, adonde el pasto

no esté sucio de sangre.

Volverán cuando todos los muertos de la guerra estén enterrados

y nueva yerba crezca sobre los túmulos.

Apúrense enterradores,

junten sabiamente en una misma fosa a nuestros soldados y a los enemigos 

pues ambos están hechos de la misma carne

y oliscan el aire por igual.

¿Ven ese cadáver sobre la tierra más árida, tendido

perfectamente de perfil?

Se llama Polinices y aunque semidesnudo,

aún mantiene las brillantes insignias de capitán argivo.

Murió por un juego perverso de los dioses.

Ellos observan las batallas como un espectáculo, ignorando

quién hiere a quién en el fragor del combate

o qué flecha lleva dirección de cuerpo preciso.

Pero en una de las siete puertas,

los dioses sí pusieron voluntad para que se enfrentaran dos hombres señalados,                                                                      

nuestro capitán Etéocles

y el capitán atacante, Polinices.

Ay juego perverso:

los dos guerreros de largas lanzas que quedaron mirándose,

increpándose,

solitarios en sus armaduras fulgurantes, ay juego perverso,

eran nacidos de una misma madre y de igual padre.

El movimiento fue simultáneo: una lanza avanzó y la otra vino

y así la muerte se hizo dos, pero entera en cada hermano.

 

3.

NARRADORA

Destino es de los débiles crear señores del poder,

así como en sueños creamos seres para nuestro miedo, y sólo el dormido

los ve, y se angustia.

Pero ahora estoy en vigilia y ver a Creonte me intimida.

Coronado ayer, es el más reciente rey de Tebas, y sin embargo

ya su ceño es fruncido.

Está bajando lentamente los escalones de su palacio y sé que no trae en la boca

palabras felices.

 

CREONTE

Nuestra patria nuevamente es una tierra de sosiego.

Después de las violentas marejadas de la guerra,

las cosas se han asentado y funcionan como originalmente.

Miren alrededor:

el vino está en las ánforas,

los sirvientes sacuden las alfombras en las ventanas,

el amor anida otra vez, y felizmente por igual, en los inmortales

y en los hombres efímeros,

y los muertos de la guerra ya todos están abrigados por la tierra,

excepto uno.

Excepto uno.

El cuerpo de Polinices quedará insepulto, carne

de disputa y hartura de las aves y de los perros voraces.

Porque él, que fue desterrado, vino con los crueles argivos

dispuesto a ver con placer el fuego consumiendo la ciudad de sus padres.

La no tumba para él es mi determinación

porque jamás los malvados recibirán más honra que los justos,

y que así quede pregonado.

Y pregonado también quede el castigo: aquel

que le haga exequias, que le haga duelo o que le cubra con tierra, agregará su propia muerte a la del muerto.

Ahora vayamos todos a concluir las honras de su hermano Etéocles:

dispongan carrozas, caballos, flores, banderas,

y ustedes, capitanes de la guerra, agreguen un mechón de sus cabellos

para que se consuma con el cuerpo de aquel cuya causa fue la patria.  

Queden así en el olvido los pasados combates

y vayamos a los templos de los dioses en danzas nocturnales,

¡ y que Dionisio sea nuestro guía!

 

4.

NARRADORA

La muchacha, más niña que mujer, sentada en aquel patio…

qué abatimiento tan serenamente llevado.

Hermana de los dos muertos, del honrado con sepulcro y del otro, afrentado sin él,

mira distante nuestro paso. La culpa que sentimos está en nosotros, tebanos,

no en la intención de su mirada,

porque nadie, ni el consejero más sabio, se atrevió a refutar la orden de Creonte

que es dañosa para nuestra alma.  

¿Qué cosas arden en tu corazón, Antígona?

¿Adónde vuela tu resentimiento, muchacha?

¿A Zeus, que ha descargado sobre tu familia cuanto dolor hay en el mundo,

o al rey que ahora se ensaña con tu hermano?

 

ANTÍGONA

Un cetro, un trono, y venias, muchas venias alrededor

están con Creonte.

Oh rey, no necesitabas mucho para hablar con voz de tirano.

Nadie conoce el verdadero corazón de un hombre hasta no verle en el poder.

Antes de la guerra pasaba silbando por este jardín, acariciaba

mi cabeza de sobrina

y luego se perdía por el soleado atrio. Era otro sol

y yo era otra sobrina.

Ese mismo hombre ordena ahora que me regocije con la Victoria

y ponga en olvido al insepulto Polinices

como si no fuera mi hermano.

¿Cómo entrar danzando y cantando en los templos

si en la colina más dura hay un cuerpo sin enterramiento?

¿Cómo brindar, borrando de mis ojos lo que no ven

pero que ciertamente es?

Es un cadáver cercado por guardias, vigilado día y noche

para que ni siquiera el viento le cubra con tierra.

Pero si eres perro o ave carnicera, puedes llegarte

y destazarlo y morder la preciosa carne

del hermano mío.

Hermano mío, pero ya no pariente mío

sino muerto de todos, dime qué debo hacer.

 

5.

NARRADORA

Los dioses te hicieron nacer hembra, Antígona.

Poco puedes hacer sino obedecer las leyes, así caigan sobre los muertos

como sobre los que vivimos todavía.                                             

Tienes el corazón puesto en cosas ardientes, en deseos

de desobediencia que a otros helarían o convertirían

en estatuas del miedo.

Descansa, deja que el sueño sea apacible tregua   

mientras transcurre la larga noche. Duerme.

(Se hace la noche, luego amanece)

 

6.

NARRADORA

Las raudas sandalias del guardia

que viene corriendo por un atajo de las colinas, de tan raudas

parecen que apuran la luz del amanecer.

¿Qué mensaje palpita en su lengua, qué noticia

lo demuda en su carrera, qué nueva calamidad guarda

en sus cerradas palabras?  

Ya sube los escalones húmedos de palacio,

ya sólo tiene aliento para pedir que lo anuncien ante el rey.

 

GUARDIA

Qué difícil llegar hasta ti, rey, no por tus alturas en el poder

sino por mi temor de darte el bocado que traigo.

Cuántas veces me he detenido en mi carrera

porque el corazón me decía: "vuélvete, regresa, cuidado,

que apenas dando la noticia, tú mismo la has de pagar".

Con tales pensamientos

el camino corto me ha dado un viaje largo.

Sí, sé que estoy hablando para dilatar el tiempo mío

y sólo logro tu real impaciencia.

Sea entonces la noticia: anoche alguien ha sepultado a Polinices.

No, no es que el muerto esté acogido bajo la tierra,

sino que le han frotado fino polvo sobre toda la piel.

El alguien inició así el rito del soterramiento,

pero la luz del alba lo hizo huir.

Guardias contra guardias nos hemos culpado,

pero será, te pregunto, negligencia de hombres si el desobediente de tu decreto

fue un dios?

Ese pensamiento silenció de pronto nuestra discusión allá en la colina.

Señor, convendrás que quien llega y huye

deja huellas,

y no había ninguna, ni de rueda ni de pie ni de arañazo de azada.

¿No te dice el corazón, como a nosotros, que el enterrador llegó por el aire

o que no es de visible sustancia humana?

 

7.

NARRADORA

En la puerta de Bóreas

el viento agita como tristes banderas los andrajos de aquel hombre que viene reo.

Culpado avanza

mientras los cumplidores guardias lo apuran con lanzas

y la turba le hace andante ruedo.

Dicen que merodeaba el cadáver de Polinices

y que había tierra en sus uñas.

Ahí tienes, Creonte, al que anoche retó  tu orden.

¿Vas a juzgarlo?

Risible juicio, rey, o sainete: ¿Cómo lo harás venir a la cordura

si el hombre tiene la razón trastocada?

Es el loco que hace años pide limosna junto al monumento de Anfión.

Hoy, prisionero, grita que en la colina sólo buscaba a su perro.

Sus otras voces

sólo suenan en su cabeza atormentada, en su locura

donde no existen reyes ni héroes ni traidores,

sino sólo un perro.

 

8.

NARRADORA

Yo recuerdo:

las alamedas eran primaverales

y Antígona corría y reía como un pequeño ciervo con sus amigas.

El único acontecer trémulo                                        

era la primera sangre menstrual, brillante y limpia,

y el único vaticinio

lo traía el viento al cifrar los vestidos a los cuerpos, y anunciar así

cuerpos plenos y deseables.

Nada presagiaba a la joven sombría que hoy camina sola bajo los pinos

y apoya la mejilla en la áspera corteza para que nada en ella descanse serenamente.

Los dioses de la alameda la miran pasar y ninguno, desde sus mármoles,

la consuela.

 

ANTÍGONA

Oh dioses, pudiendo habernos hecho de cosa invisible o de piedra                                                                             

que no necesitan sepultura

¿por qué nos formaron de materia que se descompone, de carne

que no resiste la invisible fuerza de la podredumbre?

Qué impúdico, que obsceno

es acabarse insepulto, mostrando

a los ojos de los vivos blanduras y viscosidades. Tal castigo,

y peor, padece mi hermano

porque también es abasto que desgarran alimañas, buitres y perros.

Altos pinos que me vieron pasar cuando yo era niña,

¿divisan a mi hermano? ¿el viento le ha quitado el fino polvo

con que cubrí su desnudez al amanecer?

¿Tendré otra vez valor para burlar la redoblada guardia

o debo resignarme a que su cuerpo, al entrar el otoño,

sea sólo huesos y una mancha oleosa sobre la grava?                                             

No, no me respondan. Hoy toda palabra o murmullo entra en mi pesadilla

y la enciende más.

 

9.

NARRADORA

Era la medianoche

y el palacio de Creonte parecía un barco anclado y seguro.

El viento había amainado

y las antorchas se consumían con llama inmóvil y azul.  

Contemplando el edificio, pensé en los modos del poder:

un hombre inmisericorde duerme entre sedas, me dije.  

De pronto

en la habitación más alta se encendió una luz y otra luz

y vi a Creonte caminar y caminar turbado. ¿Lo despertó

un mal sueño

o el escozor de la desconfianza que tiembla en la piel de todo tirano?                                    

 

CREONTE

El guardia habló con lengua supersticiosa. No viendo huellas,

él y sus compañeros de simpleza

sospecharon una divinidad intentando sepultar el cadáver de Polinices.

¿Qué dios puede tomarse ese trabajo

con alguien que llegó hasta las puertas de la ciudad

levantando teas ardientes

dispuesto a incendiar templos, altares y sacros tesoros?  

¿O hemos llegado al tiempo en que dioses falsos

enaltecen a los traidores?

No: ahora veo: la simpleza del guardia era fingida

y el dios enterrador era pícaro invento

para ocultar su complicidad pagada.

Hay ciudadanos resentidos porque no ocupan un sitio a mi lado.

Ojos que yo envío por toda la ciudad

han visto que a mis espaldas mueven la cabeza y murmuran diatribas.

A ellos no les duele el cadáver de la colina, les duele mi poder,

y para minarlo

dejaron caer monedas sobre la palma venal de un guardia.                                                                                       

Sí, la arriesgada y vergonzosa empresa de mi servidor

sólo puede hallar explicación en el lucro. 

Y luego quisieron confundirme como al rey ingenuo de las fábulas

trocando a un dios con un loco que se arrodilló ante mí y habló confusas palabras entre llantos y babas.

 Poder y traición están en la misma medalla,

El día de mi primer mando tuve mi primera felonía:

desapareció la mascarilla mortuoria de Polinices, aquella

que hice para que el enemigo tuviera un rostro

antes de que bajo el sol, como ordené, perdiera sus facciones.

Ay traidores, tiemblen, porque tampoco bastará la muerte sola para ustedes.  

 

10.

NARRADORA

He visto a Antígona corriendo sigilosa de una columna a otra,                                                                                              

de una esquina a otra

como escondiéndose de nadie.

Al salir por la puerta Bóreas

su apurado vestido blanco parecía ir solo como una sábana volada de un cordel.

La perdí de vista cuando entró en la llanura,

pero en la frente llevaba un pensamiento que la transfiguraba

y la hacía más bella en su veloz caminar bajo el sol del mediodía.

 

ANTÍGONA

Polinices, hermano mío, te preguntarás cómo he llegado hasta ti.

Todo hombre tiene su arrogancia

y la de los guardias es creer que en hora tan luminosa no puede haber audaces.

Doy gracias también a los vientos del norte

que se rizan en torbellinos y recorren las colinas

levantando columnas de polvo que suben hasta las nubes.                                                          

Envuelta en un torbellino he venido. Estoy llena de briznas,

pero el vino del cántaro está limpio.

Cuán malamente te han raspado el polvo

que te puse anteanoche. Quieren para ti la más absoluta intemperie,

pero yo he venido a abrir la tierra para ti.

Recibe otra vez sobre tu cuerpo este polvo consagrado

y estas tres libaciones del vino de mi boca, pero en nombre de todos.                                                                    

(La sorprende un guardia)                                                                                               

Ser sorprendida era mi riesgo, guardia, pero déjame

que termine de abrir la tierra para que sea madre

y acoja a Polinices como acogió a Etéocles.

Son hermanos irrenunciables, guardia, ya sin facción ni contienda

y acaso mutuamente se están llamando.

En tu corazón sabes

que no es bueno que el uno esté abrigado por la tierra

y el otro siga errando,

alma en pena que mira con tristeza o cólera su propio cadáver.

Quiero que toda muerte tenga funeral

y después,

después,

después

olvido.

En tus amarras, guardia, está empezando mi muerte.

Recuerda mi nombre

porque algún día todos dirán que fui la hermana que no le faltó al hermano:

me llamo Antígona.

 

11.

NARRADORA

Gentes de Tebas

que miran y se esconden como monos curiosos,

la que va por las calles dentro del círculo de guardias como animal de cacería

es en verdad la única princesa de esta tierra.

Véanla ahora

subiendo los escalones de palacio: si desatadas van

las correas de sus sandalias, muy entradas en sus carnes

están las amarras de sus sagradas muñecas.

Gentes de Tebas,

ya Antígona y Creonte están en sus inevitables papeles.

Ella ocupa su asiento de reo

y él ahora no sólo es rey, sino la estentórea voz del destino 

y su inclemencia.                                             

 

CREONTE

Naciste

del vientre de mi hermana y lazo de amor te une a Hemón, mi hijo.                         

Eres, pues, más pariente mío que muchos.

Doble dolor y doble cólera arden en mi alma.

Es justo, entonces, que doble rigor tenga contigo.

Mi hijo Hemón deambula incrédulo por pasajes y habitaciones,

ya sabiéndose novio de una segura condenada.

Porque condenada estás desde que los bandos pregonaron la orden y el castigo.

Y sin embargo ríes, y esta insolencia es mayor que la del enterramiento

porque allí burlaste a simples y oscuros guardias

y aquí tu sorna y jactancia

son ante tu rey.

Siempre es más fácil ordenar la muerte

de aquel que comete un delito y luego lo toma a honra. Tu risa

hará que condenar también sea un placer.

¿Pero quién más ríe contigo?

¿Qué cómplices se ocultan en sus casas a gozar tu osadía?  

¿Ismene, tu hermana, también te asistió y es la otra cabeza

de la víbora bicéfala?

 

ANTÍGONA

La víbora tiene una sola cabeza, Creonte.

Mi hermana Ismene es inocente. Sus pensamientos más atrevidos

no van más allá de su tímido frontal.

 Dices que he violado tu ley.

¿Pretendes tú, mortal, prevalecer

por encima de las leyes no escritas pero inquebrantables de los dioses?                                                                               

Sólo ellos tienen mandato sobre los cuerpos de los muertos.

Recuérdalo: sólo ellos.                                                                                    

Sé bien

que Polinices venía a devastar nuestra patria y que Etéocles la defendía,

pero ahora, muertos, el Hades les otorga igualdad de derechos.

Como ves,

he preferido cumplir con los dioses y no con tu arrogante capricho.

Sucumbir por tal motivo es ganancia, y no me duele.

Doleríame, sí, que el hijo de mi misma madre

quedara insepulto. Tú sigue llamándolo enemigo

hasta el fin de tus días, 

pero yo he nacido para amar, no para compartir odios.

Ha de parecerte que hay sonido de locura en mis palabras,

pero no, la locura está en tus oídos.

¿Sabes que hay muchos tebanos que alzarían estas mismas palabras,

que las dirían a voces por calles y plazas

si el miedo no les cerrara la boca?

Los dioses quieran, Creonte,

que no te dure el privilegio de ordenar impunemente lo que te place,

y quieran también acabar pronto con tu gozo de escuchar

sólo el multitudinario

e indigno

silencio.

 

12.

NARRADORA

No supongamos tanta dureza en el corazón del rey.

Seguramente ha vencido mil dudas antes de sancionar a la joven

que hizo promesa de amor con su hijo

y es tan cercana de su sangre.

Ay Antígona, qué hermosa y altiva presa eres. La escolta de guardias

no perturba tu caminar lento

y regio.

Vas mirando sin ansia

rostros en las ventanas, árboles, veredas, un brillo de sol

en una aldaba, y mil cosas que para ti son últimas. 

No te llevan a cadalso, a final que viene raudo como viaje

de flecha o vuelo de hacha, no:

Creonte te ha señalado muerte para la memoria de todos, muerte

que se vocee así:

si tamaño castigo da a pariente ¿qué pueden esperar otros enemigos? 

Vas, Antígona, a muerte más larga y perversa.

Entre el roquerío de la montaña

hay profundas y caprichosas cuevas. En una de ellas serás lanzada y vastamente tapiada.

Cárcel te será

mientras te duren las interminables horas de hambre y sed y oscuridad                                                                        

y luego secreta e inmensa tumba, porque no sólo te albergará la cueva

sino toda la montaña.

 

13.

ANTÍGONA

La oscuridad le da a mi cuerpo una existencia extraña.

Soy

sólo cuando me palpo o toco la dura piedra de la caverna.                                                                                            

Cuando hablo no sé si hablo, acaso sólo sean palabras que circulan

sin sonido dentro de mi cabeza. 

Esto

y la muerte

debo pagar en este tiempo de perversas confusiones.

La piedad, que antiguamente era virtud, hoy me condena

y alarga las desgracias de mi familia.

Los viejos dicen que un antiguo conjuro pesó sobre mi padre y mi madre

y que las desventuras, como las olas de la mar, se repetirán

de una generación a otra. 

Y entonces desde aquí, aunque no me escuchen, viejos, yo les recuerdo

una ley del Olimpo

que dice

que nada grande entra en la vida de los hombres

sin alguna maldición.

Si la paz es esa cosa grande, yo soy la maldición, la ola rara                                                                          

que se estrella y muere en el interior de esta cueva.

Lo siento por ti, amado Hemón. Éramos una mujer y un hombre soñando

ritos nupciales, banquetes y tálamos.

Otro será mi novio ahora, vendrá desde la oscuridad,

y comeré mi manjar, este aire,

y me tenderé sobre esta piedra que ese último día me parecerá de plumas.

                                 

14.

NARRADORA

Desde la madrugada,

Hemón camina porque camina, va y viene

a ninguna parte

y sólo se detiene a mirar la montaña donde se consume Antígona.

¿Qué ha sucedido en mi patria

para que ojos tan jóvenes miren con tanta amargura?

Anoche Hemón tuvo un sueño insensato:

Se vio repentinamente muerto

por una dorada flecha disparada por algún dios compadecido,

y así atravesado y finado

entró en sueños en la cueva para buscar entre las sombras

la amada sombra de su prometida.                                                                     

La luz del alba le advirtió que soñaba, y odió la luz.

Se puso de pie y empezó a caminar al garete: igual

le era pisar yerba, piedra o grava.

Una pregunta le maduró en su deambular:

¿hasta dónde debe ir el amor por un padre? ¿debemos pagar

esa deuda de origen

aun con la aceptación silenciosa de sus injusticias?

Hemón sabe que es pregunta rebelde, pero la lleva en el gesto

mientras sube a hablar con Creonte.

 

CREONTE

Hijo mío, oí rumor de tu despecho por tu frustrada boda,

pero mírame: soy rey y padre, pero no dos personas, no uno inflexible

y otro blando.

Mi firmeza de casa debe prolongarse a todos los rincones de la patria

donde debo ser obedecido en lo pequeño y en lo justo,

y aun en lo que no lo es.

Engendrar hijos es un riesgo, Hemón.

Los que salen cortos de alma

sólo sirven para burla de los enemigos,

pero yo estoy confiado contigo, te di sentimientos fuertes

y sé que no podrán disolverse ante la apetencia

por el placer de una mujer.

Sepas, además, que sería sospechoso sino gélido

el abrazo desnudo de aquella que se ha portado enemiga

de nuestra estirpe.

Deja que ella encuentre un novio en el Hades

y tú, hijo mío, busca entre otras doncellas

otros campos donde labrar.

 

HEMÓN

Muy extraño es ser hijo de un poderoso.

Te escucho decir palabras domésticas de padre

juntamente con órdenes y leyes de rey.

Y privilegio siento en no verte

como el alto gobernante que a otros intimida. 

Te pido permiso para usar ese privilegio,

y decirte lo que escucho en las calles, entre las sombras:

toda la ciudad llora a Antígona.

Los sencillos ciudadanos censuran la afrentosa muerte

que le estás dando. Dicen:

"aquella que no consintió que su hermano fuera pasto de perros

¿no es acaso más digna de alcanzar honra que castigo?"

Óyelos, padre.

Yo quisiera para ti toda la sabiduría del mundo, pero los dioses

todavía no han creado a tal hombre.

No imites a los soberbios de mil talentos que cuando se les casca

son hueros.

Oye a los sencillos ciudadanos, padre.

Que no te sea humillante el aprender de ellos.

Que tus leyes no sean de tu solo arbitrio, porque no es patria

lo que es posesión de un solo hombre.

También oye a los dioses. Mira la noche

porque en el silencio estelar,

ellos piden que no olvides ni pisotees sus derechos sobre los muertos. 

Oye a todos, padre, y cede,

y revoca la dura orden para que todos celebremos la paz

y Antígona la luz.

 

15.

NARRADORA

Las vivaces cabras saltan de peña en peña

y se aparean

sin sospechar que en el vientre de la soleada montaña

hay una cueva

que es cárcel perpetua y tumba y tálamo.

Hasta allí no penetra el sagrado ojo del día

ni el llanto de amigos y parientes. En ese silencio

la muerte laboriosa envuelve a la joven condenada

en un denso capullo de sombras.

 

ANTÍGONA

Yo quise ser la justa enterradora

y ser enterrada es el premio que he recogido.

Padre mío,

madre mía,

hermanos Etéocles y Polinices, ya siento que toco las manos de ustedes

que las alargan hacia mí desde el otro mundo.

Moriré sin cantos de himeneo

ni caricias de esposo

ni crianza de un niño. Sólo he llegado a ser hija y hermana grata,

recíbanme como tal.

Curiosa es mi muerte. Mi cuerpo joven

no tiene destructora ni cruel enfermedad,

y aquí no espero el imposible el golpe de una espada ciega

para que yo muera regando mi sangre.

Me estoy acabando lentamente: en la misma medida que consumo la vida

entra en mí

y crece

el dulce abandono que llamamos muerte.

 

16.

NARRADORA

Un extranjero que cruzara Tebas de paso

vería un pueblo de orden, un rey que gobierna

y un pueblo que labora calmo.

No vería las turbulencias debajo del agua mansa.

¿Quién le diría

que una muchacha está muriendo por piadosa?

¿Quién le informaría

que el joven iracundo que sale de palacio se arrancaría la piel

si con ello dejara de ser hijo del rey?

Y ahora sospechemos que serán más duras las secretas correntadas

porque ahí viene Tiresias, el anciano vidente: mala señal

es su caminar agobiado, que no es por edad sino por el peso

de sus presagios.

Los dioses le dieron a Tiresias una paradoja:

lo cegaron para que viera más lejos,

y así va, confiando sus pasos a un lazarillo, ante Creonte.

 

TIRESIAS

Tú puedes jurar, rey, que tu trono está sobre amplias bases de mármol.

Yo lo veo al borde de un abismo.

Escúchame:

Están ocurriendo sucesos para el temor.

Los mil pájaros de mi árbol, pájaros de algarabía,

fueron expulsados por grandes aves llenas de cólera

que hicieron del árbol campo de batalla

donde esgrimían garras para sangrarse cruelmente.

Al no comprender esa violencia, acaso

figuración de otra venidera, 

yo corrí a ofrecer sacrificios en el altar. Puse sobre el hornillo

las ofrendas habituales, frescos húmeros de oveja y buey, y pequeñas vejigas

de hiel,

y todo untado con grasa para avivar el fuego,

pero, ay, el fuego no levantó sus lenguas,

y la grasa se derritió gota a gota sobre el rescoldo dando gran humo, y la hiel

salpicó el aire oscuro y atosigante.

Dime, Creonte ¿por qué los dioses rechazaron mi sacrificio?

Y asimismo es en todos los altares, y es casa por casa

como una peste. Y aves y perros llegan a los hornillos

como siguiendo una orden

y los atestan con piltrafas arrancadas del cadáver de Polinices.

¿Acaso es necesario mi arte de vidente para interpretar tales signos?

Tú retaste a los dioses, pero todo Tebas paga tu insolencia.

Me retiro pidiéndote que no punces más al cadáver. Entiérralo.

Que se diga que fuiste valiente corrigiendo tu yerro

y no valiente volviendo a matar al que está ya matado. 

 

17.

NARRADORA

Nadie alrededor. Creonte está sentado solo en el centro del gran salón.

Se mira en el espejo

y ve un hombre irritado tomando vino.

Y nadie alrededor.

El vino es de las cepas reales,

pero sus pensamientos caen en el vaso y la bebida se tuerce.

Y nadie alrededor.

 

CREONTE

¿Quién no está contra mí?

¿Hemón, mi hijo subyugado por una vil mujer?

¿Tiresias, el viejo adivino, que me culpa de las llamas muertas en los altares 

sin ver la hartura de los dioses que ya no desean las ofrendas de los pusilánimes?

¿Quién no está disparando flechas contra mí?

¿Quién no me trajinaría como mercancía si hubiera comprador?

Pero una vez más digo: a Polinices

no lo enterrarán nunca en un sepulcro

aunque las águilas

le arranquen piltrafas y las lleven hasta el mismo trono de Zeus.

 

18.

NARRADORA

Tiresias, el anciano de los ojos muertos,

convierte todo su cuerpo en un enorme ojo, no para ver lo de hoy

sino lo de mañana.

Anoche no pudo entrar en el sueño

y estuvo mirando calamidades

que el tiempo está trayendo rápidamente hacia Tebas.

Apenas sintió el sol del amanecer en su vieja piel

puso la mano sobre el hombro del lazarillo

y enrumbó por el camino de palacio. Lleva premoniciones,

hechos espantables

que ya no puede contener en su boca.

 

TIRESIAS

Otra vez he venido hasta ti, Creonte, para pedirte que hagas humilde silencio

y escuches cómo vienen

las Furias del Hades

y de los dioses. Se acercan

veloces y vengadoras, y tú eres la presa ineludible.

Tú, porque crees que tu crecido poder alcanza para gobernar otros mundos.

Tienes retenido a Polinices en el mundo de abajo, perteneciendo, como todos los muertos, al mundo de arriba.

Y en un juego contrario,

tienes en una cueva, que es tumba de muerto,

a Antígona, que aunque desfalleciente, aún es viva. 

Anoche me llegaron imágenes de tu desastre. Quise alejarlas

bañando mi frente con agua fresca, pero volvían

una y otra vez. Vi

la terrible cobranza de los dioses: entre todos se llevaban

un ser surgido de tu propio ser, el más querido.

Y aun ahora que hablo contigo

me viene un largo olor de sangre, un olor adelantado, tal vez de mañana.

Evita, Creonte, el vuelo de las Furias, haz que desistan

de su desquite

y regresen a sus mundos. Deja tu ceguera

que es peor que la mía, porque no es de ojos de carne sino de soberbia

y escúchame:

 ya sabes que el consejo es mayor cuando aparta el peor de los males,

y este que te dejo es de los mayores: entierra al muerto

y libera a su fiel hermana, y prontamente

porque cada hora

la sangre que viene hacia ti huele más próxima.  

 

19.

NARRADORA

No hay peor tortura que la propia imaginación

y Antígona no cesa en mi mente.

La veo esperando que se forme una imposible gota de agua

en la piedra árida

y caiga en su boca sedienta,

o tanteando en ese mundo inhóspito una yerba amarga

para su infinita hambre,

o pronunciando lentas palabras para que su propia voz la acompañe

mientras entra en el letargo

doblándose sobre sí misma como una figurilla de cera.

 

ANTÍGONA

(Habla como lejana y jugando con una cinta de seda que ha desatado de su cintura, la enrolla y desenrolla en su brazo) 

Soñé que amanecía. Qué absurdo,

soñé que amanecía.

Tal vez el amanecer esté encima de la montaña,

pero no tendrá la luz esplendente de mi sueño.

La luz que vi era otra

y yo quería entrar en ella y disolverme en su liviandad.

Ay si ese fuera el camino para entrar en el Hades, y ser luz

repentina, cuerpo huido de este suplicio

largo y perverso.

Ay si pudiera tomar ese camino, esa puerta rápida, ese atajo.

 

20.

NARRADORA

Desde temprano

los clarines reales han llamado a la población a las puertas de palacio,

pero los tebanos, antes sólo gente de acatamiento, hoy

han traído algo para enrostrar. Gritarán

que sus altares siguen inservibles, ahogados como están los fuegos

por las piltrafas de Polinices.

Pero Creonte los ha sorprendido. Ha salido al atrio

con otro rostro. Nadie sabe si por la razón o el miedo,

pero comparable está a un pescador que ha desatado cien nudos toda la noche

y a la mañana siguiente ve satisfecho y en paz su cuerda lisa.

Cien nudos toda la noche, y nadie sabe si desatados

por la razón o el miedo.

 

CREONTE

Pueblo de Tebas:

dar una orden y luego suspenderla no debe ser costumbre de gobierno,

pero si la dicha orden trae zozobra

y la insistencia en ella

puede estrellar al pueblo y a mí mismo contra la fatalidad,

es hora de revocarla.

Ustedes esperaban íntimamente esta decisión. Que sus corazones entonces

se alegren este día

porque doy licencia para que vayan a hacerle entierro al muerto.

Llévenle

entre cantos

su derecho a ser cobijado por esta su tierra nativa.                                                            

Yo voy a hacer el gesto contrario. Marcho a la montaña

a destruir el sello de piedras

que enclaustra a Antígona y la aleja

de la luz

y del amor de mi hijo Hemón, que hace días me sesga su mirada.

Vayamos pronto,

y que los dioses se complazcan viéndonos trabajar en ello.

 

21.

NARRADORA

El sello de piedras estaba roto

y el recién llegado Creonte miró el forado incrédulo y ofendido,

y abrevió

para los cielos y la tierra

toda su rabia en una pregunta: "¿quién el atrevido?", gritó.

Por el forado, más hechura de zarpas desesperadas que de manos humanas,

entraron guardias con antorchas y el rey con su cólera.

Y avanzando hacia el fondo oscuro

vino hacia ellos un sobrecogedor lamento. Era la voz

de Hemón,

pero Creonte la negó diciendo que era cruel burla de los dioses.

¿También quisiste negar, rey, la imagen que las antorchas iluminaron?

Antígona colgando de su fino cuello, enlazada

por una cinta de seda roja a la saliente de una roca, 

Hemón abrazando su cadáver por la cintura, llorando

su demorado atrevimiento para romper el sello.

Cuando el joven sintió la luz, volteó el rostro y más fuego

que en las antorchas había en sus ojos.

 El rencor produce una saliva ácida, y con ella

ensució la cara de su padre

antes de atacarlo con el doble filo de su espada. El hijo

sólo hirió el aire, el sitio vacío

que había dejado el esquivado y ágil cuerpo de Creonte.   

Burlado en su ataque, Hemón levantó la espada

y se la hundió a sí mismo en la mitad del pecho. Feroz signo

de ira contra su propio padre.

La vida sólo estuvo con él el tiempo que necesitó para girar,

abrazar a Antígona

y mojar las mejillas pálidas de su novia con la sangre que le subía a la boca.

Oh dioses, en las paredes de la cueva, sus sombras

eran las de dos jóvenes ceñidos

como en día de boda.

 

22.

NARRADORA

Las muertes de esta historia vienen a mí

no para que haga oficio de contar desgracias ajenas.

Vienen a mí, y tan vivamente, porque son mi propia desgracia:

yo soy la hermana que fue maniatada por el miedo.

Antígona entró en mi casa como un airado y súbito fulgor

y me habló así: “Ismene,

quiero que tus manos me ayuden a sepultar el cadáver de nuestro amado hermano,

confío

en que habiendo nacido noble

no te haya ganado la villanía”

Sus palabras ardían,

pero yo tenía el ánimo como el de un pequeño animal encogido,

y sabiendo que le asistía razón,

le dije que deliraba, que un aire de locura le había golpeado la cabeza.

Era el miedo, Antígona, porque la muerte sería nuestro pago por enterrarle.

Ven, hermana, te rogué, mejor pidamos a los muertos que nos dispensen

y que prevalezcan sobre nosotras las órdenes de los poderosos vivos,

pero me reprochaste, dijiste: “busca tú, Ismene, 

la aprobación del mundo del tirano, yo iré tras la gracia

de los dioses”, y te fuiste

a la colina de nuestro muerto.

(Abre la caja que trajo al principio de la obra y descubre la mascarilla mortuoria de Polinices. La toma entre sus manos y hace el gesto de tres libaciones)

Antígona,

¿ves este mundo de abajo?

El palacio tiene ahora un profundo silencio de mausoleo

y desde ahí nos gobierna un cadáver que respira, un rey

atormentado

que velozmente se hace viejo.

Hermana mía, mira:

este es el rostro de nuestro hermano antes de los perros

y los buitres y la podredumbre,

y estas libaciones tardías son de mi pequeña alma culposa.

En tu elevado reino

pídele a Polinices que me perdone la tarea que no hice a tiempo

porque me acobardó el ceño del poder, y dile

que ya tengo castigo grande:

el recordar cada día tu gesto

que me tortura

y me avergüenza.

(estrella la mascarilla contra el piso y de la caja saca tierra que deja caer sobre los fragmentos)                      

Telón.

 

 

 

 

NOTA DEL AUTOR

 

Esta obra fue estrenada el 24 de febrero del 2000 en el teatro del grupo Yuyachkani, Lima, Perú. Fue interpretada por Teresa Ralli y dirigida por Miguel Rubio.

Aunque concebida originalmente para actuación unipersonal, la obra puede ser interpretada por varios autores.

 

 

 

 

José Watanabe. Correo electrónico: watanabe@qnet.com.pe

 

 

Todos los derechos reservados

Buenos Aires. Argentina. Octubre de 2003

 

Leo Maslía-- CERTIFICACIONES MÉDICAS (Uruguay)

Escrito por nohaydrama 04-10-2009 en General. Comentarios (0)
CELCIT. Dramática Latinoamericana N° 54

 

 

CERTIFICACIONES  MÉDICAS

 

Leo Maslíah

 

 

Personajes

un ama de casa

un tipo

 

El ama de casa realiza tareas domésticas todo el tiempo. La escena representa su casa. El tipo lleva una carpeta.

 

EL TIPO: Entrando. Buenos días.

EL AMA: ¿Qué deseaba?

EL : ¿Acá vive Juan Pérez?

ELLA: Sí.

EL: Tengo que verlo.

ELLA: ¿Qué precisaba?

EL: Dio parte de enfermo, ¿no? Yo soy de certificaciones médicas de la fábrica.

ELLA: ¿Es médico?

EL: Sí.

ELLA: El no está, salió hace un rato para la sociedá (obra social).

EL: ¿Qué tiene?

ELLA: Se sentía mal.

EL: ¿Y por qué no llamaron al médico de la sociedá para acá?

ELLA: Yo probé, pero no funciona ningún teléfono por acá cerca. Ni el del bar, ni el de la farmacia.

EL: No debía sentirse tan mal si pudo salir a la calle tan campante.

ELLA: No salió tan campante. ¿Quién le dijo que salió tan campante?

EL: Supongo yo. Con este frío, ni yo quería salir de casa.

ELLA: Y no hubiera salido.

EL: ¿Qué pretende?¿Que no cumpla con mis obligaciones?

ELLA: Es asunto suyo.

EL: Aunque haga frío, yo salgo igual a trabajar, porque sé lo que es asumir una responsabilidad. No soy su esposo, por ejemplo, que por sentirse un poco mal ya falta al trabajo.

ELLA: ¿Usté lo vio? ¿Sabe cómo se siente?

EL: Aunque lo viera, no podría saber exactamente cómo se siente. Puede haberse aprendido los síntomas de alguna enfermedad para engañarme, como hacen otros.

ELLA: Yo lo que digo es que él se sentía mal y fue a la sociedá.

EL: Bueno, entonces lo voy a esperar. No demorará mucho, supongo.

ELLA: Puede demorar. Mientras saca número y de repente le toca entre los últimos.

EL: Si le pasa eso es por salir tarde. ¿Por qué no fue más temprano?

ELLA: No le convenía salir tan temprano con el resfrío que tenía.

EL: Ah, ¿está resfriado?

ELLA: Sí. Además, me esperó que yo volviera de hablar por teléfono.

EL: ¿Usté trató de llamar a la sociedá y no pudo?

ELLA: No pude. Estaban todos los teléfonos sin línea.

EL: ¿Entonces cómo hizo para comunicarse con la fábrica para avisar que Juan Pérez estaba enfermo? Fue usté que llamó ¿no?

ELLA: No llamé. Le pedí a un vecino qe tabaja cerca que avisara al pasar por allá.

EL: Eso lo voy a tener que corroborar en la portería de la fábrica. Allá tienen constancia de si el aviso fue dado por teléfono o personalmente por alguien.

ELLA: Y bueno.

EL: Además, el aviso fue dado a las nueve y diez. ¿Ustedes no saben que hay que avisar antes de las ocho?

ELLA: Yo no sé. Él no sé si sabe.

EL: Si sabe y no le dijo, es muy grave.

ELLA: ¿Por qué?

EL: ¿No leyeron el reglamento?

ELLA: No sé.

EL: ¡Qué poco enterada!

ELLA: De eso sí.

EL: ¿Sobre otras cosas sabe algo?

ELLA: Yo sé sI sé.

EL: Diga la verdá. ¿Adónde fue su marido?

ELLA: A la sociedá.

EL: ¿Por qué me dice lo mismo por seguna vez?

ELLA: Porque es cierto. Si no fuera cierto no se lo diría.

EL: ¿Nunca me mentiría?

ELLA: No.

EL: ¿Lo jura? Espero que nunca me engañe.

ELLA: ¿Por qué? ¿Piensa venir a menudo?

EL: Depende de su marido. A propósito, ¿volverá?

ELLA: Escuche, ¿por qué no se va de una vez? Si quiere decir que no lo encontró, diga que no lo encontró, y si no, diga lo que se le antoje. ¿Al final. qué? ¿Se va a pasar todo el día haciéndome preguntas?

EL: Me pasaría todo el día si él demora tanto, pero esa demora indicaría que no fue sólo a la sociedá, como usté me dijo. ¿No ve como de a poco se va deschavando sola?

ELLA:  No me estoy deschavando nada. ¿Por qué no va hasta la sociedá y no pregunta por él? Así se va a convencer de lo que le estoy diciendo. En este recibo está la dirección, tenga. Lo tira y él se arrastra a recogerlo.

EL: Lo mira. Es muy lejos. ¿Por qué no se afiliron a otra más cerca?

ELLA: Ya estábamos en ésa antes de mudarnos para acá.

EL: ¿Y qué problema tenían en cambiarse? Tirando la carpeta.

ELLA: ¿Qué le importa?

EL: Mire, señora, mi puesto en la empresa no será muy relevante ni de mucha jerarquía, pero como funcionario de ella no puedo dejar de preocuparme por la comodidá de cada operario y de su familia.

ELLA: ¿Por qué no se va? ¿Qué más tiene que hacer acá?

EL: Esperar a su esposo.

ELLA: Ya lo esperó. No vino. Ponga que no lo vio, que no estaba. Si lo quieren suspender, que lo suspendan. Él va a poder certificar que estaba en la sociedá.

EL: Pero señora, si usté sabe que él va a volver, ¿qué incoveniente tiene de que yo me quede a esperarlo?

ELLA: Que estoy en mi casa y tengo derecho a dejar entrar o no al que se me dé la gana.

EL. ¡Así que a otros los deja entrar, pero a mí no! De todos modos, aunque no quiera ya estoy adentro.

ELLA: Así como entró, le pido que se vaya.¡Que se vaya de mi casa!

EL: Si no estoy mal informado, esta casa no es de ustedes.

ELLA: ¿Y eso que tiene que ver?

EL: Es alquilada.

ELLA: No tiene nada que ver, por ahora somos nosotros los que estamos acá y decidimos quién entra y quién no.

EL: Sé muy bien que les dieron el desalojo.

ELLA: ¿Y a usté qué le importa?

EL: Cuando los echen a ustedes, perfectamente puedo alquilar yo este departamento.

ELLA: De acá no nos pueden echar.

EL: Es un apartamento lindo. Lástima que esté tan abandonado, por culpa de ustedes.

ELLA: Usté se mete demasiado en la vida de los demás.

EL: Como médico, ésa sería mi función.

ELLA: Usté ni parece ser médico.

EL: Es que no soy. Formo parte del servicio médico de la empresa, pero soy visitador social.

ELLA: ¿Asistente social?

EL: Sí.

ELLA: Mi prima es asistente social.

EL: ¿Sí? ¿Cómo se llama?

ELLA: Teresa.

EL: ¿Teresa cuánto?

ELLA: Pereira.

EL: ¿Ah, sí? Eramos compañeros de clase, la conocí muy bien. Siempre fue una imbécil.

ELLA: ¿Qué? Si piensa eso, guárdeselo para usté. No tiene por qué decírmelo, igual que yo no lo insulto a usté ni a nadie de su familia.

EL: Porque no los conoce.

ELLA: Por suerte no.

EL: Yo como conozco a Teresa, puedo decir con todo derecho lo que es.Y no se lo vuelvo a repetir para no ofenderla a usté, porque lo que es por ella no me importa nada. Además, le voy a decir una cosa: sé perfectamente que ella estuvo viviendo acá.

ELLA: Eso es mentira. ¿Por qué inventa cosas que no son ciertas?

EL: Sé que es verdá. No se defienda mintiendo usté también.

ELLA: No tengo interés en seguir hablando con usté. Vayasé.

EL: ¿Qué sentido tiene que me vaya ahora? ¿No ve que en cualquier momento cae su marido y se puede salvar de que lo sancionen? ¿O es que tiene miedo de que cuando él llegue piense algo malo de nosotros dos? Déjeme quedarme un rato más, así me voy  acostumbrando a este apartamento. Apenas los echen a ustedes voy a tratar de venirme para acá. Ya hablo con el dueño.

ELLA:  No crea que va a ser tan fácil. Estamos anotados en el registro de aspirantes a viviendas económicas.

EL: Yo también.

ELLA: ¿Ah, sí? Hasta que no nos den una vivienda no nos pueden sacar de acá.

EL: Hay miles de lugares en los que ustedes podrían vivir. No precisan tanto lujo.

ELLA: ¿Qué lujo? ¿Este apartamento? ¿Y usté con lo que gana no podía conseguir algo mejor?

EL: ¿Cuánto se cree que gano? Gano casi lo mismo que su marido, a pesar de que mi trabajo es muy superior al suyo.

ELLA: Si gana poco, entonces no va a poder pagar el alquiler que van a pedir por este apartamento.

EL: Sí, porque tengo otras entradas.

ELLA: Mejor para usté.

EL: Y con ese dinero puedo hacer una pila de cosas que seguramente ustedes no pueden hacer.

ELLA: ¿Por qué me dice eso? ¿Se cree que lo voy a envidiar?

EL: Muchas mujeres me envidian. Es decir, envidian a mi esposa.

ELLA: Cada cual sabe lo que hace.

EL: Si otras me envidian, ¿por qué no usté también?

ELLA: Dios libre y guarde.

EL: Hágame el favor, prepáreme un café.

ELLA: Vaya al bar de la esquina.

EL: ¿No tiene café?

ELLA: No es asunto suyo.

EL: No se lo pregunto de curioso, ni me interesa saber dónde está el tarro.Yo cierro los ojos y usté lo saca, ¿sí?

ELLA: No insista, no le voy a preparar ningún café.

EL: ¿Y un té? Es más fácil.

ELLA: Bueno. Prepara el té.

EL: Voy a comprar unas galletitas para acompañar. Sale.

Cuando vuelve, ella le sirve el té.

EL: Gracias. ¿Y usté no toma?

ELLA: No tengo ganas.

EL: ¿No tiene más? Tome un poco del mío, si quiere.

ELLA: No,no.

EL: Sírvase una galletita por lo menos. O dos. Ella se sirve.

ELLA: Está muy dura.

EL: ¿A ver? Se acerca a ella. Lo que pasa ea que usté no tiene la dentadura en buen estado. Así no puede masticar nada.

ELLA: Me quedan pocas muelas.

EL: Mi abuelo nunca fue al dentista.

ELLA: Mi marido tampoco, pero ya no tiene ningún diente.

EL: Debe ser espantoso.

ELLA: No tanto como usté.

EL: No diga pavadas. Pausa.

ELLA: ¿Ya terminó el té? Ahora se puede ir.

EL: ¿Todavía insiste en echarme? Déjeme acostumbrarme a mi nueva vivienda.

ELLA: Por ahora no es nada es suyo.

EL: En realidá le mentí. No pienso mudarme para acá con mi familia. Sólo pienso alquilar esto como bulín, ¿me entiende? Para algún viajecito que salga de vez en cuando. Este apartamento para otra cosa no sirve.

ELLA: Hace cinco años que vivimos acá. Nunca tuvimos problema. Mi marido pintó la casa hace poco.

EL: ¿Cuál casa?

ELLA: Esta.

EL: Me viene bien, me viene bien. Mira el RELOJ. Este está demorando demasiado. Para mí que no fue a la sociedá.

ELLA: ¿Otra vez lo mismo? Se lo vuelvo a repetir: ¿por qué no va hasta allá? Tiene el ómnibus a dos cuadras.

EL: ¿Y dejarla a usté acá sola? De ninguna manera.

ELLA: Estoy acostumbrada.

EL: ¿El la deja mucho tiempo sola?

ELLA: Trabaja mucho.

EL: Podría trabajar un poco menos y estar más tiempo con usté.

ELLA: ¿Y quién nos va a dar de comer? ¿Usté?

EL: Lo que pasa es que usté también tendría que trabajar.

ELLA: A veces busco algo.

EL: ¿Quiere trabajar? Yo podría colocarla con cama, a buen sueldo.

ELLA: ¿Dónde?

EL: Acá mismo, cuando ustedes se vayan y me venga yo.

ELLA: No, gracias.

EL: Dice que no pero no sabe ni cuánto sería el sueldo.

ELLA: No me interesa. No puedo aceptar eso.

EL: No sabe lo que se pierde.

ELLA: ¿No tiene que ir a ver a otros enfermos?

EL: No. Con uno por día estoy cumplido.

ELLA: Y justo nos tocó a nosotros.

EL: ¿Por qué? ¿No le gusta que venga?

ELLA: ¡Y claro que no!

EL: Si hubiese venido otro, ya le habían encajado una buena suspención a su marido.

ELLA: ¡Y hágalo! ¿Por qué no lo hace?

EL: Por filantropía, por caridá.

ELLA: No necesitamos eso.

EL: ¿Qué necesitan?

ELLA: Nada suyo.

EL: Pero bien que se comió la galletita que le ofrecí.

ELLA: ¿Me lo está echando en cara?

EL: Sí. Ella se pone los dedos en la garganta, como para arrojar. Él la toma de los brazos. ¡No, no haga eso! ¡Por favor, no quise ofenderla!

ELLA: ¡Sueltemé! Váyase de acá.

EL: Perdonemé. Fui muy grosero. Sírvase otra galletita. Le tiende el paquete.

ELLA: Se sirve una galleta. Gracias.

EL: ¿Quiere otra más? ¡Agarre!

ELLA: No, no, muy amable. Pausa.

EL: Si dentro de tres horas no viene su marido, me voy.

ELLA: No se va a poder quedar tanto rato. Voy a tener que salir.

EL: ¿Adónde se va?

ELLA: Esa pregunta está de más. A usté no le interesa.

EL: Mire que sí, me interesa. Se lo digo sinceramente.

ELLA: No se lo voy a decir.

EL: ¿Es algo secreto? ¡Una cita!

ELLA: No señor.

EL: Bueno, está bien. A su debido tiempo me lo va a contar. De todas formas, usté puede salir y yo me quedo acá esperando a su marido. ¿Tiene algo para leer?

ELLA: ¿Está loco? No puede quedarse acá usté, solo.

EL: Bueno, no querrá que la acompañe a la cita. Sería un poco ridículo, ¿no le parece?

ELLA: ¡No es una cita! ¡No invente cosas!

EL: ¿Entonces puedo ir con usté? ¿No hay problema?

ELLA: No señor. Ni puede quedarse acá tampoco.

EL: ¿Acaso tiene miedo que le robe? No hay mucha cosa acá. Se pone a revisar la casa.

ELLA: ¡Deje quieto! ¿Qué está buscando?

EL: Cosas de valor. Pero no hay nada.

ELLA: Si viniera mi marido, lo sacaría a patadas.

EL: ¿Es muy violento, él?

ELLA: Sí.

EL: ¿Con usté también? ¿La maltrata? ¿Le pega?

ELLA: A veces.

EL: ¡Qué tipo despreciable! Maltratar a una mujer como usté, tan sensacional.

ELLA: Gracias.

EL: Me repugna la gente así.

ELLA: Cuando viene borracho se la agarra conmigo.

EL: ¡Cobarde!

ELLA: Usté capaz que es peor.

EL: Está equivocada. Nunca tomo.

ELLA: No sé.

EL: Diga la verdá: su marido faltó al trabajo porque anoche se mamó.

ELLA: No.

EL: ¿Está tratando de encubrirlo?

ELLA: ¡Le digo que no! No está borracho, ¡está enfermo!

EL: Sin embargo su carné de salú indicaba que él estaba en buenas condiciones.

ELLA: Pero, caramba, ¿nadie puede tener una gripe, un resfrío?

EL: Por un resfrío no se falta al trabajo. ¿Usté, cuando trabaje para mí, va a faltar por estar resfriada? Bueno, usté no porque va a trabajar con cama, pero...

ELLA: ¡No voy a trabajar para usté! Ya se lo dije.

EL: Enojado. ¿Acaso no puede cambiar de opinión? Hágame el favor, hágame otro té.

ELLA: Mientras prepara el té. Así que no se haga ilusiones. ¡Mire si voy a trabajar para otro en mi propia casa!

EL: ¿Tiene casa propia?

ELLA: No, no tengo casa propia, no tengo casa propia. Acá tiene su té. Se lo da.

EL: Gracias. Va tomando de a sorbos. Y éste sigue sin aparecer.

ELLA: “Éste” tiene nombre.

EL: No me gusta el nombre que tiene. Sus padres no debían ser muy letrados.

ELLA: No están muertos.

EL: No, pero según tengo entendido, están muy enfermos.

ELLA: ¿Quién le dijo?

EL: Como asistente social, es mi deber estar al tanto de la situación familiar de cada uno. A propósito, ¿cómo está Teresa? Hace tiempo que no la veo.

ELLA: ¿Para qué quiere saber? Por lo que piensa de ella ni tendría que interesarle.

EL: Eso no tiene nada que ver. También pienso cosas lamentables de su madre, y sin embargo me interesa saber sobre la vida de ella. ¿Cómo está?

ELLA: ¿Qué tiene que decir de mi madre? ¡Váyase de acá, impertinente!

EL: La verdad no ofende.

ELLA: ¿Qué verdá? ¿Qué verdá?

EL: Por favor, no se ponga nerviosa. En el fondo es una buena mujer, pero cometió muchos errores en su vida.

ELLA: ¿Y a usté qué le importa?

EL: Por ejemplo, fíjese la forma en que la crío a usté: no le enseño nada, no le dio ninguna educación. ¿Usté para qué sirve? ¡Para nada!

ELLA: No es culpa mía.

EL: ¡Pero claro! Señora, yo no le estoy diciendo que sea culpa suya, no la voy a atacar ni a insultar por eso, al contrario, la compadezco. Además, eso es uno de los errores más chicos que cometió su madre, de común acuerdo con su padre, por otra parte.

ELLA: Ellos no tienen nada que ver.

EL: Me quedé sin cigarrillos. busca en los bolsillos. No tengo ni plata para comprar. ¿Usté fuma?

ELLA: No.

EL: ¿Me puede prestar algo de plata para comprar cigarrillos? Cualquier día de estos paso por acá y se la devuelvo.

ELLA: A ver. saca de su monedero y le da. Acá tiene.

EL: Gracias. Sale.

Vuelve a entrar.

ELLA: ¿Consiguió?

EL: Mi marca no tenía, pero compré otros. ¿Sigue fumando tanto su madre?

ELLA: Mi madre nunca fumó en su vida.

EL: Entonces le estoy errando. Debe ser su suegra.

ELLA: No sé cuánto fuma.

EL: ¿Y su esposo?

ELLA: No mucho.

EL: Sacando una libreta y un bolígrafo. Lo voy a anotar. Anota. ¡Qué estará haciendo ahora ese tipo! 

ELLA: ¿Se refiere a mi marido? Ya le dije.

EL: Me parece que voy a tener que poner que no estaba, nomás.

ELLA: Como quiera.

EL: Señora, ¿por qué tiene la casa tan desprolija?

ELLA: Porque me gusta.

EL: La higiene es fundamental en el hogar.

ELLA: Si ya puso que no está, váyase.

EL: Aunque me vaya, tenga la seguridá de que por un mes o dos voy a tratar de enterarme al máximo de los lugares adonde ustedes van y de todo lo que hacen. Después, un día voy a venir a darles consejos.

ELLA: Por hoy ya me dio demasiados. Además, al final, ¿qué se cree? Ya me tiene podrida. ¿Por qué no se manda a mudar de una vez?

EL: ¿Mudarme? Primero se tienen que ir ustedes. No me gustaría compartir este techo con gente así. No serían del agrado de mis amigas. Lo cual no quiere decir, se lo vuelvo a repetir, que usté no pueda quedarse a trabajar con cama, si quiere.

ELLA: Ya le dije que no.

EL: Bueno, me voy.

ELLA: Adiós.

EL: Antes de irme, quisiera tomar otro té.

ELLA: Bueno.

EL: No, mejor un café. ¿No tiene café instantáneo?

ELLA: Sí. Le prepara.

EL: Ya que no sabe hacer té, haga café; ese té no era feo, pero no tenía gusto a nada.

ELLA: No lo hubiera tomado.

EL: No me gusta despreciar a nadie. ¿Sabe una cosa? De vez en cuando viene bien conversar con gente sin preparación. No requiere ningún esfuerzo y uno hace un poco de obra, porque transmite una parte de su cultura. A usté le debe haber hecho bien ¿no?

ELLA: No sé. Le sirve el café.

EL: Gracias (greciees). Tiene tiempo de pensarlo, de recapacitar. Está rico este café. Claro que eso no se lo tengo que agradecer a usté, sino al fabricante. Una última pregunta antes de irme: ¿adónde fue su marido?

ELLA: ¡A la sociedá!

EL: Eso es lo que le dijo a usté. ¿No se le ocurre pensar que se haya ido con otra?

ELLA: No tengo por qué pensar eso.

EL: Yo sí.

ELLA: Bueno, mejor para él.

EL: Necesito plata para el ómnibus. ¿Puede prestarme?

ELLA: Busca en el  monedero. Sirvasé.

EL: Gracias. Cuando venga su marido, dígale que pase por la fábrica a firmar el despido. Sale.

ELLA: Se acerca a la puerta como habiéndose olvidado de algo. ¿En qué horario?



FIN

 

 

 

Leo Maslíah. Correo electrónico: menosata@adinet.com.uy

 

 

 

Todos los derechos reservados

Buenos Aires. Argentina. Agosto de 2001

 

Ricardo Prieto-- EL AGUA Y EL ACEITE (Uruguay)

Escrito por nohaydrama 04-10-2009 en General. Comentarios (0)

EL AGUA Y EL ACEITE
Ricardo Prieto

Personajes:2
Andrea Sivloskaia
Valentina Rossi


Una habitación sucia y destartalada. Hay en ella mugre y abandono, perocontrastando con ese deterioro se advierte cierto aire de refinamiento en elmobiliario, las lámparas art-déco, las cortinas, etc.
Andrea Sivloskaia, una sesentona mujer rusa, dormita recostada sobre un antiguosillón raído. Tiene puesto un dieciochesco salto de cama. A su lado hay unabotella de vino y una copa.
Es de noche.
Entra Valentina Rossi, su limpiadora. Es una mujer de aspecto sano y robusto.Se detiene en el marco de la puerta y contempla a la Sivloskaia, registrandocon pena la ebriedad y el abandono en que está sumida.

VALENTINA:Otra vez dejó la puerta abierta. (Se detiene frente a ella y la mira) ¿Por quéno cierra con llave?
ANDREA: No empieces a sermonearme.
VALENTINA: Cualquier día de estos la van a acuchillar.
ANDREA: Ojalá.
VALENTINA: Olvida dónde esta viviendo. Este no es el barrio Norte. Aquí haychorros, ex presidiarios, drogadictos.
ANDREA: Dejé abierto para que pudieses entrar.
VALENTINA: ¿No podía abrirme usted?
ANDREA: Estoy muy cansada.
VALENTINA: ¡Cansada! Me pregunto de qué. (Extrae un paquete de la cartera) Letraje pan y queso.
ANDREA: No tengo hambre.
VALENTINA: Y un poco de fiambre. (Deposita el pan, el queso y el fiambre sobrela mesa)
ANDREA: ¿Por qué no trajiste vino?
VALENTINA: ¿Más todavía?
ANDREA: (Encantada de que la rezonguen) No me rezongues.
VALENTINA: Me manda llamar a las siete de la noche, bajo del ómnibus y caminosola cinco cuadras por este barrio de malandrines, y me dice que no larezongue. (Deshace la cama) Mire esa cama. Aquí todo apesta. (Empieza a limpiary a ordenar la habitación)
ANDREA: Hace días que me tiemblan las manos. No puedo limpiar.
VALENTINA: (Con cariño pero burlona) A la "señorita" le tiemblan lasmanos. ¿Cuándo va a aprender a hacer algo?
ANDREA: Ni siquiera puedo lavarme un pañuelo.
VALENTINA: Es más fácil que lavarse el cuerpo, se lo aseguro. Si sigue así sela comerá la mugre. (Toma una carta) ¿Qué hago con esto?
ANDREA: Guárdala en ese cofre.
VALENTINA: Para escribir nunca le faltan fuerzas.
ANDREA: (Con melancolía) No la escribí yo. Me la enviaron.
VALENTINA: Bueno, al fin le escribió alguien. ¿Quién fue? (Burlona) ¿Un"conde"?
ANDREA: Fue escrita hace muchos años.
VALENTINA: (Lee en voz alta el final de la carta) "Mamá".
ANDREA: (Con voz infantil) Sí, es de ella.
VALENTINA: Imagino lo que dirá.
ANDREA: (Suspira) No podrías imaginarlo.
VALENTINA: ¿Qué tiró aquí?
ANDREA: Serrín.
VALENTINA: ¿Y por qué ensucia el cuarto con serrín?
ANDREA: Anoche llovió mucho y los agujeros...
VALENTINA: (La interrumpe) Los agujeros podrían estar bien tapados si en lugarde haberse pasado tres meses con el último granuja que tuvo, hubiese buscado unhombre como Dios manda para hacer una vida decente.
ANDREA: (Sarcástica) ¡Vida decente! (Se sirve bebida) Lo único decente queconozco es el alcohol.
VALENTINA: Sí, justamente lo que le hace falta. Vive borracha. ¿Hasta cuándo vaa seguir así? Pronto la sacarán a patadas de esta covacha.
ANDREA: Ya lo sé.
VALENTINA: Irá a parar al asilo. ¿Se va a quedar sentada ahí esperando a que lohagan? Acabo de hablar con la encargada y me dijo que los dueños están hartosde usted. Si no paga lo que debe y no termina con las borracheras y losescándalos llamarán a la policía.
ANDREA: Más se perdió en la guerra. En Rusia...
VALENTINA: (La interrumpe) Olvídese de la guerra y de Rusia. Vive metiendo lanariz en el maldito pasado, y por eso le va como le va.
ANDREA: (Suplicante, desolada) No sigas.
VALENTINA: ¿Qué no siga? ¿Para qué me hizo venir? ¿Cree que me sobra el tiempo?Me manda llamar como si estuviese agonizando pero parece más descansada que yo.Trabajé todo el día y dejé a mi marido solo. Pensé que realmente me necesitaba,que le ocurría algo grave. Pero no. Ahí está la "condesa",descansando feliz. (Acercándole un plato con queso) Coma.
ANDREA: No tengo ganas, ya te lo dije.
VALENTINA: Está bien. Debilítese y enférmese de una vez por todas.
ANDREA: Si tú no me hubieras abandonado...
VALENTINA: ¿Qué quería? ¿Qué viniese por nada a limpiar la mugre que hacen lossinvergüenzas que trae al chiquero?
ANDREA: Siempre te pagué.
VALENTINA: Dijo bien: me pagó. Pero hasta hace tres meses. Y estuve un mesentero limpiando sin cobrar. ¿Qué hace con la plata?
ANDREA: No tengo más.
VALENTINA: Porque no la cuidó. ¿Cuánto le da a los muchachitos que brincan conusted en la cama?
ANDREA: (Con pena) Ya no vienen muchachitos. Hace meses que nadie me toca.
VALENTINA: (Con burla) ¿Y eso le parece una desgracia?
ANDREA: Es peor que estar muerta.
VALENTINA: Eso dice, aunque es lo mejor que podía pasarle antes de que seagarre sífilis, gonorrea o sida.
ANDREA: El sida es lo único que me falta.
VALENTINA: Linda manera de decirlo, como si fuera la cosa más natural delmundo. (Deja de barrer y se acerca) ¿Por qué dice que no la toca nadie?(Burlona) ¿Y el pichón?
ANDREA: Voló. Apenas se puso los pantalones largos se fue a buscar carnefresca.
VALENTINA: Es mejor así. Podría ser su hijo.
ANDREA: Pero en la cama tenía como cien años.
VALENTINA: Me da asco oírla hablar así.
ANDREA: En el fondo te gusta. Tu vida es tan aburrida que mis aventuras teparecen una película fantástica.
VALENTINA: (Molesta, mientras limpia) Eso sólo puede pensarlo una depravada.
ANDREA: No limpies más. No te llamé para eso y me pone nerviosa.
VALENTINA: ¿Qué quiere que haga? ¿Qué tome vino con usted? Ni por mil dólarespondría los labios en esos vasos.
ANDREA: Ya no tengo sífilis.
VALENTINA: Pero la tuvo. (Deja de limpiar. Pausa) ¿Para qué me hizo venir?
ANDREA: (Con ternura) Me trajiste pan y queso.
VALENTINA: Sí, pero estoy arrepentida. Usted nunca va a cambiar.
ANDREA: (Agradecida) Te mandé llamar a las siete y a las ocho estabas aquí.
VALENTINA: (Molesta. Es demasiado áspera como para que le agrade que quede aldesnudo su sensibilidad) Siempre voy cuando me necesitan.
ANDREA: (Patética) Hay noches en que uno daría la vida para que alguien estécerca.
VALENTINA: Por eso tuvo al "nene" tanto tiempo. Y así le fue: la dejósin un peso. ¿O no? Porque con usted nunca se sabe.
ANDREA: Ese era una basura.
VALENTINA: Lo aguantó seis meses. Y al anterior lo soportó dos años. Y al otrono sé cuánto. ¿Qué puede esperar de hombres que tienen cuarenta años menos queusted?
ANDREA: Me sacaron todo lo que podían. Me usaron y me tiraron. Pero no mearrepiento de haberme dejado usar. A cambio de los mendrugos que les di losdejé sin sangre. Los chupé como un vampiro.
VALENTINA: Ya sé que no puede vivir sola. Pero tendría que buscarse un hombrede más edad.
ANDREA: Cuando una busca hombres de más edad conoce a los que la doblan enedad, de esos que tienen catarro, barriga y dicen gracias después del orgasmo.
VALENTINA: Odia la decencia.
ANDREA: Me gustan los brutos jóvenes. Siempre acabo al mismo tiempo que ellos.
VALENTINA: (Perturbada) A veces me pregunto qué clase de mujer es usted. Dicecosas asombrosas.
ANDREA: ¿No te pudre ese marido gordo y desprolijo que tienes? Mira todo conojos de carnero degollado. Me imagino cómo hará el amor. (Con burla) ¿Te pidepermiso? ¿Te pregunta si puede?
VALENTINA: (Ofendida pero hechizada al mismo tiempo) Mi marido es un hombrebueno y decente.
ANDREA: Sí, el mundo está lleno de gente así. Sin embargo, el mundo es unaporquería. Todo es una inmundicia.
VALENTINA: (Dolida) Yo no soy una inmundicia, gracias a Dios.
ANDREA: (Con ternura) Ya lo sé. (Pausa. Se acerca a una caja, la abre con llavey extrae un collar de perlas. Se lo prueba frente al espejo y retrocedeemocionada a épocas de dicha y esplendor. Valentina la observa deslumbrada)Pruébatelo.
VALENTINA: ¿Yo? ¿Está loca?
ANDREA: Es para ti.
VALENTINA: Usted lo necesita más que yo.
ANDREA: Es lo único de valor que me queda. ¿Cuánto tiempo más podría vivir silo vendo? ¿Dos o tres meses? Eso es demasiada vida.
VALENTINA: Véndalo para comprar comida y pagar los alquileres atrasados.
ANDREA: Ya no necesito comida ni esta miserable pieza. No necesito nada.Tómalo. Vamos, no seas boba.
VALENTINA: Sólo Dios sabe si no es robado.
ANDREA: Nunca robé collares.
VALENTINA: ¿Por qué quiere regalármelo?
ANDREA: (Luminosa, con agradecimiento y devoción) Cuando te hacía venir no erasolamente para que limpiaras. Nunca tuve dinero para darme ese lujo. Me gustabaque te ocuparas de mí. Por eso también gasté contigo lo poco que mequedaba.(Suplicante) Tómalo.
VALENTINA: (Está nerviosa. Hay en el lugar un clima que la conmueve y ladesacomoda. Responde con brusquedad.) ¡Dije que no! (Se arrepiente de habersido violenta. Habla con afecto) Yo la aprecio. Pero no quiero nada de lo quehay en esta casa. Todo esto me da miedo.
ANDREA: (Con ira) ¡Está bien! ¡No lo agarres! ¡Se lo daré al primer angelito dediecisiete años que aparezca, siempre que tenga buena cama! (Con melancolía) Siaparece alguna vez.
VALENTINA: Si sigue dejando la puerta abierta aparecerá.
ANDREA: (Con burla) ¡La puerta! ¡Eres incapaz de ver otra cosa! (Se acerca auna copa servida que está ubicada sobre el aparador. La contempla. Valentina lamira con extrañeza)
VALENTINA: ¿Qué es eso?
ANDREA: (Mintiendo) Un remedio.
VALENTINA: ¿Estuvo enferma otra vez?
ANDREA: Tuve que ir al médico.
VALENTINA: ¿Qué tiene?
ANDREA: Mareos. (Se recuesta)
VALENTINA: (Huele el contenido de la copa.) Huele a vino.
ANDREA: El vino no tiene ese color.
VALENTINA: Todo aquí huele a vino. Hasta sus eructos deben tener olor.
ANDREA: Nunca eructo.
VALENTINA: Lo hace, sí. Aunque se hace la fina a veces se comporta como unaordinaria. Nosotros no nos dejamos engatusar así nomás por los títulos y losnombres raros.
ANDREA: No tengo títulos.
ANDREA: ¿No me dijo hace poco que en Montevideo se hacía pasar por condesa?Aquí no le dio resultado.
ANDREA: Al contrario. La primera vez que allá dije que era condesa se rieron enmi cara. En Buenos Aires me besaron la mano. Por eso me quedé a vivir en estaciudad.
VALENTINA: A mí no me engatusó. Yo tengo los pies en la tierra.
ANDREA: Y la imaginación en los pies. (Ríe)
VALENTINA: No me ofende.
ANDREA: Ya lo sé. (Con una especie de devoción) Te quiero mucho, más de lo quepodrías imaginar. (Pausa. La mira con ternura) Sí, engatusé a mucha gente. Enlas grandes ciudades todo es posible. VALENTINA: ¿Por qué dejó París para venira Sudamérica entonces?
ANDREA: No me vine, me trajeron.
VALENTINA: ¿Quién? ¿La policía?
ANDREA: Un hombre. Fue el final de mi carrera en Europa. Mi marido había muertoy yo había sufrido la ocupación nazi en París. Estaba harta de Francia, hartade todo, y viajé con un griego que pensaba instalar un quiosco en Montevideo,donde tenía parientes. Pero a él no le gustó aquella pequeña aldea llena deburgueses conservadores y anodinos. A mí tampoco. Allí era imposible fantaseary volar. Y resolvimos venir a Buenos Aires. ¡Nunca olvidaré aquel viaje en elvapor de la Carrera!¡Doce horas en el camarote con el griego en la cama! Dos con el griego roncando,una con el griego rascándose, cinco con el griego manoseándome, dos con elgriego hablando de caramelos y chocolates, y dos tratando de apoderarme de labilletera para robarle mil dólares. Pero no pude robarle nada y lo plantéapenas llegamos.
VALENTINA: Es extraño que se haya quedado. Una mujer como usted aquí resultademasiado rara.
ANDREA: Me gustaron la gente y el clima. Además el costo de vida era más bajoque en Europa. Con tres o cuatro clientes fijos se podía vivir bien, y mequedaba bastante tiempo para dedicarme a los hombres que me atraían.
VALENTINA: (Cáustica) Me imagino.
ANDREA: No, no te imaginas. Me gustaban todos los que tenían entre quince yveinticinco años. A esos nunca les cobré.
VALENTINA: ¿Y cómo les caía que se hiciera pasar por Andrea Sivloskaia?
ANDREA:. Me llamo Andrea Sivloskaia.
VALENTINA:. Está por verse si realmente es rusa.
ANDREA:. Te dije mil veces que nací en Rusia, en una granja pequeña y limpia.
VALENTINA: (Con burla) Se ve.
ANDREA: Mis padres no eran ricos pero cultivaban su propia tierra. Teníamos doscriadas y tres peones, y aunque no vivíamos en el esplendor no nos faltabanada.
VALENTINA: ¿Y qué se hizo de esas tierras?
ANDREA: Las expropió la revolución. Con la excusa de repartirlas entre lospobres se las dieron a los pobres... revolucionarios. Y a los verdaderos pobreslos pusieron a trabajarlas. (Breve silencio) Mi padre se suicidó. Mi madremurió de pena. Las criadas se hicieron putas y yo me prostituí junto a ellas.
VALENTINA: ¿Así empezó?
ANDREA: No, había empezado a los ocho años con un hermano.
VALENTINA: (Se santigua) ¡Dios nos libre y guarde!
ANDREA: Me atraía el incesto. Pero por desgracia él murió cuando tenía diezaños.
VALENTINA: ¡También!
ANDREA: (Se acerca a un baúl y extrae un antiguo vestido) No estoy arrepentidade haberme acostado con él. (Acaricia y huele el vestido)
VALENTINA: Claro. ¿De qué va a arrepentirse usted? Sólo conoce el pecado.
ANDREA: (Con burla) ¿Tú nunca pecaste?
VALENTINA: Soy católica. Creo en el Espíritu Santo.
ANDREA: Yo también.
VALENTINA: (Horrorizada) ¡Perdónala, señor!
ANDREA: (Un silencio) ¿Ves este vestido? Es el de mi comunión.
VALENTINA: Parece un mantel antiguo.
ANDREA: Es de encaje. Tócalo.
Valentina (Lo toca) Qué áspero.
ANDREA: (Lo acerca a su cuerpo y se contempla en el espejo) ¡Cómo crecí! (Condesgarrada melancolía) ¿Será posible que haya sido esta niña?
VALENTINA: El tiempo pasa para todos. (Saca otro vestido del baúl) ¿Y esto?(Deslumbrada) ¡Qué lindo!
ANDREA: ¿No sospechabas que podía tener ropa como ésta, verdad? ¡Nunca creísteen mí!
VALENTINA: (Lo pega a su cuerpo y se mira en el espejo) ¿De dónde la sacó?
ANDREA: Lo usé en una fiesta que hubo en la embajada del Líbano. Me lo regalóun árabe o un francés, no recuerdo bien. Me gusta el color de la sangre.
VALENTINA: ¿Y qué fue a hacer a la embajada?
ANDREA: Me colé. Al entrar al salón produje una impresión tan grande que elembajador se acercó y me dijo que era la mujer más hermosa de la fiesta. Mediahora más tarde él me había sacado el vestido en el baño de la barbacoa. Lohicimos sobre el excusado. ¡Fue tan excitante!
VALENTINA: (Sigue contemplando el vestido) ¡Es fantástico!
ANDREA: ¿Hacer el amor en el baño?
VALENTINA: El vestido.
ANDREA: Te lo regalo.
VALENTINA: ¿Para qué lo quiero?
ANDREA: ¿Cómo para qué? Para calentar a tu marido de una vez por todas.
VALENTINA: (Molesta) Mi marido es más hombre de lo que usted cree. (Le entregael vestido)
ANDREA: Llévatelo.
VALENTINA: Le dije que no.
ANDREA: ¿Nunca vas a sacarte ese moño y esa ropa sin gracia? ¿Nunca vas amaquillar esa cara?
VALENTINA: Me acepto como soy.
ANDREA: Lucirías mejor con este vestido y esta piel. (Extrae del baúl unaestola de visón) Se la robé en Estambul a una amiga que me "amaba".Le hice pagar con muchas cosas como esta aquel amor tan raro.
VALENTINA: (Horrorizada) ¿Se acostó con mujeres?
ANDREA: Ellas se acostaban conmigo. Yo lo hacía sólo por necesidad. Me dejaballevar como si fuera en lancha. Al final del viaje cobraba el cachet.
VALENTINA: Qué asco.
ANDREA: (Con pena) Pobre Valentina.
VALENTINA: (Indignada) ¿Pobre yo?
ANDREA: Sí, por estar conmigo en esta pocilga. Pero no te preocupes: a veces teenvidio. (Extrae una toalla del baúl) Te regalo esta toalla. Era de un duque.Quizá te haga más feliz que los vestidos provocativos. (Con burla) Parece ungran repasador.
VALENTINA: No necesito ningún regalo de usted. Sólo Dios puede saber de dóndeviene todo lo que tiene aquí.
ANDREA: Me lo gané con el trabajo. ¿Crees que en las camas una está siemprequietita, como tú con el gordo?
VALENTINA: (Amenazadora) No vuelva a mencionar a mi marido.
ANDREA: En la cama se trabaja mucho. Díselo a él.
VALENTINA: (Con crueldad) ¿En los baños también?
ANDREA: El doble, y casi siempre parados. (Se sirve más vino)
VALENTINA: No siga tomando.
ANDREA: Me gusta embriagarme con este vino espeso y ordinario.
VALENTINA: Huele mal, apesta. Su organismo debe estar intoxicado.
ANDREA: Si no tomara no podría soportar este lugar.
VALENTINA: ¿Por qué no alquila una pieza decente?
ANDREA: Ya te dije que no tengo más plata.
VALENTINA: ¿Qué hizo con sus ahorros?
ANDREA: Los gasté. Estoy en la calle. El último "nene" me salió muycaro.
VALENTINA: No le creo. Siempre mintió con respecto al dinero.
ANDREA: Abre ese cajón y busca la libreta del banco. (Valentina lo abre y tomala libreta) ¿Qué dice?
VALENTINA: Anulada.
ANDREA: No me queda un maldito dólar.
VALENTINA: ¡Por culpa de esos tipos!
ANDREA: Por culpa de la vida, que es feroz con los que no supieron serprevisores. Estoy en la calle y, lo que es peor, sin deseos de moverme. Ya noquiero trotar más. Estoy liquidada.
VALENTINA: (Moralista y reprobatoria) No se puede jugar con ciertas cosas.
ANDREA: (Desgarrada) ¡Ayúdame, por favor!
VALENTINA: (Conmovida pero incómoda) ¿Qué quiere que haga? ¿Qué la lleve a micasa? Sabe bien que no puedo.
ANDREA: Ni para ir a tu casa me quedan fuerzas.
VALENTINA: (Está asustada y se dispone a irse) Es tarde y mi marido me estáesperando. (Con angustia y piedad) Y usted está ahí, medio borracha, a punto deser desalojada, sin plata, contándome cosas inmundas. (Con desesperación) ¿Quépuedo hacer?
ANDREA: ¡Llévate mi ropa! (Corre hacia el baúl, extrae con vehemencia tules,vestidos, pieles, etc. y los tira en el piso) ¡No quiero verla más!
VALENTINA: (Gritando) ¡Ya le dije que no! (Suplicante, a punto de llorar) Porfavor... (Llora) Por favor.
ANDREA: (Con piedad) No llores. (Pausa extensa)
VALENTINA: ¿Por qué me hizo venir?
ANDREA: Eres la única persona en el mundo capaz de apiadarse de mi estado.(Levanta el vaso) Brindo por nuestra amistad.
VALENTINA: Yo no soy su amiga.
ANDREA: Pero me estimas. ¿Qué más se puede pedir en esta vida por la que unomarcha solo aunque se crea acompañado? (Recita el fragmento de un poema deSerguéi Esenin) " Hoy me llega tu recuerdo,/ mi vieja madre querida./Sigues subiendo el otero/ con el cayado en la mano/ y miras cómo la luna/ flotadormida en el río." (Se sirve más vino. Pausa)
VALENTINA: (Aleja la botella de vino) No siga tomando.
ANDREA: (Patética) Dámela.
VALENTINA: Está bien. (Le entrega la botella) Pero me voy.
ANDREA: (Con desesperación) ¡No! ¡No te vayas, por favor!
VALENTINA: Por venir aquí tengo problemas con todo el mundo. Por ejemplo con mimarido, que sabe muy bien qué clase de mujer es, y también con la gente de estebarrio y de esta casa. Nadie puede entender que le limpie la mugre.
ANDREA: (Con ira) ¿Qué soy yo? ¿Una leprosa?
VALENTINA: Todo el mundo sabe...
ANDREA: (La interrumpe furiosa) ¿Qué pueden saber todos esos cerdos sobre mí?¿Qué les importa lo que pasa entre tú y yo? (Con mucha pena) Aquí hay unvelorio. Hay cajones y velas, y una condenada.
VALENTINA: (Desconcertada) ¿De qué velorio estaba hablando? ¿Qué quiso decir?
ANDREA: ¡Necesito tanto estar junto a alguien que sienta por mí un poquito asíde afecto, poquito, poquito como esta uña! Y tú eres esa persona. Cuando unoempieza a declinar ve todo como es.
VALENTINA: Lo que podamos hablar usted y yo no serviría de nada. Somos como elagua y el aceite.
ANDREA: Siempre me admiraste.
VALENTINA: (Estupefacta) ¿A usted?
ANDREA: ¡Dime que es verdad! Admirabas mi pasado, mi libertad, mi capacidad degoce. ¡Ojalá pudiera regalarte todo eso! ¡Ojalá pudiera darte todo lo queconserva mi memoria!
VALENTINA: (Con rapidez) Guárdeselo bien guardadito.
ANDREA: (Patética) No desprecies lo que no conoces. (Pausa. Extrae unafotografía de una caja) Esta soy yo. Tenía seis años.
VALENTINA: No me muestre más cosas.
ANDREA: (Suplicante) Mírala, por favor.
VALENTINA: (Vacila pero opta por mirar) Se veía muy bien.
ANDREA: Esa era mi madre.
VALENTINA: Parece una mujer muy decente.
ANDREA: (Transportándose) ¡Fui tan feliz! (Con angustia y amor, regresando alpasado) ¡Hazme una trenza, mamá, pasa tu mano por mi frente, acaríciame! ¡Ydespués vayamos, yo de tu mano, tú mirándome, por aquellos senderos donde todoestaba en su lugar: el campo, las vacas mansas, el olor del viento, las sábanasde lino, la vida que vendría! (Cierra los ojos) ¡Tan breve! (Pausa. Valentinaestá muy conmovida. Emergiendo) ¿Estás ahí?
VALENTINA: Estoy.
ANDREA: Cerré los ojos y sentí que habías partido para siempre. (Con gratitud)Pero no te fuiste. ¿Y el remedio?
VALENTINA: Sigue en la copa. ¿Quiere tomarlo?
ANDREA: No. Lo tomaré cuando te vayas. (Suplicante) Si te vas.
VALENTINA: Claro que me voy. Es muy tarde.
ANDREA: ¿Qué importa la hora? La noche es larga. (Recita otro fragmento de unpoema de Esenin.) "Las flores me dicen adiós/ mientras se inclinan hastael suelo/ y me anuncian que no veré más/ ni su rostro ni el campopaterno."
VALENTINA: No puedo quedarme más. Luis va a alarmarse.
ANDREA: ¡Olvídate de él! ¡Ya es hora de que reviente ese gordo de cartón!
VALENTINA: (Con ira) ¡No siga insultándolo!
ANDREA: (Arrepentida) Perdóname. No debí atacar a ese marido con aspecto de osobonachón.
VALENTINA: Déjeme ir.
ANDREA: Está bien. Puedes irte. (Se acerca a la copa servida y huele el aromadel remedio. Pausa) Pero antes voy a vestirme.
VALENTINA: ¿Va a salir?
ANDREA: (Con tristeza y una sonrisa diabólica) Sí. (Busca entre la ropadesperdigada y elige un largo y deslumbrante vestido blanco. Se esconde detrásde un biombo que separa el pequeño estar de la cama) Ayúdame. (Valentina laayuda) Es un Chanel. (Con cierto grado de frivolidad, tratando de ahuyentar laangustia) Me lo compró en París un lord inglés. El día en que me lo puse para ira una fiesta me acordé de la pollerita raída que tenía puesta cuando llegué aParís. Acababa de cumplir veintitrés años. Era una campesina arruinada y estabasola. Mi única amiga era la calle, pero yo creía que iba a conquistar el mundo.
VALENTINA: Las cosas cambian.
ANDREA: Ojalá sólo cambiaran. A veces creo que ni siquiera existen. El primerrecuerdo que tengo de París fue una voz polaca, un viejo inmigrante quemanejaba un taxi. "Mí ofrecerte habitación y comida", dijo. "Túgustar". Caminaba arrastrándose y era más feo que un cangrejo. Le descubríenseguida un tic nervioso que tenía en la pelvis y eso me desagradó. Pero subilletera no era tan prominente como su barriga, y un día abandoné su tuguriopara irme con un hombre más pudiente.
VALENTINA: A lo mejor el polaco la quería.
ANDREA: Me deseaba como un cerdo, pero no sabía amar a una mujer como yo.
VALENTINA: (Con burla) Quizás no era suicida.
ANDREA: Tampoco tenía esa locura que me apasiona. (Sale del biombo) ¿Cómo mequeda?
VALENTINA: Muy bien. (Con sinceridad y admiración) Sigue una mujer muy linda.
ANDREA: El lord pagó una fortuna por él. (Se acerca al espejo) Es un vestidomagnífico y me queda como un guante. ¡Qué hombre generoso! Lástima que erapetiso, rechoncho y aburrido. Me pedía permiso para todo, hasta para besarme, yme cansé de tanta pulcritud. ¿Te molesta que hable así? Sí, te molesta porquete excita. (Saca una piel del baúl y se la pone) Esta la usé cuando me casé conRanuzzatti, mi único marido. Era chantajista pero se hacía pasar por el condeSivloskaia. Logramos una posición gracias a su talento. Nuestro poder deseducción y el falso título nos permitieron introducirnos en los lugares dondehabía dinero y poder. ¡Cómo nos temían! Por eso roíamos como ratas feroces lasbilleteras abultadas. (Pausa. Se retoca el rostro frente al espejo) El condeSivloskaia no tenía piedad de nadie. Lo mataron de un tiro una noche de verano,cerca del Père La Chaisse,donde lo enterré. A veces pienso que fue el único hombre que me quiso, a pesarde que yo odiaba que sus ojos fuesen tan sumisos cuando hacía el amor.(Silencio) Sólo amé la lujuria, Valentina. Pero no me arrepiento. Ella tambiéndesciende del cielo, como el amor. A tu Dios no le asustan las cosas de loshombres.
VALENTINA: Todo se paga.
ANDREA: No me digas eso justo cuando necesito ayuda.
VALENTINA: ¡No puedo ayudarla más! ¡Ni siquiera sé para qué me hizo venir! ¡Ytengo que irme!
ANDREA: (Con furia) ¡Vete entonces! ¡Enciérrate en tu madriguera pararevolcarte con tu eunuco! ¡Allí estarás protegida de la inmundicia que anda porel mundo y no tendrás que posar tus labios en vasos como los míos! (Solloza.Pausa. Valentina está muy conmovida) Perdóname. (Desolada y medio borracha) Tuvieja condesa Sivloskaia está un poco cansada y loca. El agrio sabor que tienela vida la obliga a gritar y maldecir.
VALENTINA: (Asustada) Quiero irme.
ANDREA: No deberías hacerlo.
Valentia: ¿Por qué?
ANDREA: Porque hoy es el día de mi muerte y no quiero morir sola. No permitiréque me encuentren con cualquier facha.
VALENTINA: (Estupefacta) ¿Qué dijo? ¿Está loca?
ANDREA: Ojalá lo estuviera.
VALENTINA: (Descontrolada) Está bien. Me llamó para contarme todas esasporquerías que quizá no son ciertas. No sé si viajó por el mundo entero, si secasó con Ranuzzatti, si esos vestidos son de Chanel o de Juana Martínez. Sólosé que está loca y que vive en esta inmunda pensión. Ni siquiera sé si naciórealmente en Rusia. No sé quién es, aunque la creo capaz de cualquier cosa.(Con angustia) ¿Qué más quiere? Estoy muerta de cansancio.
ANDREA: (Con determinación) Vete. Ahora te lo exijo. (Se acerca a la copaservida, que en lugar de remedio tiene veneno. Valentina está impresionada. Nosabe bien qué está ocurriendo pero registra vibraciones fatídicas)
VALENTINA: Está bien, "condesa". Me voy. Pero no me llame más. Meharté de todo esto. Todavía me está debiendo dos meses. Y ni siquiera sé si notiene más plata en el banco.
ANDREA: Viste mi libreta.
VALENTINA: ¿Quién puede saber si no tiene otra?
ANDREA: No me queda un dólar. Pero puedes llevarte ropa, collares, sábanas,toallas, todas las bagatelas que no usaré más.
VALENTINA: ¡Ya dije que no quiero nada! (Pausa. Andrea la contempla conestupor. Con piedad y ternura) ¡Sólo deseo que se vaya de este lugar y que sesalve! ¡Todo el mundo la odia! ¡Sé que van a hacerle daño!
ANDREA: (Conmovida) Querida mía.
VALENTINA: ¡Deshágase de esos vestidos! ¡Véndalos, vaya a un lugar limpio,empiece una vida decente y déjeme tranquila!
ANDREA: (Cierra los ojos) ¡Qué lindas palabras! Alguien me aprecia y sepreocupa por mí. Podré irme en paz.
VALENTINA: (Con angustia) Me da pena todo esto. No quiero que le hagan daño.
ANDREA: Después que yo inicie el viaje puedes irte a descansar. Tu marido estáesperándote. Pero no olvides peinarme y maquillarme el rostro.
VALENTINA: No me pida esas cosas. Quiero terminar con esta pesadilla. Aquí hayalgo terrible.
ANDREA: Es el maldito veneno. La muerte está metida en este lugar.
VALENTINA: (Con espanto) ¿De qué veneno habla? (Andrea se coloca una corona ycamina con lentitud hasta la copa. La luz empieza a declinar)
ANDREA: Del cianuro. (Alza la copa, realiza una invocación y bebe de ella)
VALENTINA: (Horrorizada) ¡Dios mío! (La luz sigue cayendo)
ANDREA: Esta noche no dormiré. Mañana, cuando amanezca, saldré a la calle,detendré el auto que lleve un joven rubio y de ojos azules, y le pediré que melleve. Y seré de nuevo la condesa Sivloskaia. Seré brillante, irresistible. Yabandonaré al fin esta ciudad en la que sufrí tanto oyendo exclamar a mi paso:"Ahí va su alteza, el amor". Después me arrodillaré frente a la tumbade mi madre y le pediré que le ruegue a Dios, porque en algún lugar debe dehaber un Dios más generoso que los hombres, que me dé amor... amor... y amor!(Se cae gritando de dolor)
VALENTINA: ¡Dios mío! (Sale gritando) ¡Por favor! ¡Llamen a un médico! ¡La Rusa se ha envenenado! (Laluz sigue cayendo) ¡La condesa está muerta!

FIN


RicardoPrieto. Correo electrónico: rrpm@adinet.com.uy


Todos los derechos reservados
Buenos Aires. Abril 2005


 

Amado Del Pino--EL ZAPATO SUCI (Cuba)

Escrito por nohaydrama 04-10-2009 en General. Comentarios (0)

 

EL ZAPATO SUCIO

de Amado del Pino

 

PERSONAJES: 2
MUCHACHO: El padre lo llama así y ese es su sino y su signo. Pasa de los 35 años.
VIEJO: Se acerca a los 70. Agil, testarudo, interno.

El director de la puesta y el lector de esta obra sabrán distinguir entre la esgrima de los dos caracteres protagónicos y los demás seres que habitan los delirios como parte del subconsciente, o más bien de la sombra, de Muchacho y de Viejo.

 

EL ESPACIO ESCENICO FUNDAMENTAL RECORDARA UN BOHIO CUBANO, ABUNDANTE HASTA LA DECADA DE LOS CINCUENTA Y VISIBLE AUN HOY. SE PRODUCE UN CONTRASTE ENTRE LOS ELEMENTOS TRADICIONALES- UN TABURETE, UNA MONTURA DE CABALLO- QUE FORCEJEAN CON OBJETOS URBANOS DE DISCUTIBLE GUSTO.
A PESAR DE SU APARENTE NATURALIDAD, EL "SET" PRINCIPAL SERA ASUMIDO CON UN CONVENCIONALISMO QUE PERMITA EL ESTALLIDO DE LAS DOS SITUACIONES DELIRANTES. LA ESTRUCTURA EN ACTOS Y DELIRIOS ES MAS BIEN UNA DIVISION LITERARIA Y NO ENTRA EN CONTRADICCION CON QUE EL ESPECTACULO SEA ASUMIDO DE FORMA CONTINUA.


ACTO PRIMERO

LUZ PLENA, AGRESIVA, QUE DA LA IMAGEN DE LA CASA POR DENTRO SORPRENDIDA POR LA IRRUPCION DE ALGUIEN.

VIEJO: ¿Qué pasa, Muchacho? ¿Madrugaste?
MUCHACHO: Manía de ordeñador de vacas.
VIEJO: Siempre has sido dormilón. ¿Y el carro?
MUCHACHO: No se me olvida aquello de que el hombre que es hombre no deja que el sol lo agarre en la cama.
VIEJO: ¿Y tu mujer?
MUCHACHO: A mi esposa y a mi automóvil los dejé por allá afuera, comiendo hierba... Dentro de un rato les doy una vuelta.
VIEJO: Por lo menos te levantaste ocurrente. ¿Te traigo café?
MUCHACHO: ¿Café? (Se produce una transición, pero el tono de Muchacho sigue siendo cotidiano) Vine a contarte algo importante.
VIEJO: (Rápido) ¿Por qué te divorciaste esta vez?
MUCHACHO: Parece que no tiene arreglo.
VIEJO: ¿La máquina, el matrimonio o tú?
MUCHACHO: Debería contestarte que los tres y así discutimos un poco.
VIEJO: Te fajarás tú solo. Tengo tremendo apuro en el trabajo de la finca.
MUCHACHO: Si no te estorbo puedo ayudarte.
VIEJO: Mejor duerme un rato. Sabe Dios a qué hora te acostaste anoche.
MUCHACHO: Me gustaría meterme contigo en las siembras.
VIEJO: (Sin agresividad) Lo que la gente del pueblo hace en un surco de plátanos no da ni para el jabón que se gasta en blanquear la ropa.
MUCHACHO: ¡Jabón y aceite, aceite y jabón!
VIEJO: ¿Tú también con la letanía de las cosas que no se consiguen?
MUCHACHO: ¡Yo no! (Pausa breve) Vine a verte.
VIEJO: Muy santo y bueno. Tírate por ahí. Termino temprano y te hago un buen almuerzo.
MUCHACHO: Allá afuera te tengo una sorpresa.
VIEJO: Las sorpresas no se dicen. Si no te las callas, las jodes.
MUCHACHO: Vine en el tren y después caminé despacio.
VIEJO: Como siempre, cogiéndole la puntería a los charcos de agua. (La siguiente frase la dice para ser cariñoso, pero en Muchacho provoca una especie de subjetiva cinematográfica a sus propios pies llenos de lodo). Quítate esos zapatos.
MUCHACHO: Caminé mirando las lomas, los ríos sin agua, oyendo como cantan de verdad los gallos... ¿Por qué no me sentí orgulloso de estos amaneceres?
VIEJO: ¿No te parece demasiado temprano para calentarte la cabeza? (Pausa) ¿De verdad es grave lo que te traes entre manos?
MUCHACHO: No hay arreglo. Las piezas eran de la Unión Soviética, un lugar que hace rato no existe. Yo estudié en un lugar inexistente.
VIEJO: No te gustaba que le dijeran Rusia.
MUCHACHO: Y te escribí de allá cosas bonitas. Verdades o mentiras, pero muy lindas.
VIEJO: Tengo una postal donde hay nieve y un teatro grande y estatuas...
MUCHACHO: Sí. Había que haberle hecho otras a los jefes que vendían medallas.
VIEJO: Eres ingeniero, tienes una vida hecha. Es una lástima que no te hubieras encontrado una mujer...
MUCHACHO: ¿De cualquier color?
VIEJO: Que supiera llevar una casa, manejar...
MUCHACHO: ¿Manejar o manejarme?
VIEJO: Te hace falta sentar cabeza.
MUCHACHO: Por favor. Si algo me gusta de ti es que no eres un padre consejero. Discute conmigo, vamos a fajarnos, a reírnos, ¡pero consejitos, no! ¿Qué cabeza sentaste tú?
VIEJO: Tu madre...
MUCHACHO: Tan presumida...
VIEJO: A veces me parece que la veo en el mocho de espejo que tengo tirado en el patio.
MUCHACHO: Me estoy volviendo más viejo y más gruñón que tú. Me quejo de que al robo se le llame invento, a algunas putas, jineteras, pero me he pasado la vida diciendo una cosa en una reunión y otra a la mujer con quien me acuesto.
VIEJO: Pensar mucho es cosa de gente sin oficio. Yo no puedo andar dándole vueltas a los pensamientos porque tengo que limpiar el arroz y buscarle agua a los animales.
MUCHACHO: En los noticieros dicen que debemos sembrar arroz.
VIEJO: Ahora que tengo luz eléctrica voy a comprarme un televisor.
MUCHACHO: ¿Y te vas a enviciar con las telenovelas?
VIEJO: De vicios no hablemos. El único que me queda es trabajar.
MUCHACHO: (Asociando en un código muy de ellos que el espectador no tiene por qué entender ahora del todo) ¿Fueron los gallos o la mala suerte?
VIEJO: Ya da igual. Allá dentro envidian a los que les echan nada más que tres meses, como si algún tiempo fuera poco para estar tranca'o como un pájaro.
MUCHACHO: Yo tenía cinco años cuando prohibieron las peleas...
VIEJO: El juego es un veneno.
MUCHACHO: Sí. Pero el gobierno no es el papá de uno.
VIEJO: No tires para fuera la candela que te quema por dentro. No me gusta tu cara. Es mejor que hoy te quedes a dormir aquí.
MUCHACHO: Lo que vine a decirte es importante de verdad.
VIEJO: (Tratando de regresar al juego) Ya fallé el primer tiro, pero al segundo tumbo a la paloma del gajo. ¿Cambiaste de mujer o es que te vas de viaje?
MUCHACHO: Poncha'o. Llevas de dos cero.
VIEJO: (Pretende continuar la broma) ¿Ya no te gustan las mujeres?
MUCHACHO: Me gustan... ¡Hasta las blancas!
VIEJO: A Dios gracias. Ya te comprarás otro carro. Al hijo más joven de los Quiñones le dieron uno que es una pintura.
MUCHACHO: No es de él. Se lo presta una señora que se llama Corporación y también le dicen Empresa Mixta. La dama con la que todos quieren bailar. (Representa cantando) "La señorita Corporación/ entrando en el baile/ que la bailen/ que la bailen".
VIEJO: Yo pensé que era particular. La chapa es amarilla.
MUCHACHO: Cambiaron los colores y muchas cosas.
VIEJO: Algunos, porque mi surco y mi machete siguen del mismo color y me están esperando.
MUCHACHO: (Con algo de ternura) ¿Tú sabes por qué al guanajo se le arruga la cabeza?
VIEJO: Saliendo de escena en pleno juego) Es que la naturaleza tiene cosas del carajo.

SONIDO Y TRATAMIENTO DE LA LUZ QUE DA PASO AL PRIMER DELIRIO.

 

PRIMER DELIRIO

EN LA PROYECCION DE MUCHACHO HAY MAS DE SOLILOQUIO QUE DE MONOLOGO. PARA LOS DELIRANTES PERSONAJES SE PODRA ESCOGER ENTRE EL USO DE MUÑECOS, TONOS DE LUZ CON VOCES EN OFF Y HASTA VALORAR LA POSIBILIDAD DE QUE EL PROPIO ACTOR QUE INTERPRETA A VIEJO, APOYADO POR LAS MASCARAS, ASUMA AQUÍ LOS FUGACES ROLES QUE FORMAN PARTE DEL REINO DEL SUBCONSCIENTE.

MUCHACHO: Al gallo hay que cuidarlo mucho. No debes ponerlo a la altura de los ojos porque se faja con su sombra y te deja ciego de un picotazo. El macho, de pluma fina, el que trae las espuelas llenas de sangre y de dinero por un burujón de peleas ganadas, puede caerse muerto en el primer revuelo. (Febril). ¿Qué llevan en esos sacos tan bien envueltos? Pero ¿qué le importa a nadie lo que uno hace los domingos?

APARECE LA IMAGEN DE LA MADRE.

MADRE: No tienes que mirarme cuando me estoy pintando. Para lucir estamos las mujeres. Coge un bate y una pelota.
MUCHACHO: No fui, no soy maricón... ¿Y qué? Por huir de la debilidad escondí mis versos. Para mí, una carrera práctica: o ingeniero, o piloto, o jefe, pero siempre bien macho... Y los hombres se empinan la botella desde los doce años, y no perdonan a una mujer que se les pare delante, y se fajan a los piñazos... (Busca medio a ciegas la imagen de la madre) Me gustan las hembras, pero le tengo terror a los puños de los otros hombres. Y Carlos, aquel mulato que acorralaron por pájaro, peleaba muerto de la risa. De cuántas cosas pudimos hablar, mamá, mientras te pintabas los labios.
MADRE: Me volvía loca por parir un varón, pero a la vez tenía mucho miedo y más después, con esa mirada tuya de dolerte por todo.

LA IMAGEN DE LA MADRE SE ESFUMA Y DA PASO A LA DE MUJER 1.

MUJER 1: Tienes la pinga chiquita y el corazón blando. Todo eso de que el tamaño no importa es un consuelo para tipos como tú. Las mujeres de verdad nos vamos detrás de un rabo grande y de unas manos que sepan estrujar.

MUCHACHO VA A RESPONDER, PERO MUJER 1 LE TIRA LAS PALABRAS ENCIMA.

MUJER 1: Lo peor fue cuando querías cogerme por atrás. Te faltaba firmeza... "¿Te duele, te duele?". Claro que duele y ahí está la gracia. Tú temblabas como si fuera tu culo el que sufriera cuando me clavabas.
MUCHACHO: Sueño con un baño de hombres solos. (A su sombra) ¿No has visto una hilera de duchas repletas de jóvenes en cueros, quitándose la tierra? Ahí es donde más desconsuela y hasta abochorna que se encoja, que no sobresalga. Después, cuando se pone tiesa, te haces la ilusión de que eres igual que aquellos salvajes que salen del agua orgullosos, como si fueran el presidente de la república. (Ahora al fantasma de Mujer) A veces me dabas lástima con tu sexo ancho que sonaba como patos bebiendo en un charco. Te volverías loca si supieras lo que se goza dentro de una negra joven. Es como un guante de pelota, como una fruta tibia.
MUJER 1: Cochino.
MUCHACHO: ¿Y la ternura, Mujer? ¿Y las ilusiones?

EL TRATAMIENTO DE LA LUZ U OTRO RECURSO CREA EL JUEGO DE QUE LA PREGUNTA ES DICHA A LA MUJER 1, PERO QUIEN LA ASUME ES LA 2.

MUJER 2: ¿Qué hace un estudiante, con olor a ciudad acostándose con la cantimplora del pueblo? Yo no cobro y eso es peor. (Asumiendo la tercera persona) "Esa lo hace por verla correr".
MUCHACHO: ¿Y qué tiene de malo tratarte como a una novia?
MUJER 2: Hay dos tipos de hombres. Los que te acarician las nalgas mientras estás cocinando y los que se acuerdan de ti nada más que por las noches. Tú eres de los primeros, que son los que me gustan, pero te pasaste con tus versitos y besitos. No se puede borrar con unos labios tiernos en los ojos los arañazos que me dí en la barranca, apretada por un guajiro bruto, contra una cerca de púas. Ahora era la puta con novio, la novia del poeta.
MUCHACHO: Me desafiaste en la fiesta, me sacaste a bailar y te apretabas a mí más y más delante de todo el mundo.
MUJER 2: Quería que me tuvieras sin palabras, sin pensar. Pero estabas borracho y te dio por hablarme de amor. Me bajé el pantalón y mamaste como un bendito. Ya me tenías loca cuando me di cuenta que estabas llorando; con mi pelota de bollo en la boca, gozando y llorando.
MUCHACHO: (Dice la palabra en casi todas las variantes posibles, las últimas con delicadeza) Puta, puta, puta, puta, puta...
MUJER 2: La palabra fea es tortillera. Huele a huevos podridos. En un pueblo chiquito no hay lesbianas. Eso suena a cosa fina, a una carrera casi. Yo fui a parar a la cueva de las enfermas. Las hembritas más nuevas volvieron a cobrar y algunas hasta se hicieron personas importantes. (Pausa) Ninguna me forzó. Hay momentos en que las lágrimas te corren y te revientas si alguien no se las toma, aunque sea la boca de otra mujer. ¡Si los hombres supieran...!

SE PRODUCE UN CAMBIO EN LA ILUMINACION Y EN LA BANDA SONORA QUE APUNTAN A UN GIRO EN EL DELIRIO. A PARTIR DE AHORA PREDOMINA EL PRESENTE EN LAS VISIONES.

MUCHACHO: El culito de las gallinas es caliente. La paja es lo último y puede debilitarte.

APARECE EL FANTASMA DE UN AMIGO.

AMIGO 1: Si uno se acostumbra, después no pude acostarse con una mujer.
MUCHACHO: La paja no te regaña, no se compra zapatos, no te quita tus hijos.

DISOLVENCIA DE LUZ. AHORA EL MUCHACHO FIRMA EN EL AIRE, SE CONTORSIONA, CAE, SE ARRASTRA. DESPUES HABLA MUY DESPACIO.

MUCHACHO: Una firma en un papel y mi hija a crecer sin mí.

APARECE LA IMAGEN DE LA NIÑA QUE PUDIERA DARSE CON UNA FOTO ANIMADA.

MUCHACHO: Vete, no te burles. Yo quiero a mi hijita, la que jugaba en mi barriga como si fuera una cama elástica. Tú eres otra, tienes diez años, dentro de poco te saldrán las tetas, hablas inglés como yo nunca lo aprendí. Tú vives en otro mundo. El teléfono es una trampa; en el teléfono la piel no suda.
NIÑA: Papi, papito, papazote...

LA IMAGEN SE DESVANECE. BREVE APAGON. LA LLEGADA DE AMIGO 2 APORTA UN TONO MAS COTIDIANO.

AMIGO 2: Yo también me voy.
MUCHACHO: (En una forma neutra, objetiva, que recuerda a alguien que declara en un juicio) Soy el despedidor. Después nadie me escribe, pero me recuerdan en las fiestas... Ayudo a pasar los últimos días en la isla y si todos vuelven a la vez me voy a ahogar en un mar de cervezas.
AMIGO 2: Siempre una frase, siempre un chiste para los demás. ¿Y tú?
MUCHACHO: El dinero es el que está veinte a uno, yo valgo igual.
AMIGO 2: Se te va a llenar de amargura ese corazón tan puro. Te vas a convertir en la caricatura de ti mismo.

MUCHACHO SE DESPLAZA, DESDEÑA LA CONVERSACIÓN. SE PRODUCE UN JUEGO EN EL QUE MUCHACHO HACE UN CUENTO, EL AMIGO RIE, AL FINAL SE ABRAZAN, TODO COMO EN CAMARA RAPIDA. MUCHACHO DICE ADIOS TAMBIEN EN FORMA CARICATURESCA. LA ACCION SE VE INTERRUMPIDA POR UN HAZ DE LUZ CRUDA, ACOMPAÑADO DE UN SONIDO METALICO QUE- AUNQUE SE ENTIENDE EL TEXTO- ES DEMASIADO IMPERSONAL PARA LLEGAR A SER UNA VOZ. EL HAZ DE LUZ CAE SOBRE MUCHACHO.

HAZ DE LUZ: (En el tono inequívoco de las planillas) ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: No.
HAZ DE LUZ: ¿En su familia tienen creencias religiosas?
MUCHACHO: No sé. (Como en un aparte) Pero siempre escribí No.
HAZ DE LUZ: ¿Algunas de sus amistades profesa creencias...?
MUCHACHO: (Inquietándose) ¡No! Y no tenía... Mi abuelo vino de su isla bien ligero de equipaje. La vida no le dio tiempo para cargar con santos y la nostalgia se la permitía pocas veces. Aquí nunca vi una iglesia, pero así y todo me fui cansando de la pregunta, aunque casi siempre mi mano hizo la cruz sin pensar en el sentido. Además, no conocí a casi nadie que marcara en el huequito del Sí.
HAZ DE LUZ: (Como parte del juego) ¿Creencias religiosas? ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: Mi tío vio una vez una luz que nunca se supo de dónde salió. A un primo lejano se le apareció un jinete sin cabeza. Todos decimos "Si Dios quiere" o "Gracias a Dios", pero sin pensar dos veces en lo que significa. ¿En qué lugar de la planilla cabe eso?
HAZ DE LUZ: (Se acentúa el tono de letanía) ¿Ha sacado pasaporte? ¿Alguien de su familia ha sacado pasaporte?
MUCHACHO: ¿Pasaporte?
HAZ DE LUZ: ¿Tiene familiares en el extranjero? ¿Mantiene correspondencia?
MUCHACHO: ¿Por qué no preguntar directamente si alguien se fue del país por su forma de pensar o porque le dio la gana? (Transición) De una montaña a la otra y con veinte o treinta vecinos en todo lo que abarca la vista, el mundo es simple, pequeño, no hace falta pasaporte. En la clase del maestro se veía lindo el mapa en la pared de tabla. Casi nadie conocía La Habana. Matanzas parecía una ciudad extranjera cuando el maestro apretaba fuerte el puntero, como para nadar en la bahía.

SE ESCUCHA EN OFF UN TEXTO EN RUSO QUE CORRESPONDE A UNA ADVERTENCIA DE LOS METROS MOSCOVITAS.

OFF: "Astorochno, divieri sacribayutsa, slieduchaya stansia: Dinamo".

A TRAVES DE UN JUEGO DE MASCARAS O DE LUCES APARECE EL PERSONAJE DEL FUNCIONARIO DESDE DIVERSOS ANGULOS DE LA ESCENA.

FUNCIONARIO: Conoces la luz eléctrica, los aviones, la nieve. Has atravesado varias veces el Atlántico representando tu país.
MUCHACHO: ¿Y tengo que pasarme la vida diciendo gracias? ¿Quieren que me jorobe como un camello de tanto hacer la reverencia?
FUNCIONARIO: (Los parlamentos son interrumpidos por aplausos evidententemente grabados) Si no hubiera sido... De no ser por... Tus abuelos y tus padres fueron casi analfabetos...
MUCHACHO: Me tocaba el arado, la yunta de bueyes, llevarme una muchacha en el caballo blanco de mi padre, quitarle el cuerpo a los machetazos de un suegro, vivir con la misma mujer...
FUNCIONARIO: ...Y el piso de tierra, los niños sin zapatos...
MUCHACHO: ¿Y tenía que seguir siendo siempre así?
FUNCIONARIO: Así hubiera seguido para siempre de no ser por... (Aplausos).
MUCHACHO: Pero nadie puede asegurar que esa oscuridad iba a ser eterna. Ordeñando mi vaca antes que saliera el sol, esperando por un aguacero para que se dieran buenos los frijoles, mis hijos hubiesen crecido a mi sombra, las manos no me temblaran así.
FUNCIONARIO: Humildes campesinos entrando al Bolshoi, disfrutando de la música sinfónica.
MUCHACHO: Stravinski, Chaikovski... ¡Qué maravilla! Pero a esa misma hora me estaba perdiendo una serenata.
FUNCIONARIO: La lámpara del Bolshoi, las pinturas de El Ermitage.
MUCHACHO: Visotski saltando por el escenario en Hamlet, y después Visotski mal mirado, borracho junto a su hermosa actriz francesa; Visotski en la grabadora, en un cassette que se derrite de calor en La Habana; Visotski muerto sin discursos. Visotski en el patio del teatro Taganka, quieto, quietecito en su busto.

UNA CANCION DEL TROVADOR Y ACTOR RUSO VLADIMIR VISOTSKI PUEDE MARCAR EL TRANSITO ENTRE EL PRIMER DELIRIO Y EL ACTO SEGUNDO.

 

ACTO SEGUNDO

MUCHACHO ESTA UN POCO ATONTADO. AUNQUE LA PROYECCION AHORA PARECE SIMILAR A LA DEL ACTO PRIMERO, LAS EMOCIONES DEL DELIRIO HAN DEJADO SU HUELLA.

VIEJO: ¿Qué significa esa maleta?
MUCHACHO: Maté a un hombre. Lo traigo para que lo entierres aquí.
VIEJO: Hay demasiado calor para tanta bobería.
MUCHACHO: Tú me enseñaste. Cuando empecé a andar para arriba y para abajo con medio pueblo me hiciste el cuento del hombre que le preguntó a su hijo cuántos amigos tenía y le contestó que muchos. El viejo le dijo que en sesenta años él había hecho nada más que un amigo y medio. Le pidió al hijo que lo acompañara. Cogieron un saco y tocaron a la puerta del medio amigo. (Como el personaje) "Maté a un hombre y vengo para que me lo entierres". El otro enseguida le contestó que no había ningún problema. Y eso que era nada más que el medio amigo.
VIEJO: Muy buena tu memoria. Pero se te olvidó que al final, el hombre lo que le lleva al amigo es un animal para comérselo y hacer una fiesta. Si mataste un carnero de los míos, dímelo para empezar a cocinarlo ahora mismo.
MUCHACHO: Cualquiera mata, Viejo. ¿A los cuántos días tú crees que me
violarían en la cárcel? ¿Qué se hace después? ¿Es peor matar al que te templó o acostumbrarse a vivir como maricón allá adentro?
VIEJO: Los que están con las rejas marcadas en la cara son hombres como tú y como yo. Una de las peores cosas de que te echen aunque sea un solo día de prisión es que la gente se cree que te la sabes todas y que tienes que pasarte la vida contando.
MUCHACHO: Tú te volviste otro.
VIEJO. Traté de aprender del leñazo. No tenía tanto vicio con las peleas. (Se justifica). Pero ese domingo me embullé a probar suerte y como la mía es tan mala, la policía, que casi nunca traba a nadie en el brinco, me cogió a mí. ¡Me tocó perder!
MUCHACHO: Mucho peor fue lo de mamá.
VIEJO: Yo pensé que me iba a quedar tiempo para vivir tranquilo al lado de ella.
MUCHACHO: Y mientras tanto, gozando la juventud como un caballo desboca'o.
VIEJO. A los doce años tú andabas con las libretas y riéndote con las muchachas de la Secundaria. Yo a esa edad, tenía que levantarme a las cuatro de la mañana para ordeñar vacas.
MUCHACHO: No soy tu fiscal. Me duele que mamá sufriera, pero a la larga ella te quiso así siempre, tal y como eras. Supiste ponerte una guayabera bonita y llegar a la cantina con cuatro pesos en el bolsillo. Los amigos te hacían coro porque eras el más elegante.
VIEJO: Por andar con pelúas de a tres por kilo, me perdí los mejores años de tu madre. Fui un sonso.
MUCHACHO: Estás muy solo.
VIEJO: Vamos a entrar la dichosa maleta y terminar el almuerzo.
MUCHACHO: Ahí viene un muerto, pero no te asustes... A nadie lo condenan por apuñalear una parte de uno mismo.
VIEJO: Me parece que las criticas, pero tú tienes vicio de esas novelas que les gusta ver a las mujeres para hacerse ilusiones.
MUCHACHO: (Siguiendo el hilo de su discurso interior) En esa maleta estándos certificados de divorcio, la baja de los centros de trabajo en los que no di la talla, notas excelentes de asignaturas que no aprendí... (Imitando a un vendedor de feria o algo así) Y lo más importante que se ofrece: un título de Ingeniero Agrónomo que le dieron a un hijo de campesino que nunca ha sabido limpiar un surco de boniatos. Si quieres ábrela, Viejo.
VIEJO: No me gusta el buey que se da cabezazos cuando se espanta las moscas.
MUCHACHO: ¿Qué quieres? ¿Nos quedamos en el lado bueno de las cosas?
VIEJO: (Sin percatarse del sarcasmo) Tienes líos en el trabajo. Eso le pasa a cualquiera.
MUCHACHO: ¡Qué va, si a mí me encanta la Agronomía!
VIEJO: Por lo menos de un tiempo a esta parte hay más cosas.
MUCHACHO: (Ahora en serio) Pero tú sabes que no es por nosotros los que estudiamos. Los que no se fueron como yo, se consiguieron un sueldo en cualquier oficina del pueblo y en vez de montar a caballo, van en bicicleta, que es más bonito. No les importa ahogarse de fango al primer aguacero. Si están regresando las calabazas y los frijoles es por el cabrón dinero. Ahora la plata hala.
VIEJO: Si una gallina vale diez veces más de lo justo, los que estamos en el monte no tenemos la culpa. Yo vendo y revendo, pero no me vuelvo loco, ni tengo media esperanza de hacerme rico. El que nace para real no llega a real y medio. Deja que los demás se defiendan, que cada uno haga lo suyo y ponte más para dentro de ti mismo. Cualquiera ve que no te acabas de concentrar en una mujer, que saltas de aquí para allá. ¡Ya te pesará!
MUCHACHO: (Explotando) No soy mujeriego, Viejo.
VIEJO: ¿Y aquella muchacha? Parecías embulla'o.
MUCHACHO: A ti te daba una mezcla de miedo y de gracia conocer a mi negrita, pero a la larga te hubiera gustado. Es muy dulce y lo más parecido a eso que la gente llama compañía.
VIEJO: Muy bueno, pero también conozco blancas así.
MUCHACHO: Qué lástima, ¿no? La única mujer que me acomodó es negra como un totí.
VIEJO: ¡Yo no he dicho nada! A quien tenía que gustarle era a ti.
MUCHACHO: Ni te preocupes, no fue el color ni el miedo a que no quisieras un nieto mulato. Me cansé de vivir con tanta gente. Eran seis buenas personas, ¡pero seis! Hay un solo baño y la gente, aunque sea prudente y no se meta en la vida de los demás, orina. Los buenos también se bañan y muchos días lo que entra de la calle son dos cubos de agua.
VIEJO: ¿A dónde vas a llegar mirándolo todo por la parte fea? Si no te das una mano, te vas a hundir de verdad.
MUCHACHO: Todo el misterio de la maleta, mis quejas y descargas se resumen rápido: necesito vivir aquí contigo.
VIEJO: (Lo toma a broma) Menos mal que ahora te dio por espantar el gorrión con un chiste.
MUCHACHO: Te hablo totalmente en serio. Pero no te asustes, cuando te moleste me largo.
VIEJO: Si no estás jaraneando, tienes que arrancar ahora mismo para el médico.
MUCHACHO: (En un tono que recuerda en algo a los delirios) ¿Le tienes miedo a mi compañía? ¿Te parece que mirándome vas a tener delante la cara de todo lo que te arrepientes?
VIEJO: No dejaría sin techo a ninguno de mis hijos, pero lo que dices no tiene ni pies ni cabeza. Tu abuelo vino de Canarias huyendo de la guerra. Se bajó de un barco y se echó a andar sin saber bien en qué lugar estaba y menos dónde iba a encontrar una sombra para recostarse o la manera de ganarse un plato de comida. Fue levantando poquito a poco este trozo de finca. Nos pegamos duro. No llegamos a la riqueza, pero tampoco nos faltó un trozo de carne o una muda de ropa decente.
MUCHACHO: ¿Y después?
VIEJO: Eso no viene al caso ahora. (Pausa. Trata de restarle importancia, pero no puede callarlo). Fue triste ver que lo que dijeron que iba a ser para todos se volviera delante de nuestros ojos un monte de marabú y de tierra seca.
MUCHACHO: Esas cosas las oí de niño en voz baja. Mamá no quería que nada empañara lo que nos decían en la escuela.
VIEJO: ¡Y tenía razón!
MUCHACHO: ¿Por qué, porque está muerta? ¿Tú también piensas que es mejor vivir sin una parte de la verdad?
VIEJO: (Como dando por primera vez el brazo a torcer en este tema) Yo di por bien empleado el golpe. Ustedes estudiaron todo lo que les dio la gana, llegaron a la universidad. No decía nada porque soy raro, pero siempre fueron mi orgullo, sobre todo tú.
MUCHACHO: Me equivoqué, Viejo, y tú escogiste mal de quien sentirte orgulloso.
VIEJO: (Rudo y amoroso a la vez) No te cojas lástima, eso es cosa de pendejos.
MUCHACHO: ¿Y qué hacen los hombres? ¿Pegarse una soga al cuello? Porque en Cuba los machos se ahorcan y las mujeres se dan candela.
VIEJO: No te voy a acompañar en tu llantén, ni me vas a asustar. (A la ofensiva) ¿Qué te hace falta? Háblame claro y sin tirarte encima todo ese churre que no es tuyo.
MUCHACHO: Es verdad que me tengo lástima y que llevo las cosas al extremo para que me digan: "No es tan así, no eres el único culpable".
VIEJO: Soy tu padre y no voy a permitir que se te olvide. No se trata de que yo esté cuidando un par de toros o un pedazo de tierra. La joroba parece que está en tu cabeza y hay que fajarse a trabajar para enderezarla.
MUCHACHO: ¿Y la tuya? ¿Alguien pudo ponerla en el lugar que para los demás era lo mejor?
VIEJO: A mí me tocó otro tiempo.
MUCHACHO: Eso es lo peor, mi Viejo, que hasta tú, tan independiente, tan protestón, tan por tu cuenta y riesgo, caíste en esta madeja, en el juego de creer que los que vinimos después íbamos a ser felices por decreto, adolescentes eternos y triunfadores por ley de gravedad.
VIEJO: Yo no soy tan tonto como te parezco. Allá dentro los vi de tu edad y con la vida echa un trapo. Pero con esta cabeza dura, que tú me celebras cuando se te ocurre, te digo que chance, oportunidad, maneras sí han tenido.
MUCHACHO: Algunos lo han aprovechado mejor, como mi hermana.
VIEJO: (Fiero) Ella no es ninguna cualquiera.
MUCHACHO: ¿Quién se atreve a decir lo contrario? Dije que supo aprovechar, supo sacarle partido a sus dos idiomas bien aprendidos.
VIEJO: Pero no estudió pensando en eso, fue una casualidad.
MUCHACHO: Nadie le va a decir prostituta. Es una señora; se-ño-ra, como las mujeres empolvadas de la ciudad que nunca quisieron bailar contigo.
VIEJO: Tampoco le veo mucha gracia a morirse de frío lejos de la familia.
MUCHACHO: Pronto vendrá de vacaciones y verás cómo se llena la casa de primos que ya ni reconocemos. Al suizo le va a encantar todo esto. Va a querer tomar agua del pozo, ver cómo los gallos se le encaraman a las gallinas. El viene aburrido de computadoras...
VIEJO: (Dando por liquidado el tema) Todo eso está por ver. (Después de un silencio incómodo) Vamos a poner los pies en la tierra. Ayúdame a despajar unas mazorcas de maíz. Sé que bien tierno te encanta.
MUCHACHO: (Sensual) Mejor si le ponemos queso del de la casa, que todavía chorrea de fresco.
VIEJO: (Buscando la serenidad) Cuéntame lo que te pasó, pero sin miedo, sin machucarte contra las paredes.
MUCHACHO: Tienes unas uñas fuertes. Parecen un cuchillo... Mis manos son tiesas y torpes. ¿Por qué no me prestas un machete para ayudarte? (Luego de una pausa densa) ¿Tienes miedo de que me mate delante de ti?
VIEJO: (Quitándole solemnidad) ¿Quién habló de quitarse la vida? Ella será cabrona y porfiada, pero es una sabrosura vivirla. Encuentro bien que no te des demasiada importancia, pero te está faltando un poco de enamoramiento de ti mismo.
MUCHACHO: Tendría que volver a las palabras guajiras que se me olvidaron,buscar mis recuerdos entre la maleza como se rastrea un nido de gallinas.
VIEJO: Muy lindo, pero eso me huele a cosas de libros.
MUCHACHO: (Parodiándolo) De gente sin oficio.
VIEJO: Estás hablando de un campo que se perdió o que por lo menos no se ve. La hierba es muy alta y mis manos están entumidas y no pueden darle la misma guerra que antes. Esos guajiritos mansos y buenos que tú tienes en la cabeza ya no los encuentras. Los muchachos nuevos andan en motocicletas y dicen palabritas de La Habana. Hay algunos que si te descuidas te roban delante de tu cara. Uno tiene que pasarse la vida levantando cercas y poniendo tablas. No se sabe si estás cuidando al animal o trancándote tú mismo.
MUCHACHO: ¿Y si entre los dos metemos todo esto por camino?
VIEJO: Eso no es lo tuyo. A los dos días vas a estar echando de menos la conversadera con tus amigos, las diversiones de la gente de allá.
MUCHACHO: A mí porque me ha dado por mirar hacia dentro y ellos porque se encandilaron con lo de afuera. Ahora son ingenieros que reparten flores en una camioneta o médicos que trabajan en una gasolinera.
VIEJO: El que por su gusto muere...
MUCHACHO: Lo que quieren es vivir mejor, rodar un carrito elegante.
VIEJO: Pero no están acostumbrados a pegarse de sol a sol. La gente se cree que el monte es orégano y el mar de leche.
MUCHACHO: Cada uno en lo suyo. A mí me gusta mi país. Cuando he estado afuera extraño a la gente bulliciosa, las mujeres con los shores apretados. Miro los derrumbes y la cabeza se me encoge de tanta tristeza, pero algo me dice que la solución no está en salir huyendo.
VIEJO: Las últimas palabras de Muchacho le complacen y lo llevan, por asociación a ser indiscreto) Entonces, ¿tu hija?
MUCHACHO: Muy cerca y muy lejos, creciendo.
VIEJO: Pudiste haberla aguantado, sujetarla a ti.
MUCHACHO: Cuando supe de ella ya había cruzado el charco, pero casi seguro no hubiera hecho nada por retenerla. Su madre tiene una familia llena de dinero. Si la dejaba aquí, qué le digo mañana, con qué respondo yo.
VIEJO: (Sospechando que Muchacho no resiste más) Se ha dado bueno el maíz este año.
MUCHACHO: (Agradeciendo el giro) ¿De verdad que ya no te enamoras?
VIEJO: Perro huevero, aunque le quemen el hocico. En cualquier momento conoces a una medio tiempo que también habla a media lengua, pero todo lo demás lo tiene completo.

LOS DOS RIEN. EL BREVE ALIVIO DE LA TENSION DA PASO AL SEGUNDO DELIRIO.

 

SEGUNDO DELIRIO

EL RITMO DEBE SER AQUÍ ATRONADOR Y FRENETICO. LA ATMOSFERA TRASMITIRA UN SENTIDO DE INMINENCIA.

MUCHACHO: No se puede creer en las promesas de los borrachos. Me olvido de lo que aseguro después de la segunda botella. Tampoco me voy a arrastrar pidiendo perdón.
MUJER 3: (El director puede escoger entre corporizarla o trabajarla sólo con un descarnado diseño de luces) Pierdes el tiempo, botas el dinero, te ríes ahora para amargarte después. Me cambias los planes, me ensucias el ánimo.
MUCHACHO: Yo no vomito ni me caigo a golpes con la gente.
MUJER 3: (Objetiva, sin pretender aplastarlo) Ibas a decir que no te orinas en los pantalones, porque ya te measte dos veces y te cagaste una. ¿Qué vas a dejar para cuando estés más viejo?

SE DESVANECE LA IMAGEN. EL SIGUIENTE FRAGMENTO INCLUYE UN FRAGMENTO DEL POEMA, PERO DEBE SER DICHO CON SENCILLEZ, SIN PISCA DE DECLAMACION.

MUCHACHO: No brindan los borrachos/ No intercambian angustias/ perdido cada uno en su vaso y su muerte./ La tarde acribillada del borracho es/ tartamuda ofrenda hacia el amigo/ que soporta valientemente la sobriedad. (Se interrumpe) Yo pude ser poeta y aquello un jardín. En mi cabeza se posan versos y por ahí andan los árboles esbeltos, pero ¡qué carajo! Lo que ahora llena esa sombra son las bromas pesadas, los besos recalentados, el señor bueno que escribe libros y anda a pie por la ciudad. Me entierro de rodillas en ese jardín... (Agónico) Peor es podrirse en las antesalas y tragarse el maquillaje de las secretarias.

IRRUMPE FUNCIONARIO 2. MUY SIMILAR AL DEL PRIMER DELIRIO, PERO AQUÍ MAS ABSTRACTO, CONFUNDIBLE CON LA VOZ METALICA QUE REPRESENTABA LOS FORMULARIOS.

FUNCIONARIO 2: Compañero militante, esto no se puede permitir.
MUCHACHO: ¿Militante? ¿Así, sin apellidos?
FUNCIONARIO 2: Usted tiene un carnet y debe responder a eso.
MUCHACHO: ¿Responder o preguntar?
FUNCIONARIO: Los intelectuales le llenaron la cabeza de humo.
MUCHACHO: El humo, comerse el humo de la mariguana... No me da mucha gracia, me pone silencioso. El alcohol es el bárbaro de la película porque te tira hacia fuera. Hay un trago en el que te vas de los demás y no eres ni feo, ni triste, ni perdedor. Tal parece que te vendieron par de horas de eternidad.

SE DISUELVE LA IMAGEN DE FUNCIONARIO 2. A GRAN VELOCIDAD APARECE MUJER 1. AHORA ES MAS FRIA Y PUEDE LLEGAR A RESULTAR CRUEL.

MUJER 1: No te hagas el patriota, no viniste por miedo.
MUCHACHO: Miedo al mar, miedo a lo hondo, miedo a morir ahogado... ¡Me ahogo, coño!
MUJER 1: Al trabajo duro, a ser un inmigrante, un extranjero de mierda, con la bariga llena, pero que nadie conoce, ni saluda, ni respeta. Miedo al frío y a la madre de los tomates. Yo me metí en un barco, caminé largando pedazos de mis piernas en los mangles con tu hija de tres años entre los brazos. ¿Sabes lo que es esto?
MUCHACHO: Un papel, siempre los papeles.
MUJER 1: No estaba segura de que me firmaras para poder sacar a la niña del país. A lo mejor quería que dijeras que no, que me arrastraras a quedarme, pero al lado tuyo, ¡en tu cama!
MUCHACHO: Te pusiste vieja, te pusiste amarga, te pusiste mala.
MUJER 1: Maricón!

SUBITO Y PODEROSO APAGON. SE RECORTA O SE INSINUA LA IMAGEN DE UNA MUJER DESNUDA.

MUCHACHO: (Imita en caricatura a un borracho. Canta) "Cuando bebo mi copa/ no pregunto si el vaso / ha saciado la sed/ de otro gran bebedor". (Repite en una letanía que recuerda la embriaguez) "Cuando bebo mi copa/ no pregunto si el vaso...
MUJER 2: Eras un niñito y no supiste hacer las cosas. Cuando te acariciaba en la madrugada mis manos no mentían, pero mis dedos estaban cuarteados de fregar calderos, mientras la tuya era como una piel de vacaciones. ¿Por qué no me hiciste creer, con sangre lo que decían tus poemas?
MUCHACHO: Vete, te di una oportunidad y te reíste de mí. Me empiné la copa con sobras y sin asco.
MUJER 2: Estás hablando como un jefe o un dueño.

DESPUES DE UN SILENCIO SE ESCUCHAN, AUN MAS DISTORSIONADAS QUE EN EL PRIMER DELIRIO, LAS FRASES DE LAS PLANILLAS. LA PREGUNTA DE SI TIENE FAMILIARES EN EL EXTRANJERO ES RESPONDIDA A NIVEL GESTUAL, TAL VEZ CON UNA CONVULSION U OTRO RECURSO QUE ENCUENTRE EL ACTOR. LA SITUACION ES TAN AGONICA QUE LA SEGUNDA PREGUNTA RESULTA COMO UN ALIVIO PARA EL PERSONAJE.

HAZ DE LUZ: ¿Tiene creencias religiosas?
MUCHACHO: (Acercándose al delirio pleno) No creo, no creía, no creeré en nada. Pero me gusta mirarle los ojitos a mi Elegguá por las mañanas, aunque no sea lunes ni yo sepa dar bien los tres golpes en el suelo. Me costó trescientos pesos en moneda nacional el pedazo de coco que con misterio y mucha fe promete abrir y cerrar los caminos.
VOZ EN OFF: (En el primer momento el espectador no está seguro de que sea el Viejo) Esas son cosas de negros y de gente de orilla. Te hicieron una brujería para amarrarte a la pata de la cama de alguna prieta. No pensé que tu mujer, tan fina, anduviera en esos pasos.
MUCHACHO: Todos somos negros, abuelo también vino de Africa. Tú tienes como tres marcas en la espalda: guajiro, jugador de gallos, presidiario. Eres recontraprieto para los que miran por arriba del hombro.
VIEJO: ¡A machetazos voy a romper esa brujería! Cogen palos del monte, huesos de muertos, y sangre, y cabezas de animales, y el copón divino para arrastrarte y hacerte comer tierra.
MUCHACHO: Palo del monte, palo de los muertos, la piel de un majá, dientes de tiburón; los muertos bajan y vomitan sangre.

APARECE MUJER 3. SE PRONUNCIA EN UN TONO APARENTEMENTE MAS REALISTA Y SOSEGADO.

MUJER 3: Dicen que hay un muerto oscuro dándote vueltas, mi amor.
SE PRODUCE UNA YUXTAPOSICION ENTRE LAS VOCES Y LAS SOMBRAS DE VIEJO Y MUJER 1.
VIEJO: ¡Brujera!
MUJER 1: ¡Mosquita muerta! ¡Aléjate!
MUJER 3: Bien sabes que nunca hice nada para retenerte acostado sobre mí. No se puede estar amarrando a los hombres porque cuando quieres soltarlos. Se vuelven una carga que te cae encima y no te deja respirar.
MUCHACHO: (Casi fuera de sí) Tú aquí no, tú eres del otro mundo, de los helados, de los atardeceres. Contigo hice el último intento. Hasta me creí capaz de reír tomando un batido de frutas, de gozar la ropa limpia del domingo y una buena película con tu cabeza en el hombro y esa forma dulce y tan inteligente de ponerte los espejuelos. Contigo me quedé sin pretextos. Me pasaba lo contrario que con la primera...
MUJER 3: Estoy peor que ella. Al menos le queda una hija con tu cara y la esperanza de un día volver a verte. Ven conmigo, hazle el amor al campo.
MUCHACHO: Le canté al río, pero ayudé a que el polvo fuera más seco. Busqué rimas para la ceiba, pero en mi trabajo fui de los que impidieron que la semilla llegara a la tierra enfangada.

EL PARECE COMO DESMAYARSE. HAY UN SILENCIO DURO. A PARTIR DE AQUÍ EL PROTAGONISTA ESTARA CONSCIENTE, PERO PERPLEJO. FORMARA PARTE DE UNA PESADILLA EN LA QUE NO PUEDE HABLAR.

VIEJO: Pica gallo, mátalo rápido. Yo voy cuarenta monedas al Indio... El Giro es una mona, no puede con el mío. (En el juego de la pelea de gallos puede trabajarse, a nivel de imagen, que él es como un gallo que pelea y revolotea con su doble) Lo tenía casi rendido, picando el suelo con las plumas llenas de sangre por los cuatro costados. Y el cabrón gallo dio una vuelta en el aire, parecía que era para acabar de estirar la pata y morirse, pero en el revoloteo... ¡El venazo! La espuela se clavó una pulgada debajo del pescuezo y el Indio de mi alma cayó redondo, muerto.
FANTASMA DE MADRE: Lloraste más al gallo que a mí.
VIEJO: Vete, mujer, coño. No le tengo miedo a los muertos ni ando creyendo en musarañas.
FANTASMA DE MADRE: Yo no te abría las piernas porque fuera tu mujer propia ni para que me llenaras la barriga de hijos. ¡Qué sabroso hubiera sido conocer una cama grande como las del pueblo, y perfumes, y una coqueta con un espejo limpio donde arreglarme para ti!
VIEJO: Parecías puta por presumida, loca por andar riéndote, orgullosa de tan linda.

MUCHACHO NO PUEDE MAS CON ESTAS VISIONES. CORRE HACIA EL FANTASMA DE LA MADRE QUE SE LE ESCAPA. VA HACIA LA SOMBRA DE VIEJO. PARECE QUE SE VA A EVAPORAR, PERO LOGRA ATRAPARLA FUGAZMENTE.

VIEJO: (Escapando. Con todas las gradaciones que terminan adentrándose en la ternura) Comemierda, comemierdita, hijo macho que tanto esperé.

MUCHACHO QUEDA SOLO EN ESCENA. "GATEA" COMO UN NIÑO PEQUEÑO. LA IMPRESIÓN DEBE SER DE QUE VA RECUPERANDO POCO A POCO LAS PALABRAS. NO ES APRENDIENDO A HABLAR, PERO SÍ RECONOCIÉNDOSE DE REGRESO A SU PROPIO LENGUAJE.

MUCHACHO: (Palabra por palabra, tierno) Los mangos verdina engañan a cualquiera. La cáscara verdecita, y por dentro, dulces como almíbar. El mango macho es narizón, como el tío abuelo de la niña más linda de la escuela (Va ganando en intensidad). Nada es más rico que pescar con la mano y que un peje se enganche en tus dedos. Es un susto que se parece a cuando uno se enamora. (Transición). ¿Tú sabes por qué al guanajo se le arruga la cabeza? (Maldito, travieso, tal vez ríe) Porque la naturaleza tiene cosas del carajo. (Ahora canta estos versos. El candor se mezcla con algo de adultez). "Mujeres de Caibarién/ que andan con americanos / recuerden que los cubanos / tenemos picha también". (Pasa por el fondo, como una visión borrosa, el Viejo). "El valle donde nací/ cuando besa el sol su falda/ es un tazón de esmeralda / con la tapa de rubí" (La sombra de Viejo se detiene. Lo mira con rechazo. Sale hacia la oscuridad ). Nada de décimas ni sonetos sueltos. Lo tuyo eran las rancheras mexicanas, tu héroe, aquel Juan Charrasqueado que fue borracho, parrandero y jugador, tres méritos muy importantes para un hombre de pelo en pecho. (Canta, primero con dulzura y al final se va cargando hasta llegar a la angustia). "Voy a contarles un corrido muy mentado/ lo que ha pasado allá en la hacienda de la flor / la triste historia de un ranchero enamorado/ (Contrasta el tono con la acción que narra). Un día domingo que se andaba emborrachando / a la cantina le vinieron a avisar."

ENTRA PRIMERO LA VOZ Y DESPUES LA FIGURA DEL PADRE.

VIEJO: "Cuídate Juan que por ahí te andan buscando/ son muchos hombres no te vayan a matar".
MUCHACHO: (Como si hablara de sí mismo) "No le dio tiempo de montar en su caballo/ pistola en mano se le echaron de a montón".
VIEJO: "El le gritaba: estoy borracho y soy buen gallo".
MUCHACHO: "Cuando una bala atravesó su corazón".
SUBITO APAGON EN EL QUE SE OYE EL CONTRASTANTE DUO DEL VIEJO Y MUCHACHO QUE SIRVE DE TRANSICION AL ACTO TERCERO.

 

ACTO TERCERO.

EN EL COMIENZO DEL ACTO LOS DOS PERSONAJES TERMINAN LA CANCION, PERO AHORA NO ES CANTADA NI CON MATICES, SINO CON NATURALIDAD Y COMO DIALOGOS DE UNA CONVERSACION DE APARENTE INTRASCENDENCIA.

MUCHACHO: "Y aquí termino de contarles el corrido".
VIEJO: "Lo que ha pasado allá en la hacienda de la flor".
MUCHACHO: "La triste historia de un ranchero enamorado..."
VIEJO: (Rompiendo este juego) Vamos a hablar en serio, Muchacho.
MUCHACHO: (Vuelve a la ranchera, canta con cierta amargura) La triste
historia de un guajiro enamorado...
VIEJO: ¡Vas a seguir con lo mismo!
MUCHACHO: Yo borracho y tú jugador... ¿Qué se debe aquí? ¿Y la parranda? ¿Se acabó, Viejo?
VIEJO: Estás hablando mierda.
MUCHACHO: No traigo ningún muerto en esa maleta, pero choqué mi carro y una mujer está agonizando por mi culpa.
VIEJO: No juegues con esas cosas.
MUCHACHO: ¿Me iríasa ver a la cárcel?
VIEJO: ¡No menciones más esa palabra en mi casa!
MUCHACHO: Yo no fui a visitarte porque era muy chiquito.
VIEJO: (Desesperado) Eso no puede ser verdad, no anduvieras suelto.
MUCHACHO: No hubo denuncia porque es casada y ella cree que el marido es celoso. Al tipo le da lo mismo, es un gozador, pero ella se moja con eso de que la espíen y que puedan caerle a golpes en plena calle.
VIEJO: Menos mal.
MUCHACHO: ¿Menos mal qué? ¿Que es ella y no yo el que está lleno de sueros y de vendas, al borde de la pelona?
VIEJO: Lo mejor que haces es no manejar más.
MUCHACHO: No me había tomado ni una gota. Tenía ese miedo, ese temblor que da la resaca.
VIEJO: (Compulsivo) Ahorita tienes cuarenta años y sigues viviendo como un chiquillo.
MUCHACHO: No vine de visita, Viejo, vine a morirme.
VIEJO: Te dejas de mariconerías. El que se la quiere arrancar se pega una soga al pescuezo.
MUCHACHO: Sigues sin entenderme. No es suicidio. Vine a morirme, a enterrarme aquí. Me cansé, me fundí, perdí. (Pausa) Era la primera vez que me enredaba con una mujer casada. Odio el misterio, las palabras a medias, las llamaditas en clave. Pero esta me arrrastró. Llegué a pensar en meterme en la cama con ella, con el marido y otro par de locas.
VIEJO: ¡Asqueroso! Cuando uno llega a eso...
MUCHACHO: Debe arrancársela...
VIEJO: Déjame tranquilo. No te creo ni la mitad. ¿Cómo esa mujer está
aal morirse y tú no tienes ni un arañazo de gato en la cara?
MUCHACHO: Se tiró del carro antes que el camión nos pasara por arriba. Y yo fui tan egoísta que metí un timonazo. Yo, que soy el peor chofer de la nación, tiré un corte de película americana y me salvé. Estoy liso, entero, sano por fuera. Pero acabé de reventar por dentro. Lo único que puede aliviarme es meter la cabeza en el río, hablar con una trucha debajo del agua, dejar que un mango bien maduro me chorree la barriga y mojarme hasta los huevos...
VIEJO: ¿Y si no te dejo? ¿Si no quiero que vivas aquí?
MUCHACHO: (Brusco cambio de tono) Si es así, me voy ahora mismo y no hay nada de qué hablar. No voy a esperar por una herencia de cuatro metros de tierra encharcados de angustias. No creo en esa idea de que los hijos se mueren después que los padres y que son los que deben seguir sus pasos. Nadie sigue el camino de nadie.
VIEJO: Mientras más sabes menos entiendes. Hablas de ti, de ti, pero,
¿y yo, Muchacho del demonio? Me quedé aquí, cada vez más solo. Discutía contigo, decía que estudiabas en Rusia, para fastidiarte con el cabrón nombrecito, pero no pensé vivir para ver cómo se acababa todo aquello tan grande y que para mí era derecho y fijo.
MUCHACHO: No te gustaba. Te dejaron sin lotería, sin tu cerveza fría de los domingos...
VIEJO: ¡Al diablo con la política ahora! Los tipos de abajo como yo nos quejamos de este gobierno y del otro y del de más allá, pero es lo mismo que hablar de si va a llover o si la mujer del vecino nuevo está buena hembra. Me dieron palos antes del cambio y después. Pero yo soy hijo del camino y la polvacera, un perro con llagas en el lomo de trabajar y equivocarse. Tú no, Muchacho. Eres el primero de la familia que montó en avión, que habló con gente del fin del mundo. Cuando te llevaba la contraria, más de la mitad de las veces lo hacía por buscarte la lengua, por ver cómo te lucías con tu cabeza fresca.
MUCHACHO: ¿Y las cosas buenas de antes de yo nacer? ¿Por qué nunca discutimos sin que tú te metieras detrás del sombrero de padre regañón y yo no pudiera moverme de mi puestecito de vejigo con privilegios?
VIEJO: Te hablaba de lo que se perdió porque las buenas las tenías tú en el pellejo. Te permito cualquier cosa menos que vengas a restregarme en la cara que este viejo fatal y cabeza dura tenía la razón. Siempre pensé que a mis majaderías no había que darle vueltas ni hacerle demasiado caso, que te harían más fuerte en lo tuyo. Quería darte un empujón para echar más pa' lante. Ahora vienes con el capricho de regresar, de torcer la vida, y eso, ni te lo creo ni me da la gana de aceptarlo.
MUCHACHO: Salir de la casa me abrió todo ese mundo que estaba del camino real para allá, pero también me obligó a no tener otro cuarto que mi litera y las dos de al lado. No supe lo que era una comida en familia, ni un regalo de cumpleaños que llegara a tiempo. Y esas cosas hacen falta, Viejo.
VIEJO: (Más íntimo) Eres egoísta como un chivo que no deja a los demás acercarse al mazo de hierba. Vienes de las luces, las mujeres con perfume; llegas de las noches de fiesta a amargarle la vida a tu padre. Hay una cincuentona que quiere venir para este rancho a lavarme la ropita, hacerme la comida como Dios manda y gozar con el rastrojo de rabo que me queda. Pero contigo aquí, quejándote, esa mujer también se me va a ir. Ella tiene de qué dolerse más que tú. (Sarcástico, amargo, defendiéndose) ¿O te gusta la idea de meternos los tres en una cama como pensabas hacer con el marido de tu amiga?
SILENCIO INCOMODO. MUCHACHO SE ACERCA A LA PUERTA. PARECE DECIDIDO A ESCAPAR.
MUCHACHO: Ya es tarde para dos comidas. Goza con tu nuevo amor. Después de todo debe ser sabroso una mujer que habla a medias. Cuando se la metes debe gritar muy gracioso.
VIEJO: No voy a seguir aguantando tu lengua cochina.
MUCHACHO: ¿Vas a pegarme con un chucho o con la soga de enyugar los bueyes?
VIEJO: No pueden decir que fui un padre abusador.
MUCHACHO: Me voy, papá.
VIEJO: ¿Y a dónde, si se puede saber?
MUCHACHO: No se puede saber, no lo sé yo. A los tres tragos suelen aparecer amigos que son de mentira, pero que acompañan como nadie. Mañana no importa si no nos conocemos ni nos saludamos, pero hoy es cuando necesito un hombro donde echar una lagrimita.
VIEJO: ¿Y después?
MUCHACHO: El futuro a esa hora no existe. Detrás de la risa de ahora mismo hay un muro, una calle cerrada.
VIEJO: Eso de andar amenazando con matarse no es cosa de hombres, sino de mujercitas con picazón por la falta de macho.
MUCHACHO: No te estoy amenazando, pero tampoco pidas que te aplauda por las lágrimas de mamá, ni que te eche un discurso para curarte a estas alturas tu vicio por los gallos finos, ni que te recuerde que sus plumas y sus espuelas te importaban más que mis mocos o mis sueños. Está bueno ya de pasarnos la mano. Se rompió el cordón, Viejo. Tú me hiciste gozando una mujer bella y me diste de comer porque era tu obligación. Si sufres por mí, yo también lo hago por los dos.
VIEJO: ¿Eso es todo lo que me merezco, cabrón? Claro, es más fácil fajarse con el primero que se pare delante que con el fantasma que uno mismo se buscó.
MUCHACHO: Me voy. El perro anda todo el monte...
VIEJO: (Completa el refrán con toda la carga del desencuentro) ...Pero sabe muy bien en el palo que se rasca.
MUCHACHO: ¿Uno entra o sale del monte? ¿Cómo hace para saber qué mata o qué hierba te va a quemar el pellejo y el alma? (Silencio largo y hondo. Ninguno de los dos encuentra otro argumento adecuado). Te regalo la pregunta, Viejo.

CUANDO MUCHACHO SALE DEL ESPACIO ESCÉNICO SE DESATAN ALGUNAS DE LAS VISIONES Y FANTASMAS DE LOS DELIRIOS. TAL PARECE QUE FORMAN UNA PARED Y QUE IMPIDEN A VIEJO IR EN BUSCA DE SU HIJO. APAGON.

 

Amado del Pino. Correo electrónico: amadodelpino@yahoo.com

 

Todos los derechos reservados
Buenos Aires. 2007

 

 

César de María-- DIME QUE TENEMOS TIEMPO (Perú)

Escrito por nohaydrama 04-10-2009 en General. Comentarios (0)

 

DIME QUE TENEMOS TIEMPO

de César de María

 

PERSONAJES: 3
Valentina y Mariví, viejas actrices
El mensajero, el anunciador, etc., personajes interpretados por un mismo actor

 

Para ti, porque tu nombre es Mañana

 

 

PRIMER ACTO
EL ESCENARIO ESTA DIVIDIDO EN DOS.
LA MITAD A LA IZQUIERDA DEL ESPECTADOR ES LA CASA DE MARIVI, QUE COCINA RUTINARIAMENTE EN UN FEO Y PEQUEÑO RESTAURANT IMPROVISADO EN SU GARAGE, AUN SIN COMENSALES. EL LADO DERECHO ES EL MODESTO DEPARTAMENTO DE VALENTINA. SON LAS SEIS DE LA MAÑANA, Y ELLA ESTA BORRACHA, DESVARIANDO.
HABLAN CON EL RITMO INTENSO DE UN DIALOGO, AUNQUE REALMENTE NO SE VEN NI OYEN.

VALENTINA: (CUELGA UN CARTEL EN LA PARED. ESTA EBRIA) Mira, Mariví! Mira ese cartel!
MARIVI: (CUELGA OTRO EN SU LADO DE LA ESCENA) "Desayunos económicos". Ojalá hoy caiga alguien.
VALENTINA: ¿Anne intelligis, domine?
MARIVI: Huevos cocidos, ¡bis coctus! (RIE) Eso es Hamlet?
VALENTINA: Haud credo, Mariví. Eres una mujer sin sensibilidad. ¿Entiendes este cartel? (LEE) "¡Dame esa copa, Horacio!"
MARIVI: ¡Pero si todo está sucio! (LAVA VASOS)
VALENTINA: Es la copa de veneno de Hamlet, Mariví. Esto para que veas que me mato pero no olvido. (LEE UNA CARTA) "Si alguna vez me diste lugar en tu corazón..." (LA ARROJA) ¡Bah! ¡No! ¿Y si nunca la lees? ¿Y si me encuentran muerta y la tiran a la basura? (DISCA EN EL TELEFONO)
MARIVI: (CONTESTA) ¿Aló?
VALENTINA: (HABLA CUBRIENDO EL FONO CON UNA MANO PARA QUE NO SE OIGA NADA) "Si alguna vez me diste lugar en tu corazón, retarda un poco esa felicidad que apeteces".
MARIVI: ¿Aló? (VALENTINA CUELGA. LUEGO MARIVI) Nadie. Número equivocado. (HALLA UN SOBRE BAJO LA PUERTA) ¿Qué? ¿Una carta?
VALENTINA: Porque fuiste insoportable, por eso lo hago.
MARIVI: (LEYENDO) No puede ser.
VALENTINA: ¿Y sabes lo que te dejo?
MARIVI: ¡Veinte mil dólares!
VALENTINA: Un cartel. Nada más que eso. Ni cartas ni nada. A ver si lo entiendes, corazón de piedra.
MARIVI: Veinte mil dólares por actuar con esa... ¡necia! Pero si nos odiamos. ¿Me odiará todavía? Han pasado 35 años.
VALENTINA: Te odio.
MARIVI: Y piden lo mismo del primer día. Están celebrando 35 años y quieren... (SUSPIRA) Repetir nuestro primer show. ¡Valentina! ¡Yo cierro el café! ¡Y tú dejas de hacer el ridículo, Valentina! ¡Vamos a morir comiendo! (RIE. SUENA EL TELEFONO Y CONTESTA. ES VALENTINA OTRA VEZ, TAPANDO EL FONO CON LA MANO)
VALENTINA: Mariví, ¿sabes quién habla? ¡Mariví!
MARIVI: ¿Aló? ¿Aló?
VALENTINA: Mariví... ¿sabes que yo también te quise?
MARIVI: ¿Aló?
VALENTINA: Mírame, ¡mírame! Por los agujeritos del fono, ¿me ves? ¡Soy yo! Tienes que afinar la vista para captar todas las arrugas. ¿Te acuerdas de tu amiga, la pasional, la siempre joven? ¿Te acuerdas de mí?
MARIVI: Hola, ¿quién está allí? ¡No estoy para bromas!
VALENTINA: Nunca estuviste para bromas, por eso la vida se burlaba de mí y no de ti. Pero me la voy a quitar de encima, ¿sabes? ¿Te acuerdas que yo siempre te decía que me iba a matar? ¿Y qué me respondías tú?
MARIVI: Bah, ¡muérete! (CUELGA ENOJADA. DESAPARECE EN LA OSCURIDAD)
VALENTINA: ¿Mariví? (OYE) Ya no te acuerdas de mí. ¿Y cuando adaptamos la obra maldita para dos? ¿Te acuerdas? La contábamos distinto, la escribimos juntas, ¿te acuerdas que no había reyes ni asesinos ni soldados? Solamente las mujeres de los reyes con las mujeres de los asesinos con las mujeres de los soldados, ¿recuerdas? (PAUSA. CUELGA) Y dejamos la escena con las manos sucias...
MARIVI: (REAPARECE. TIENE LAS MANOS ENSANGRENTADAS) ¡Pollo de mierda!
VALENTINA Y MARIVI: (RECITAN A DUO UN TEXTO DE SHAKESPEARE, CADA UNA EN SU ATMOSFERA. VALENTINA HISTERICA Y LUGUBRE, MARIVI FELIZ Y BURLONA) "¡Estas manos no hay modo de limpiarlas! ¡Aparta... maldita mancha! ¡Aparta, te digo! Pero, ¿Quién hubiera pensado nunca que ese viejo tuviera tanta sangre en su cuerpo? Por todas partes se siente el tufo de la sangre. ¡Oh, oh!...,y esta mano, a pesar de lo pequeña que es, no hay bastantes perfumes en la Arabia para que pierda este hedor".
MARIVI: ¿Quieres oír algo que debí decir y no dije ni en sueños? Yo te quería, Valentina. Valiente y estúpida Valentina que ponías cara de mártir cuando te hablaba. Nos cruzamos dos veces en todo este tiempo, y en las dos me miraste como perro perdido. Y ahora, por tu orgullo no puedo buscarte, ¡estúpida! ¡Vieja estúpida! ¿Qué estás haciendo? ¿No sabes que todo el mundo te conoce por borracha?
VALENTINA: Cuando voy por la calle me señalan, Mariví.
MARIVI: ¡Por borracha! ¿Sabes qué dicen?
VALENTINA: ¡Esa es la que actuó en La casa de Bernarda Alba!
MARIVI: ¡Allá va la borracha! ¡La que se escapó del mundo metiéndose en una botella!
VALENTINA: (EN PERSONAJE DE LORCA) "Me escapé porque me quiero casar, porque quiero casarme con un varón hermoso de la orilla del mar..."
MARIVI: Y los hombres no se te acercan, ¿verdad? ¡Apestas a trago, Valentina! ¡La única que te hizo caso fui yo!
VALENTINA: "...Ya que aquí los hombres huyen de las mujeres".
MARIVI: ¿Y todo para qué? ¿Para qué te peleaste conmigo? ¿Para seguir en el teatro y hacer qué? ¡El ridículo en obras de segunda, en el cine Olimpo, enseñando esas tetas caídas que parecen niños dormidos! ¿Para qué tanto trago? He estado averiguando y sé que sigues sola. Y ahora que tenemos la oportunidad, vas a salir volando. Porque eres cobarde y lo único que sabes hacer es escapar de mí, como hace tanto, y hablar tonterías. (PAUSA) Quisiera oirte de nuevo para volverte a callar.
VALENTINA: (AL ESPEJO) "No, no me callo. No quiero ver a estas mujeres solteras rabiando por la boda, haciéndose polvo el corazón. Y yo me quiero ir a mi pueblo, Bernarda, yo quiero un varón para casarme y... para... tener... alegría".
MARIVI: ¿Qué estarás haciendo, tontina Valentina? (LLORA PICANDO CEBOLLA) Tú me abandonaste y pensé que me dejabas, pero la que se fue soy yo. Me largué del teatro y te dejé entre bambalinas. Fui a verte cuando hiciste de payaso en una obra infantil. Se te veía tan vieja... eras una momia con peluca de colores. (RIE) ¿Y cuando entraste al circo? Te lanzaban los cuchillos, ¿no te daba vergüenza llegar a eso?
VALENTINA: Mariví, Mariví, ¿cuándo vas a decir sí para decirte que no? Ya no aguanto que me persigas y no toques la puerta.
MARIVI: Tan vieja entre los cuchillos, vestida de corista. Provocaba tocarte.
VALENTINA: (MIRANDO LA PUERTA) Toca.
MARIVI: ¿Y si lo hubiera hecho?
VALENTINA: Hazlo, Mariví.
MARIVI: (APLASTA UN TOMATE CON LA MANO, ENOJADA) Bah. Eras una idiota. Sólo te buscaría por los veinte mil dólares. ¿Te imaginas eso, babosa? Veinte mil para cada una, por hacer lo mismo que hicimos hace 35 años...
VALENTINA: (HABLANDO A LA PUERTA) Nada. Pero si tocaras, ¿sabes lo que haría? Te invitaría a pasar y te mataría... (SACA UN REVOLVER DE LA CARTERA) ¡con las pistolas de Hedda Gabler!
MARIVI: Y no creas que hablo del teatro, qué va. ¡Si cuando hicimos Ibsen no fue nadie a vernos! ¡Y hace tantos años! Creo que Ibsen no había nacido todavía. ¿Te acuerdas del aborto? (COCINA ALGO) "Mira, ¡estoy quemando a tu niño, Valentina! Tu niño y el de... (QUEMA UN PAPEL) ¡Ya! ¡Ya se quema el niño!
VALENTINA: (A LA PUERTA, EN HEDDA GABLER) "Se le saluda otra vez, señor asesor".
MARIVI: ¡Se quema el niño!
VALENTINA: "¡Voy a disparar sobre usted, asesor Brack!"
MARIVI: ¡Estabas loca! ¡Lo hiciste para joderme! Para herirme.
VALENTINA: "¡Pum!" (FALSEA UN DISPARO Y RIE) "No me diga que le hice daño, asesor".
MARIVI: Ese tipo no te gustaba pero te hiciste la enamorada, lo usaste para quedar de víctima. Víctima mía, de él, del destino, et-cé-te-ra.
VALENTINA: Ya no te preocupes, Mariví. Me olvidé de todo. (TIRA EL ARMA)
MARIVI: Y seguiste haciendo teatro para que te tenga pena.
VALENTINA: Ahora sólo me acuerdo de hombres. Ibsen, Calderón y Lorca.
MARIVI: Te vi actuar con otras viejas en el teatro de la avenida...
VALENTINA: ¡Lorca!
MARIVI: ¡Daban ganas de matarte, recitando a Lorca!
VALENTINA: ¡Con un cuchillito!
MARIVI: Eso era.
VALENTINA Y MARIVI: (RECITAN A DUO, UNA BURLONA Y LA OTRA NOSTALGICA)
"Vecinas, con un cuchillo,
con un cuchillito,
en un día señalado,
entre las dos y las tres,
se mataron los dos hombres
del amor.
Con un cuchillo,
con un cuchillito
que apenas cabe en la mano,
pero que penetra fino
por las carnes asombradas,
y que se para en el sitio
donde tiembla enmarañada
la oscura raíz del grito".
MARIVI: Con ese cuchillito debiste cumplir tus promesas! Yo acabé picando cebolla y haciendo panes con mantequilla, pero tú decidiste matarte de hambre. ¿Qué le ves? ¿Qué gusto puede darte, tan vieja, seguir disfrazándote? ¿De qué te veré mañana, ridícula? ¿De judío, como Shylock? ¿De negro, como Otelo? ¿O saldrás enseñando las piernas, como cuando hiciste Fedra?
VALENTINA: (SE CUBRE CON UNA CORTINA, EN FEDRA) "Ah, cruel, demasiado me entendiste. ¡Te he dicho lo suficiente como para que no te equivocaras!"
MARIVI: ¿Por qué no te matas de una vez, carajo? ¡Así tengo un pretexto para actuar yo sola en el canal! Toda la plata para mí. Yo in situ y tú, in memoriam.
VALENTINA: "¡Y bien! ¡Conocerás pues, a Fedra y sus furores!"
MARIVI: Mátate, quiero verte en Extra, fotografiada en amarillo y rojo, con una costura de autopsia que parezca el borde de una empanada. Y quiero que el titular diga: "vieja ridícula se mata por amor".
VALENTINA: "Amo, pero no pienses que mientras te amo, me apruebo a mí misma como inocente a mis propios ojos, ni que mi cobarde complacencia haya nutrido el veneno de este loco amor que perturba mi ánimo".
MARIVI: (MUY ENCOLERIZADA) Porque seguro dejas una carta de amor sin nombre, para que todos los que te quisimos nos sintamos culpables. Eso es lo que te matará: ¡la culpa! No podías mirarme sin culpa. ¡Mátate, yo misma te haré la autopsia, con un cuchillito, con la pistola de Hedda Gabler, con las manos ensangrentadas de Lady Macbeth! Mátate y deja tu cuerpo sobre la mesa!
VALENTINA: "Blanco infortunado de las venganzas celestes, me aborrezco más aún de lo que tú me detestas".
MARIVI: Mátate o voy a buscarte. (DUDA) No. (SUSPIRA) No debes. Mira que nos dan tanta plata por actuar en el Canal. Y no quieren clásicos, Valentina. (LE RUEGA) Ni Chéjov ni Lope. Quieren que seamos Cachavacha y Pachuca, te acuerdas? La costeña y la serrana. Yo sé que era ridículo y triste actuar esas cosas. pero pagan veinte mil dólares, ¿no ves que fuimos las primeras, el primer día de transmisión? Sí, es difícil convencerte, eso no es lo que quieres actuar... (SE QUITA EL DELANTAL, SE LAVA LAS MANOS Y SE PREPARA PARA SALIR) Haces el ridículo con todos, menos conmigo.
VALENTINA: (BORRACHISIMA) Allí en la ventana se ve la laguna.
MARIVI: ¡Yo te voy a convencer!
VALENTINA: La laguna de las gaviotas. (BEBE. ACTUA COMO IRINA, DE "LA GAVIOTA") "Estoy sola, cada cien años hablo con voz triste, pero nadie me oye en este desierto".
MARIVI: (SALE DE SU CASA SIN DEJAR ESCENA) Yo voy a tu casa, qué carajo me importa que te molestes.
VALENTINA: "Tampoco ustedes, pálidos fuegos, me escuchan".
MARIVI: (CAMINA HACIA LA CASA DE VALENTINA) Ya vas a ver, te convenzo o te mato.
VALENTINA: "Como un prisionero arrojado a un pozo profundo y vacío, yo no sé dónde estoy, ni lo que me espera".
MARIVI: (SUBE UNA ESCALERA) Y si no te encuentro, te mato también. ¡Cuatro pisos por gusto, no! ¡Estoy muy vieja para tonterías!
VALENTINA: "Oh, pero ya se acerca mi poderoso enemigo, ¡el diablo! (RETROCEDE HACIA LA VENTANA, MIRANDO LA PUERTA CON TERROR) ¡Ya veo sus terribles ojos púrpuras!"
MARIVI: (GRITA HACIA ARRIBA Y SIGUE SUBIENDO) ¿¡Valentina?! ¡Abre! ¡Valentina! ¡Adivina quién es!
VALENTINA: (SENTADA EN EL MARCO DE LA VENTANA, MIRANDO HACIA EL VACIO) "Presentía que nos veríamos de nuevo, Boris Alexeievich. Ya me decidí: voy a dedicarme al teatro". (PONE UNA PIERNA FUERA DE LA VENTANA) "Mañana ya no estaré aquí. Lo dejo todo para empezar una vida nueva. Nos vemos allá, Marivich Mariviskaya!"
MARIVI: (TOCA) ¡Valentina, abre!
VALENTINA: "Quiero irme de aquí, Bernarda, casarme a la orilla del mar". (SACA POR LA VENTANA LA OTRA PIERNA)
MARIVI: Ábreme, Valentina, ¡soy yo!
VALENTINA: "Ni tú ni yo queremos dormir;
la puerta sola se abrirá
y en la playa nos meteremos
en una choza de coral!" (SE LANZA AL VACIO. MARIVI ABRE Y NO LA VE)
MARIVI: ¿Y esto? (LEE EL CARTEL) No. (LEE LA CARTA) ¡Valentinaaa! ¡Por qué me haces esto! (OYE RUIDO AFUERA. SE ASOMA) Vieja estúpida, ¿¡qué crees?! ¡No te vas a librar de mí! (SE ARROJA VIOLENTAMENTE POR LA VENTANA. TRANSICION)

PRIMER ENTREACTO
EN EL ESCENARIO APARECE UNA PANTALLA DE VIDEO Y EN ELLA EL NARRADOR DE UN NOTICIERO DE TELEVISION, LEYENDO. APARECEN TRAS EL, EN UN RECUADRO, IMAGENES NOTICIOSAS SEGUN LO INDICAN LAS ACOTACIONES.

NARRADOR: ¡Interrumpimos las noticias de hoy para hacer un grato anuncio a nombre de Corporación Televisiva, su canal favorito! (TRAS EL APARECE EL LOGOTIPO DEL CANAL DE TELEVISION. LUEGO, DOS FOTOS POSADAS DE VALENTINA Y MARIVI JOVENES, EN PRIMER PLANO) Valentina y Mariví, las extraordinarias cómicas que hicieron reír a nuestros padres y abuelos con sus personales Cachavacha y Pachuca, vuelven a la televisión. (LAS MUJERES, AHORA VIEJAS, FIRMAN UN CONTRATO. MARIVI TIENE UNA MUÑECA Y LA CABEZA VENDADA. VALENTINA COJEA EN MULETAS O SILLA DE RUEDAS) Ellas han sido contratadas por este canal para nuestra impresionante... (APARECE EL LOGO DEL PROGRAMA "GALA DE...") Gala de Aniversario del próximo 8 de julio. (TOMAS ANTIGUAS DE ELLAS ACTUANDO JOVENES, EN BLANCO Y NEGRO, EN SU PRIMER PROGRAMA DE TELEVISION) Cachavacha y Pachuca presentaron con gran éxito el primer show cómico de la televisión nacional, en nuestro día inaugural de transmisiones. Corporación Televisiva se enorgullece de traerlas a la pantalla nuevamente, 35 años después! Y ellas han saltado otra vez al estrellato con una maniobra espectacular: ambas se arrojaron desde el cuarto piso de un céntrico edificio (TOMA EXTERIOR DEL EDIFICIO, CON DETALLES DEL TOLDO, LA FUENTE, ETC.) y rebotaron sobre el toldo de un conocido café, cayendo luego en la fuente del parque Manco Cápac, donde quedaron cubiertas del líquido elemento. Esas son nuestras comediantes! (FANFARRIA. VUELVEN LOS LOGOS DEL CANAL Y DEL SHOW DE GALA) Y sus mejores payasadas estarán pronto aquí, en Corporación Televisiva. A nombre de nuestro canal les damos la bienvenida y las esperamos en nuestra Gala de Aniversario!

SEGUNDO ACTO
EL VIDEO DESAPARECE.
AHORA ESTAMOS EN UN SET DE TV DE HACE 35 AÑOS, ATOSIGADO DE COSAS: ROPA DE COLORES COLGADA EN ARMARIOS RODANTES, UTILERIA, PAREDES DE CARTON. VEMOS A UN LADO LAS ENORMES Y ANTICUADAS CARTERAS DE AMBAS MUJERES Y LA LUZ LAS DESCUBRE, ECHADAS SOBRE EL ESCENARIO CON LOS OJOS CERRADOS, LAS PIERNAS DOBLADAS Y LOS BRAZOS ABIERTOS. PARECEN ESTAR MUERTAS, PERO SOLO DUERMEN. NO SON LAS VIEJAS QUE ACABAMOS DE VER, SINO LAS DOS ATRACTIVAS JOVENES QUE FUERON HACE MAS DE TRES DECADAS. VALENTINA ABRE LOS OJOS Y DESPIERTA LENTAMENTE.
VALENTINA: Mariví... Mariví... ¿estas dormida?
MARIVI: Estaba.
VALENTINA: ¿Qué año es este?
MARIVI: ¿Año?
VALENTINA: Sí.
MARIVI: 1961. Exactamente... (MIRA SU RELOJ) Las siete y media del ocho de julio de 1961. (DUERME. DE REPENTE, SALTA Y GRITA) ¡Ay! ¡Despierta! ¡Siete y media!
VALENTINA: ¿Por qué gritas?
MARIVI: ¿No te das cuenta de dónde estamos? ¡En pleno ensayo, y a las ocho, a las ocho nos toca!
VALENTINA: Tenemos tiempo.
MARIVI: ¡No, esto no lo vas a postergar, histérica!
VALENTINA: ¿Histérica yo? ¡Mírate!
MARIVI: (SE VISTE PARA ACTUAR) Me has jodido todo el ensayo repitiendo que esto ya te aburrió, que no quieres repasar, que lo hemos hecho mil veces...
VALENTINA: Tuve un sueño extraño. Nos contrataban para actuar en la televisión.
MARIVI: ¡Eso mismo nos está pasando! (TRUENA LOS DEDOS) ¡Chuz marafuz! ¡Acuérdate! ¡Hoy se inaugura la televisión en el Perú, y tú y yo hacemos el primer show cómico de la historia!
VALENTINA: Tú y yo no: Cachavacha y Pachuca.
MARIVI: ¡Y no hay tiempo! ¡A las ocho pasamos a la historia, y nosotras en esta facha! ¡Ponte el primer traje y maquíllate rápido!
VALENTINA: Ibamos a hacer los mismos personajes, pero habían pasado muchos años. Estábamos viejas y nos odiábamos y a mí no me daba la gana de actuar...
MARIVI: Qué raro. Vístete.
VALENTINA: No te desesperes que te estoy contando.
MARIVI: ¡No me desesperes tú y vís-te-te! ¿No puedes hablar y cambiarte a la vez? ¿No puedes mover la lengua y los brazos al mismo tiempo?
VALENTINA: El canal cumplía 35 años y nos pagaban mucho. Tu te enterabas antes que yo, y corrías a buscarme, pero luego no sé qué pasaba... creo que volábamos... no me acuerdo.
MARIVI: Acuérdate de la letra. Vamos a repasar.
VALENTINA: Hemos hecho más de 200 funciones. ¿Para qué repasamos esta basura?
MARIVI: No me repitas tu cantaleta. "Esta basura" nos da de comer y nos paga los gastos. Con "esta basura" como tú le dices, vamos a poder hacer teatro serio sin morirnos de hambre. ¡Cámbiate! (SE VISTE DESESPERADA)
VALENTINA: Voy por mi ropa, N-N.
MARIVI: ¿N-N?
VALENTINA: Sí, la chapa que te puso Arturo. Neurona Neurótica.
MARIVI: Y tú eres H-H: Hormona Histérica. ¡Mira, los idiotas dejaron acá nuestras copas! (MIENTRAS VALENTINA SALE LENTAMENTE A BUSCAR SU TRAJE EN UN VESTIDOR AL LADO DEL SET, MARIVI LIMPIA CON FRENESI DOS COPAS DE UTILERIA QUE HA ENCONTRADO. ENTRA UN HOMBRE EN OVEROL, TRAYENDO UN PEQUEÑO SOBRE)
MENSAJERO: (SUSURRANDO. A MARIVI) ¿Señorita Valentina?
MARIVI: (LIMPIANDO SUS COPAS) ¿Qué pasa? ¿Viene a llevarse las copas?
MENSAJERO: No, a traer una carta. Mejor dicho, un telegrama para usted.
MARIVI: Déjelo allí, gracias. (EL HOMBRE LO PONE EN LA MESA Y SALE. MARIVI SE ACERCA. NO PUEDE CONTENER LA CURIOSIDAD. LA ABRE Y LEE) Valentina... tu papá... (SE SOBRESALTA, DECIDE CALLAR Y ESCONDE EL SOBRE EN SU CARTERA)
VALENTINA: (VUELVE TERMINANDO DE VESTIRSE) ¿Me hablabas? ¿Quién era?
MARIVI: Un hombre del canal. Dice que... que tenemos que apurarnos.
VALENTINA: ¿Por qué te pones nerviosa? Parece que fuera el estreno.
MARIVI: ¿Y tú? El ensayo te dio náuseas. Eso se llama pánico.
VALENTINA: Eso se llama vergüenza: imagínate, todo Lima nos va a ver.
MARIVI: Para eso somos actrices, ¿no?
VALENTINA: Pero en estos papeles tan ridículos...
MARIVI: Para una buena actriz no hay mal papel.
VALENTINA: Déjate de frases. Hubiera preferido que me vean haciendo Las tres viudas en vez de...
MARIVI: Por favor, Valentina. Yo sé lo que piensas de esto, pero así también se hace una carrera. Una profesión. Un negocio. Lo que pasa es que eres desorganizada y pachochina y crees que la plata cae del cielo. No; hay que hacer cosas malas de vez en cuando para que pasen las cosas buenas.
VALENTINA: Cuando te pones militar me asustas. (CRUZA LOS BRAZOS)
MARIVI: Postergas todo lo que puedes. ¿Qué haces a medio vestir? ¡Muévete mientras hablas!
VALENTINA: (PARALIZADA Y MOLESTA) No puedo. Me falta la parte de arriba.
MARIVI: (SE TOCA LA SIEN) ¿La de acá?
VALENTINA: (SE TOCA EL PECHO) ¡La de aquí, imbécil! ¡No empieces a tratarme como una tarada porque me cambias el humor!
MARIVI: ¡Entonces busca bien y encuentra tu ropa! O ponte otra cosa! (SACA UN VESTIDO DEL ARMARIO Y SE LO ARROJA)
VALENTINA: ¡No me grites!
MARIVI: ¡Sé responsable, Valentina! ¡Esto es serio!
VALENTINA: ¿Serio? ¡Serio es actuar en un teatro con un personaje de verdad! Doña Inés, Blanche Dubois, Yocasta! Y no... ¡Cachavacha! ¡Por tu culpa estoy metida en esta mierda! ¡Y encima me gritas!
MARIVI: ¿Otro ataque de locura antes de actuar?
VALENTINA: No quiero escuchar más tus frases hirientes. ¡No estoy loca, me tienes harta!
MARIVI: (FRIA) Sólo te falta ponerte a llorar.
VALENTINA: Quiero llorar. ¡Mi padre está lejos, enfermo, haciendo papeles como Volpone y Peer Gynt y yo acá, en un sketch, pasando vergüenza ante miles de personas!
MARIVI: Te recuerdo, Electra, que a tu padre no lo ves hace diez años. ¡Siempre te quejaste de que te abandonó, y ahora lo quieres! Y la vergüenza la perdiste cuando empezaste a salir con el idiota de Arturo.
VALENTINA: ¿Idiota? ¡Ah, caray! Acuérdate que él fue quien nos hizo los libretos. Estamos viviendo de sus idioteces.
MARIVI: ¿Y de qué quieres vivir? ¿De nuestro espectáculo de monólogos? A ver, ¿cuánta gente vino a vernos en la ultima función?
VALENTINA: Faltó publicidad.
MARIVI: ¿Cuánta? (PAUSA)
VALENTINA: Una persona.
MARIVI: Una sola persona. Se paró a la mitad y... ¿qué hizo?
VALENTINA: Se fue.
MARIVI: Ajá. Y nos dejó recitando a von Kleist para las cucarachas.
VALENTINA: (SARDONICA) O sea que el idiota de Arturo nos salvó, ¿ves?
MARIVI: Pero no tenías que enamorarte. ¡Y menos volverte su amante! ¿Así pagas los libretos?
VALENTINA: ¡Tú tampoco tenías que acostarte con él! (MARIVI SE ASOMBRA AL OÍRLA Y CALLA) ¿Crees que no me enteré? ¿Por qué piensas que estoy harta de esto? ¡Porque me he cansado de él y de ti! ¡Me han amarrado como dos arañas con la baba de su palabreo!
MARIVI: (CONTRITA) No hables así.
VALENTINA: Es que así es. Primero él con el arte, la creación, el teatro moderno y la teta de Stanislasvki. Y luego tú con el blablablá de que hay que ser prácticos, ganar dinero, pensar en el futuro... ¡Me cago en el futuro! ¡El futuro es sólo un pretexto para vivir este presente tan horrible! Mi único futuro, ¿sabes cuál es? Librarme de Arturo y de ti.
MARIVI: No nos compares.
VALENTINA: No verlos nunca más, olvidarme de estos números espantosos y largarme a Buenos Aires a pedirle perdón a mi papá antes de que se muera, para que me ayude a... a ser una actriz y... a criar a mi hijo.
MARIVI: ¿Qué?
VALENTINA: ¡Estoy encinta, tengo tres meses, la falda no me cierra, las náuseas me matan! ¿No te diste cuenta? No pareces mujer. Pareces... una máquina. ¡Cuando quieres algo vas para adelante como un tractor, derribas, empujas, aplastas! Hasta Arturo me ha dicho eso de ti.
MARIVI: ¿Has hablado de mí con él?
VALENTINA: Yo no dije una palabra, pero él me contó que te lo habías levantado, traidora. (SE PONE EL VESTIDO) El mismo Arturo, mi amante, como tú lo llamas. Mi amante -que no me ama- con mi mejor amiga, que tampoco me quiere. (SE PONE DE ESPALDAS PARA QUE MARIVI LE SUBA EL CIERRE. PAUSA. MARIVI SE ACERCA Y LE TOCA LA ESPALDA, CERRANDO EL VESTIDO CON LENTITUD)
MARIVI: Yo sí te quiero. No sabes cuánto. (LA ACARICIA)
VALENTINA: Tengo granos.
MARIVI: Está suave.
VALENTINA: Como nunca. Es el embarazo. la Hormona Histérica se estabiliza con la barriga. Y tú no saliste encinta porque te cuidaste, seguramente. Tu neuronita cuadriculada debe saber muchos métodos.
MARIVI: No quise hacerte daño. Me acosté con él, sí, pero era por tu bien...
VALENTINA: Encima te atreves a decir que me hacías un favor.
MARIVI: Quería probarte que ese hombre era una rata.
VALENTINA: Y la rata te gustó.
MARIVI: No, no me gustó nada. Me trató tan mal como a ti. Me hizo lo mismo que a ti.
VALENTINA: Entonces te gustó. ¡A mí sí!
MARIVI: Tú aguantas que te maltraten. Eres de las que se mueren por un hombre aunque te pegue, tú y tu grupito de actrices huecas...
VALENTINA: No voy a perder mi tiempo oyendo tus insultos.
MARIVI: ¡No tienes valor!
VALENTINA: Si tuviera valor te mando al diablo en este mismo instante con show, con canal y tirándote la plata en la cara. Si tuviera valor no te convendría porque en vez de agua pondría veneno en la botella de utilería. Veneno con trago, para que no lo sientas.
MARIVI: Moriríamos las dos.
VALENTINA: Qué buena idea: tú por traidora y yo por cojuda.
MARIVI: ¿Y tu hijo?
VALENTINA: No te metas con él y apúrate. Hay un montón de cosas que quiero que pasen después de esta función.
MARIVI: Todavía hay tiempo, espera. ¿No has pensado en abortar?
VALENTINA: ¿Con qué plata?
MARIVI: ¿No tienes ahorros?
VALENTINA: No.
MARIVI: ¿Y cómo pensabas viajar?
VALENTINA: Eso sí puedo. Cobramos el show ayer, ¿recuerdas?
MARIVI: ¿Y? Con esa plata pudiste ir al médico.
VALENTINA: Con esa plata pude... (ABRE SU CARTERA) comprar mi pasaje, mira. (SE LO MUESTRA)
MARIVI: (ABSORTA) No puede ser. Debiste esperar.
VALENTINA: Antes me gritabas porque postergaba las cosas. ¿Ahora que me apuro también me vas a resondrar?
MARIVI: Te pago el aborto. Toma lo que quieras, es tuyo. (ABRE SU CARTERA Y SE LA OFRECE) ¡Toma! (ARROJA LAS COSAS DE LA CARTERA AL SUELO. RUEGA) No viajes.
VALENTINA: ¿Por qué?
MARIVI: No te vayas.
VALENTINA: Tengo que irme. Acá ya nunca podremos hacer teatro. Hemos actuado demasiado en esto y tenemos a Cachavacha y Pachuca grabadas en la cara. Cuando salgamos a hacer cualquier cosa, Las Bacantes, por ejemplo, la gente se va a reir de nuestra tragedia.
MARIVI: Hagamos la función de hoy y terminemos con esto.
VALENTINA: Eso dijiste cuando comenzamos, pero apenas cobras bien por algo, no puedes parar de hacerlo. Lo mismo les debe pasar a las putas. Sonó la palabra dinero y todo se echó a rodar: en vez de decir te quiero, ¿dijiste cuanto me vas a cobrar? Nos llamaron para una velada en un club privado y les pedimos mucha plata para que no resulte la cosa. Pero resultó; aceptaron pagar y Arturo nos hizo el texto como jugando. Lo ensayamos en un día y nos quedó tan gracioso...
MARIVI: Porque somos buenas actrices.
VALENTINA: ...nos quedó tan gracioso que nos volvieron a contratar. Y de nuevo, y otra vez, y ya hemos hecho más de 200 funciones, y ahora Valentina y Mariví -mejor dicho, Cachavacha y Pachuca- ¡son más famosas que Marilyn Monroe!
MARIVI: Te hablo en serio: no lo hacemos más y listo.
VALENTINA: Yo he decidido igual que tú. Hoy, por última vez. Y luego a Buenos Aires. Vuelo esta noche. Compré el pasaje para que no me envuelvas: sería horrible quedarme.
MARIVI: Será más horrible si te vas. Tú no sabes lo que yo sé.
VALENTINA: Otra vez la Neurona Neurótica queriendo enseñarme a vivir. Olvídate de mí y cámbiate, apúrate.
MARIVI: No te burles de mis sentimientos.
VALENTINA: No me burlo, pero no quiero pensar en nada. Voy a ser como tú, el tren, el tractor, la flecha que sólo mira un punto fijo: mi papá. Dicen que está muy enfermo. No me escribe y yo lo entiendo: le he tirado cartas que parecían cuchillos envenenados. Lo insulté, lo maltraté, le escribí cada cosa! Pero hoy lo necesito. Es lo único que tengo en mente. Que me acompañe y me perdone. Espera a que le cuente: ¡cuando sepa lo que hice para pagarme el pasaje, el viejo divo se va a caer de espaldas! ¡Mientras él en Buenos Aires actúa de Shylock, yo me vendo en Lima haciendo de Cachavacha! ¡Se va a morir cuando me oiga!
MARIVI: (TURBADA) No digas esas cosas.
VALENTINA: ¡Pronto lo voy a acompañar y esta astracanada será un mal recuerdo; nos burlaremos juntos cuando le recite la letra, es una boludez! ¡¡Lo único bueno que ha creado Arturito son nuestros apodos. ¡Con eso el patriarca sí se va a reír! (A MARIVI) ¿Por qué me miras así? ¿Te da cólera que me vaya y no vuelva, verdad?
MARIVI: ¿Cólera?
VALENTINA: Sí, porque en Buenos Aires hay tanto teatro serio. (ILUSIONADA) Apenas me reconcilie con él, me guiará en esa maraña de compañías y elencos y terminaré actuando en lo que me gusta, haciendo con su ayuda lo que me dé la gana.
MARIVI: ¿Me extrañarás?
VALENTINA: Tal vez. Te has portado mal conmigo, pero hemos estado juntas en mil cosas. De repente extrañarte vale más que tenerte cerca.
MARIVI: Tal vez vaya a visitarte.
VALENTINA: ¿Y tú? ¿Me extrañarás?
MARIVI: Mucho. (ACERCA SU BOCA PARA BESARLA)
VALENTINA: No te me acerques tanto que me das cosquillas. (LE DA LA ESPALDA) No me has subido bien el cierre, N-N.
MARIVI: (LE CIERRA BIEN EL VESTIDO) Oye... H-H... (LE ACARICIA EL CUELLO) ¿Le vas a contar a Arturo?
VALENTINA: Ni se te ocurra. ¿Para qué? De él no quiero nada, ni de ti. (RETIRA DE SU CUELLO LA MANO DE MARIVI) Tengo todo lo que me hace falta: mi pasaje, mi hijo, mi papá. Le va a gustar que llegue así, preñada, como él diría. Siempre tuvo miedo de que me vuelva rara, tú sabes: lesbiana. Con mi visita le regalo un montón de recuerdos, y encima, ¡un nieto! Y él va a darme lo mismo que yo le llevo: un pasado y un futuro.
MARIVI: Ese bebé te va a amarrar a Arturo para siempre, aunque no quieras...
VALENTINA: Tranquila. Arturo es todo tuyo y con el bebé, me quedo yo.
MARIVI: ¡No quiero a Arturo! No me digas esas cosas, no aguanto más. (PAUSA) Quédate.
VALENTINA: Mariví: alea jacta est. La suerte está echada.
MARIVI: La muy puta.
VALENTINA: He jugado todas mis cartas.
MARIVI: Siempre queda una carta escondida.
VALENTINA: Otra frase hecha. Tú no me comprendes.
MARIVI: No, ¡tú no entiendes! Dime que vas a volver, Valentina. Dime que me vas a dar la oportunidad de decirte esto que siento. Que me vas a perdonar el daño que te sigo haciendo...
VALENTINA: ¿Cuál daño? No está pasando gran cosa. ¡Sigue pa'lante, negra! ¿Acaso te duele mi decisión?
MARIVI: Mucho.
VALENTINA: A mí me dolió más lo que me hicieron ustedes. Ahora estamos en paz.
MARIVI: Dime que te vas a olvidar, Valentina. Dime que tenemos tiempo.
VALENTINA: No queda nada, Mariví. (MIRA EL RELOJ DE MARIVI) En cinco minutos entramos a la historia. ¿Estás vestida para eso?
MARIVI: (DIGNAMENTE REVISA SU TRAJE) Sí.
VALENTINA:El foco rojo se prendió. Mira: se apagó la luz sobre nosotras.
MARIVI: Voy a... (LLORA. SE CONTIENE) Me voy a retocar. (ENTRA AL BAÑO. AL SALIR ELLA VUELVE EL MENSAJERO, CONTRARIADO)
MENSAJERO: ¡Doña Mariví! ¡Hay un problema! Le dejé un telegrama hace un ratito a la señorita Valentina, ¿usted cree que lo habrá leído?
VALENTINA: ¿Dejó un telegrama para Valentina? ¿Seguro?
MENSAJERO: ¡Si se lo entregué a ella misma! Un sobre abierto, verde y blanco. ¿Ya lo habrá visto?
VALENTINA: Me parece que...
MENSAJERO: ¡Mire, ahí está! (LO ENCUENTRA EN EL SUELO, ENTRE LAS COSAS REGADAS DE LA CARTERA DE MARIVI) ¿Lo habrá abierto?
VALENTINA: No creo.
MENSAJERO: Hágame un favor: guárdeselo hasta que acabe el show. La Gerencia me ha pedido que este papel no llegue a doña Valentina hasta el final de la función.
VALENTINA: ¿Por qué?
MENSAJERO: Es que allí le anuncian la muerte de su señor padre. (VALENTINA LE ARREBATA EL SOBRE) La noticia ha salido por la radio. Acá no hay radio, ¿verdad?
VALENTINA: No.
MENSAJERO: El señor era un actor famoso. ¿Y si lo ha leído? ¿No ha notado nada raro en la señorita?
VALENTINA: (SOMBRIA) Ni siquiera un gesto.
MENSAJERO: Qué bueno. Guárdelo bien. (VALENTINA SIGUE LEYENDO) Dicen que doña Valentina es muy sensible, si se entera antes de actuar puede salir mal la presentación. ¡Y es el primer show cómico de la televisión nacional! Usted sabe, en estos casos hay que tener criterio, ¿no?
VALENTINA: (METE EL PAPEL AL SOBRE) Claro. Hay que cuidar el espectáculo.
MENSAJERO: Eco. Hay que tener un poco de... ¿cómo le dicen? Espíritu comercial. (ENCOGE LOS HOMBROS. LE GUIÑA UN OJO. SALE. VALENTINA MIRA AL CIELO Y DICE UNA FRASE QUE NO SE ESCUCHA. OYE ACERCARSE A MARIVI Y ESCONDE LA CARTA EN LOS PLIEGUES DEL TRAJE)
MARIVI: ¿Con quién hablabas?
VALENTINA: Con un espíritu. El espíritu comercial. Tú lo conoces mejor que yo.
MARIVI: Bueno, entremos. (LE TOMA LAS MANOS) Después de actuar... ¿hablamos? (LE BESA LA MEJILLA Y SALE POR EL PASILLO HACIA EL ESTUDIO PRINCIPAL)
VALENTINA: Después de esto, si no te mato, no pienso verte jamás.
SALE A ACTUAR, SIGUIENDO A MARIVI. APAGON.

SEGUNDO ENTREACTO
ANTE EL TELON CERRADO DE UN ESCENARIO TEATRAL (QUE POR DENTRO ES UN SET TELEVISIVAMENTE ILUMINADO) APARECE UN VIEJO PRESENTADOR EN SMOKING. HABLA CON AFECTACION Y CARIÑO.

PRESENTADOR: Señoras y señores: Corporación Televisiva cumple hoy 35 años y les da la bienvenida a esta Gala de Aniversario! Hemos querido celebrarla tal como fue nuestro primer día de transmisión: en vivo, en un lujoso teatro, con los mejores artistas del Perú, mezclando las bambalinas y los telones con la electrónica y la ciencia. Es que nuestra vida es una combinación de ciencia y arte. La ciencia nos da cosas: la química produce alimentos y vestidos, la ingeniería crea los aparatos que usamos y la arquitectura diseña cada ambiente en que vivimos. La economía nos da el dinero, pero ninguna ciencia nos proporciona lo más precioso: el tiempo. El tiempo es algo que sólo nos dan los artistas, y entre todas las artes, la que más nos regala es el teatro. Una persona que muere a los 70 años, por ejemplo, si ha ido al teatro muere a los 100, a los 200, a los mil años de edad! Porque ha vivido en cada obra una existencia más, una aventura que dura minutos o siglos. Por eso los que aman la vida aman al teatro y disfrutan ese tiempo adicional. Por eso les damos a las actrices nuestra atención, y al oírlas, también ellas reciben nuestro tiempo: una hora de vida regalada de cada espectador, millones de segundos que al sumarse las hacen eternas! Hagámoslas vivir con nuestros ojos atentos. Veamos hoy, divertidos y admirados como hace 35 años, el Show de Cachavacha y Pachuca!

TERCER ACTO
APARECEN LAS VIEJAS ACTRICES CON ANTICUADOS TRAJES DE GALA. RECREAN UNA VODEVILESCA RUTINA PASADA DE MODA. ENTRAN ENTRE SERPENTINAS Y LUCES DE COLORES, CANTANDO SU TEMA DE PRESENTACION.
AMBAS:
Se sufre pero se goza, ¡ay!
Se sufre pero se goza!
Mientras tú mueres de risa,
yo me río de tus cosas!
MARIVI: ¡Vivimos para la risa,
nacimos para el engaño!
VALENTINA: (¡Nuestros chistes son tan viejos
que hasta celebran cumpleaños!)
AMBAS:
Se sufre pero se goza, ¡ay!
Se sufre pero se goza!
Mientras tú mueres de risa,
yo me río de tus cosas!
MARIVI: Aunque te encuentres de prisa,
reirás, ¡así no quieras!
Yo a todas les causó risa...
VALENTINA: (por eso sigue soltera!)
AMBAS:
Se sufre pero se goza, ¡ay!
Se sufre pero se goza!
Mientras tú mueres de risa,
yo me río de tus cosas!
MARIVI: Te ríes con mi trabajo,
en la sala y la cocina,
VALENTINA: (cuando yo quiera reírme
¡voy a verte en tu oficina!)
AMBAS:
Se sufre pero se goza, ¡ay!
Se sufre pero se goza!
Mientras tú mueres de risa,
yo me río de tus cosas!
MARIVI: Me admiran todos los hombres,
el chiquito y el grandote,
y me quieren las mujeres...
VALENTINA: (es porque tiene bigote!)
AMBAS:
Se sufre pero se goza, ¡ay!
Se sufre pero se goza!
Mientras tú mueres de risa,
yo me río de tus cosas! (BIS FINAL CON APLAUSOS GRABADOS)

QUEDAN EN SU AMBIENTE, RODEADAS DE BIOMBOS Y CORTINITAS QUE USARAN HABILMENTE PARA ESCONDER SUS COSAS, CAMBIARSE O DESAPARECER. A SU ALREDEDOR ESTAN DISPUESTOS LOS ELEMENTOS -TRAJES FALSOS, UTILERIA Y EFECTOS- QUE DECORAN LA ESCENA Y A LA VEZ PERMITEN ANTICIPAR LOS NUMEROS QUE PRESENTARAN. SON LAS MISMAS COSAS USADAS EN LOS DOS ACTOS ANTERIORES.

MARIVI: (HABLA AL PUBLICO MIENTRAS DESCUELGA UN TRAJE Y SE CARACTERIZA PARA EL PRIMER SKETCH) ¡Buenas noches! ¡Este es el Show de Cachavacha y Pachuca, dos mujeres orgullosas de su talento, que con su arte hacen patria! Ella es... (ESPERA QUE LA OTRA DIGA SU NOMBRE. VALENTINA NO LO HACE) ¡Cachavacha! ¡Y yo soy Pachuca! Para comenzar con esta larga noche de humor y diversión, les presentamos... ¡El chiste de la mentirosa!
VALENTINA: La primera mentira es mi nombre: en realidad me llamo Valentina Melzi.
MARIVI: (DISIMULA PARA SEGUIR EL SHOW) ¡No, te llamas Cachavacha! (LE ALCANZA UN TRAJE) ¡Vamos con el chiste de la mentirosa!
VALENTINA: ¿Quieres otra mentira? "Qué gusto verte, Mariví".
MARIVI: No soy Mariví, me llamo Pachuca. Y tú eres... ¡ah! ¡Con la edad has perdido la memoria! (SUSURRA) ¿Qué te pasa, estás borracha? ¡Sigue actuando! (EN SHOW) ¿Cuál era el chiste? Ya sé: ¡vi tu cara y me acordé! ¡El chiste trata de una vieja!
VALENTINA: Podría tratar de dos.
MARIVI: ¡El chiste del chinito que se casa con la mentirosa! (SE DISFRAZA DE "CHINO") Un chinito se casa con un tremendo mujerón y... (DESCUBRE A VALENTINA VESTIDA DE HOMBRE) ¡Ese traje es del último sketch! (VALENTINA AFIRMA CON UN GESTO) ¡Estás equivocada! (ELLA NIEGA) ¡Te has puesto terno! (AFIRMA) ¿Quieres ese chiste? (NIEGA) Ese va al final, ¿sabes? (AFIRMA) ¿Me estás tomando el pelo? (NIEGA) ¡¿Crees que soy idiota?! (AFIRMA) ¡Bueno, hagamos el de los borrachos! (NIEGA) ¡Toma, salud! (BUSCA Y SACA LA UTILERIA DEL ULTIMO NUMERO, COMENTANDO A REGAÑADIENTES) ¡Pero al final no sé qué diablos vamos a hacer! ¿Y esa soga? (VALENTINA SE HA ATADO UNA SOGA AL CUELLO)
VALENTINA: A continuación, el monólogo de Lucky en Esperando a Godot. (COMIENZA A ACTUARLO Y MARIVI TRATA DE INTERRUMPIR CON GESTOS ESTUPIDOS Y PAYASADAS. EN LUCKY) Dada la existencia, tal como demuestran los recientes trabajos públicos de Poincon y Wattmann de un Dios personal cuacuacuacua de barba blanca cuacua fuera del tiempo del espacio que desde lo alto de su divina apatía su divina atambía su divina afasia nos ama mucho con algunas excepciones no se sabe por qué pero eso llegará y sufre tanto como la divina Miranda con aquellos que son no se sabe por qué pero se tiene tiempo en el tormento de los fuegos cuyos fuegos quién puede dudar incendiarán al fin las vigas a saber llevarán el infierno a las vigas tan azules...
MARIVI: ¡Basta!
VALENTINA: ... por momentos con una tranquilidad que no por ser...
MARIVI: ¡Basta, te digo! ¡¡Basta!! (VALENTINA CALLA SONRIENDO CON SORNA) ¡Me estás desesperando! ¡Nos han contratado para actuar, Valentina!
VALENTINA: ¿Y hacer Godot no es actuar?
MARIVI: ¡Quieren una comedia! ¡Todo el Perú nos está viendo en vivo!
VALENTINA: Qué risa. Dos muertas actuando en vivo.
MARIVI: ¡Es en serio!
VALENTINA: ¿Y dónde se ha visto una comedia en serio?
MARIVI: Valentina, hazlo por ti. Necesitas la plata.
VALENTINA: Siempre hiciste las cosas por mí. Fui el mejor pretexto de tu vida. ¿Qué hiciste estos 35 años en que no nos vimos? ¿Con qué pretexto viviste?
MARIVI: No te burles, yo tengo un negocito. Tú en cambio...
VALENTINA: Gran negocio, vender café con leche en el garage de una casa vieja.
MARIVI: No puedes plantar así el show, ¡eres una artista! ¡Ten dignidad!
VALENTINA: ¡Tú también eres artista! ¿Qué dignidad tiene vender panes con huevo?
MARIVI: No entiendo qué te pasa, siempre respetaste al público. ¡El teatro está lleno de gente que se quiere reír!
VALENTINA: La gente se ríe de cualquier cosa. Escucha, este show era idiota hace 35 años, cuando estábamos vivas, y ahora es terrible y patético. ¿Crees que es cosa de risa? Da pena este teatro. Mientras más lleno, más vacío.
MARIVI: ¿Por qué aceptaste, entonces? ¿Por qué viniste a actuar? Tuvimos un ensayo. Pudiste decirme que... que esto no te importa. Todo el canal nos vio ensayando, y pensaron que no hablábamos de puro profesionales. Pasaban los actorcitos de las novelas y decían: ¡estas viejas son tan trabajadoras que ni siquiera conversan! Quise volverte a ver para decirte lo mucho que... lo mucho que te quise. Y mira cómo me pagas.
VALENTINA: Ya no es hora de hablar de eso. No te hagas la víctima, además. Por ti perdí a mi padre, a mi pareja y a mi hijo.
MARIVI: No tengo la culpa de que tu niño...
VALENTINA: ¡Se quema el niño, asesor Brack, se quema en la cocina mientras la madre duerme borracha en la sala!
MARIVI: ¡No fue mi culpa!
VALENTINA: Si no te hubieras metido en mi vida estaría vivo, y mi padre también, y Arturo no me habría dejado.
MARIVI: Si me hubieras dejado entrar en tu vida yo te hubiera acompañado y hubiéramos ido a ver a tu...
VALENTINA: ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Es el colmo que digas eso! Por eso he venido, ¿entiendes ahora? Para darme el gusto de arruinar lo único que te interesa: ¡la fama barata, la plata fácil! Sólo pensabas en eso cuando me metiste de cómica, me sacaste del teatro serio y... ¡te odio! ¡Tú debiste quemarte en esa olla! ¡Tú debiste morir en una ciudad lejana! ¡No ellos! Yo odiaba la bebida porque mi padre siempre llegaba borracho, pero todo lo que me hiciste sufrir me encadenó a la botella. ¡Qué asco! ¡Mira cómo tomo! ¡Pero qué gusto me da venir y arruinarte el show! Total, ¿quién se da cuenta? ¡La gente aguanta cualquier cosa, por eso está lleno! No lo llena el arte, este auditorio repleto no es un triunfo del teatro sino de la publicidad, de la fama, de la estupidez que satura el cerebro de todos. Cómo deben ser los hombres de este mundo, para que nosotras seamos sus estrellas.
MARIVI: Vamos a seguir, ¿sí?
VALENTINA: No te das cuenta de lo que pasa, ¿verdad? Eres un toro ciego que embiste al viento.
MARIVI: Hagamos el chiste de la monja... ¿no? (VALENTINA SE NIEGA Y BEBE) El de los borrachos no, ese es el último. ¿El del chino, sí? (VALENTINA NO CONTESTA) ¡Para ustedes, querido público, el chiste del chino que casó con mujer guapa! (LE HA PUESTO A VALENTINA UN BURLESCO TRAJE DE NOVIA) Señoras y señores, después de la canción de presentación, ¡nuestro segundo número es la historia del chinito en luna de miel! ¡Un chiste de viejas! (LE PONE UN FARSESCO TRAJE DE NOVIA)
VALENTINA: De viejas. No tengo por qué aguantarlo. (SE SACUDE)
MARIVI: (RUEGA SIN SALIR DE PERSONAJE) ¡Es un chiste, nada más, Cachavachita!
VALENTINA: (SE MIRA VESTIDA) ¿Estás hablando en serio? ¿Vamos a contar esa zoncera?
MARIVI: (PONIENDOSE UN FALSO SMOKING) Había un chinito que se casó con una mujer hermosísima. "Oh, quí linda está!"
VALENTINA: (SE DESGARRA EL TRAJE DE NOVIA) No, no cuentes conmigo.
MARIVI: ¡Lubia como las Dolly Sistel!
VALENTINA: Todo ha sido falso y siempre lo supimos.
MARIVI: ¡Pechugona como la Tongolele!
VALENTINA: Las sonrisas. Los amores. La amistad. Todo falso y barato.
MARIVI: Y con una sonlisa malavillosa... ¡como Malía Félix! Muestla al chinito tu sonlisa... enséñame los dientes, Cachavacha.
VALENTINA: No puedo, Mariví. No puedo.
MARIVI: Y el chiste es así: llegan de luna de miel a la habitación nupcial y al entrar, el chinito la carga... (TRATA DE CARGAR A VALENTINA, QUE SE DEJA TRAJINAR MIENTRAS SE QUITA EL DISFRAZ) Y una vez dentro, a media luz, la rubia empieza a desvestirse... ¡chuz marafuz! ¡Chinito se pone loquito!
VALENTINA: Suéltame.
MARIVI: Y ella se saca la peluca y la tira en un sillón, y el chinito dice: ¡tilando lindo pelo pal sillón! (VALENTINA ARROJA SU PELUCA). Y ella se saca la linda sonrisa, y tira la dentadura al sillón, y el chino dice: ¡tilando al sillón linda sonlisa! (ELLA ARROJA SUS DIENTES) Y luego se saca el busto postizo, y después las medias para las várices, y la faja para la cintura, y los tacones altísimos, y el chino dice espantado: Mujer bonita debió haberse casao con sillón, POLQUE TODO VA PA'L SILLON... ¡Y NADA PA'L CHINITO!
VALENTINA: (EN PERSONAJE) "Me escapé porque me quiero casar, porque quiero casarme con un varón hermoso de la orilla del mar..."
MARIVI: ¡Calla, necia, calla! ¡No vas a burlarte de mí! (DESENFUNDA) ¿Sabes lo que es esto? ¡Actúa, carajo! ¡Actúa bonito o te pego un balazo!
VALENTINA: Es de utilería.
MARIVI: ¡Pero estas balas no! (CARGA EL ARMA) En el ensayo me diste miedo, pensé que ibas a sacar un cuchillo de tu ropa, o algo así. Compré balas, perra, y te las voy a encajar si no actúas ahora.
VALENTINA: ¿Qué quieres que haga?
MARIVI: El show completo, ¿entiendes? ¡Al primer furcio, te mato! ¡Si metes morcilla, te meto un balazo! ¡Si te olvidas de la letra, te disparo en la boca! ¡Y que Dios te libre de robarme escena, porque te asesino por ladrona! Vístete de chola. Vístete.
VALENTINA: Conste que no te tengo miedo y te obedezco sólo porque no quiero que enloquezcas. ¿Sabes que los que mueren locos se quedan locos para siempre, del otro lado?
MARIVI: Calla y vístete. Cómo se nota que has venido a fregarme y a matarme en público. No me importa lo que dices.
VALENTINA: No escondo ningún cuchillo en el traje. (BUSCA) Sólo una carta vieja.
MARIVI: Bótala, no quiero verla. Ahora descubro cómo tenía que tratarte. Como hombre, pues. Maltratándote, abusando. ¿Ya estás? Señoras y señores, cuento de la chola y el abusivo. Pase usted.
VALENTINA: (SIN ACTUAR, NEUTRA Y SERIA) ¿Acá es el juzgado? Vengo a hacer una denuncia.
MARIVI: (LA ENCAÑONA DISIMULADAMENTE, MANTENIENDO EL PERSONAJE) Actúa bien o...
VALENTINA: (RETOMA EL PERSONAJE CHISPEANTE Y FARSESCO) ¿Acá es el juzgado? Vengo a hacer una denuncia.
MARIVI: Yo soy el juez Pachuco. ¿Cuál es su nombre?
VALENTINA: (NATURAL) Valentina.
MARIVI: ¿Perdón? (LA ENCAÑONA)
VALENTINA: (EN SERRANA) Me llamo... Cachavacha. Cachavacha Incapoma Huarocóndor.
MARIVI: ¿Y cuál es su denuncia?
VALENTINA: (A TODA VELOCIDAD) Bueno, yo vengo porque un abusivo es el Jonás que...
MARIVI: (ESCRIBIENDO EN UN GRAN LIBRO) ¡Despacio, chola, que estoy anotando en los folios! Habla.
VALENTINA: Señor juez Pachuco, el Jonás es un abusivo y su denuncia le vengo hacer. ¡Anoche rompió mi puerta, entró a mi casa, pateó mi cama, jaló mi sábana, me sacó el calzón y me la metió!
MARIVI: (ARROJA EL LAPICERO) ¿Cómo? ¿Qué vocabulario es ese? ¿Usted cree que voy a escribir esa cochinada en mi Libro de Denuncias? ¡Hable bonito, con respeto! ¿Qué es eso de "me la metió"? ¡Habla con metáforas, india, con sinónimos, con cultura! Nada de "me la metió". Ya, comienza de nuevo.
VALENTINA: Señor juez Pachuco, el Jonás es un abusivo y su denuncia le vengo hacer. Anoche rompió mi puerta, entró a mi casa, pateó mi cama, jaló mi sábana, me sacó el calzón y entonces... ¡metáfora, sacáfora, metáfora, sacáfora, metáfora...! (RISAS. SE QUITA EL DISFRAZ) ¿Contenta?
MARIVI: Claro. Muy bien. Sigue.
VALENTINA: ¿Qué quieres ahora?
MARIVI: El chiste del abogado y la mujer celosa.
VALENTINA: No me acuerdo.
MARIVI: Lo hicimos en el ensayo.
VALENTINA: No me acuerdo. Tu pistola me pone así.
MARIVI: Mentira. Nunca te acordaste bien. El final, sobre todo. Yo decía en latín: ¡"Alea jacta est, la suerte está echada!" Y tú tenías que responder:
VALENTINA: "La muy puta".
MARIVI: Pero nunca contestabas.
VALENTINA: Arturo nos hablaba en latín.
MARIVI: Calla. Vamos a hacer el del cura y el carro malogrado.
VALENTINA: No, es obsceno.
MARIVI: ¿No dices que la gente se ríe de todo?
VALENTINA: La gente sí, yo no.
MARIVI: Sigue! (LA APUNTA) ¿Por qué lloras?
VALENTINA: Esto no debería pasar. Debimos ser actrices de verdad y no dos cómicas sin nombre.
MARIVI: Cachavacha es un nombre.
VALENTINA: Como Cachirulo, Machucao o Wicho. Nombres de payaso.
MARIVI: No voy a volver a discutir. Actúa, que me haces feliz.
VALENTINA: No, se acabó. Tú no entiendes. ¡Adiós a la farsa de la vida! ¡No tengo por qué seguir soportando esta idiotez! ¡Adiós a los relojes, los contratos y los compromisos! Adiós a la esperanza.
MARIVI: Tú no entiendes: si paras, disparo.
VALENTINA: Qué me importa, mátame si puedes.
MARIVI: ¡Puedo!
VALENTINA: (PARA SI) No entiendes... (BURLONA) Dispara si eres hombre.
MARIVI: (LE DISPARA) ¡No me hables así!
VALENTINA: (PROVOCÁNDOLA) Machona de mierda, ¿así me quisiste? ¿Qué clase de amante eres, que te callas lo que sientes? Tenías miedo a salir del ropero, ¿verdad? ¡Miedo al rechazo, al qué dirán, al amor! ¿Y ahora por qué tiemblas? ¡Ya no hay nada que temer, mátame!
MARIVI: ¡Quieta o disparo!
VALENTINA: ¡Lo hiciste y no pasó nada! Soy inmortal, ¿sabes? ¡Inmortal como las grandes actrices! ¡Pero tú no!
MARIVI: ¡Ni un paso más, quieta!
VALENTINA: ¡Dame eso, estúpida! (MARIVI VUELVE A DISPARARLE. VALENTINA NO CAE. SONRIE Y FORCEJEAN POR EL ARMA. VALENTINA LA TOMA Y LA ARROJA ENTRE LA UTILERIA. LUEGO SE VUELVE A MARIVI Y LA ABOFETEA) Toma por tarada.
MARIVI: ¡Toma tú, (LE DEVUELVE LA BOFETADA) por no entender!
VALENTINA: (IDEM) ¡Toma por lo de mi padre!
MARIVI: (IDEM) ¡Toma por tratarme mal!
VALENTINA: (IDEM) ¡Por acostarte con Arturo!
MARIVI: (IDEM) ¡Por no buscarme!
VALENTINA: (IDEM) ¡Por arruinar mi carrera de actriz!
MARIVI: (IDEM) ¡Por dejarme en la miseria, sin compañera de comedia!
VALENTINA: (IDEM) ¡Por enamorarte de mí!
MARIVI: (IDEM) ¡Por no hacerme caso!
VALENTINA: (IDEM) Por... (SONRIE AL VER LO RIDICULO DE SU SITUACION) Por dejar que pase tanto tiempo...
MARIVI: (IDEM, PERO GOLPEANDO CON MENOS FUERZA Y SONRIENDO) Por no decirme que sentías lo mismo...
VALENTINA: (IDEM, RIENDO) Por oler a cebolla... (RIEN)
MARIVI: (LE DA UNA BOFETADA QUE PARECE UNA CARICIA) Por... por venir a fregarme el show... delante de tanta gente... (SE ABRAZAN, CON EL ROSTRO MUY CERCA. VALENTINA LA ELUDE SUAVEMENTE)
VALENTINA: Si supieras por qué estoy acá.
MARIVI: Porque me extrañas, ¿no? Porque querías volver a verme. Porque despreciabas este show y me odiabas, pero fue lo más importante que hiciste en tu vida y tenías que repetirlo. Tenías que decirme que...
VALENTINA: (SIGUEN ABRAZADAS) No sabes nada, Mariví.
MARIVI: Estás acá, actuando conmigo para confesarme algo, ¿verdad? Me quieres.
VALENTINA: No he venido para eso.
MARIVI: Pero contesta: ¿me quieres?
VALENTINA: No me preguntes.
MARIVI: ¿Me quieres? ¿No me quieres?
VALENTINA: Por favor...
MARIVI: ¿Ni un poquito? ¡Di sí o no, no hagas que me humille más!
VALENTINA: No.
MARIVI: (INCREDULA Y DESPECTIVA) Entonces, ¿a qué has venido? A qué tanto ensayo y tanta ropa y...
VALENTINA: Vine por dos razones. La primera, para vengarme de todo lo que hiciste. Pero veo que no puedo hacerte daño porque ya no podemos hacer nada.
MARIVI: Claro que podemos. Perdóname, quiéreme, vamos a juntarnos y a decir lo que callamos, a cumplir lo que no prometimos, a...
VALENTINA: No te he dicho la otra razón.
MARIVI: ¿Cuál?
VALENTINA: Vine también a decirte que...
MARIVI: ¿Qué?
VALENTINA: Que estamos muertas.
MARIVI: ¿Cómo? (RIE) Qué estás diciendo.
VALENTINA: Tienes que creerme. Estamos muertas, y sólo por eso estamos juntas. Caímos y...
MARIVI: ¡Caímos y rebotamos en un toldo, como buenas payasas!
VALENTINA: Es imposible.
MARIVI: ¡Por eso tengo la muñeca vendada!
VALENTINA: Pero la mueves, mira. (MARIVI SE MIRA LA MUÑECA. PAUSA. LA MUEVE CON NORMALIDAD)
MARIVI: ¿Y tu rodilla...? (VALENTINA FLEXIONA LA PIERNA SIN PROBLEMA) No te creo. No puede ser.
VALENTINA: Pero es, Mariví. Mira. El teatro está vacío.
MARIVI: ¿Y la escenografía, y las luces, y la carta?
VALENTINA: La carta la escribí yo. Lo demás... son ilusiones.
MARIVI: ¿Las risas? ¿Los aplausos?
VALENTINA: Grabaciones.
MARIVI: (PAUSA. PARA SI, VENCIDA) O sea que todo ha sido por gusto. Todo lo que hice... (SE MIRA LAS MANOS)
VALENTINA: No hiciste. Amaste con temor. Quisiste ser artista y vendiste tus sueños.
MARIVI: (SIGUE SIN OÍRLA) ... Todo lo que hicimos fue por nada.
VALENTINA: No hicimos. Hice. Yo tuve un hijo. Yo me casé. Yo hice teatro. Yo hacía llorar al público mientras tú picabas cebolla. Creyendo que vivías, te llenaste de pasatiempos.
MARIVI: ¡Si hubiéramos seguido juntas hubiéramos muerto ricas!
VALENTINA: ¡Si hubiéramos seguido juntas hubiéramos muerto antes!
MARIVI: ¿Qué iba a hacer yo sin ti? ¡Teníamos que seguir juntas! ¿Qué hace una pareja cómica sin la otra persona? El gordo sin el flaco, Dean Martin sin Jerry Lewis, Bob Hope sin...
VALENTINA: ¿Juntas? ¿Después de lo que me hiciste?
MARIVI: No empecemos otra vez.
VALENTINA: ¡Ya no podemos empezar nada!
MARIVI: ¡Y no se puede dar marcha atrás!
VALENTINA: No.
MARIVI: Estoy soñando.
VALENTINA: Tal vez.
MARIVI: Sueño contigo.
VALENTINA: No, no vine porque tú sueñas, vine por dos razones que ya conoces.
MARIVI: Por eso el show sigue... por eso las balas no... tú lo sabías y te burlaste de mí. Te vengaste de mí en escena. Pudiendo seguir el show y hacerme creer que...
VALENTINA: El show puede seguir, ¿pero para qué? Tenemos que acabar e irnos, por dignidad.
MARIVI: ¿A dónde?
VALENTINA: No lo sé, pero no vamos a quedarnos aquí eternamente.
MARIVI: Me siento tan ligera. Ya no se puede hacer nada y eso me libra de tantas ataduras...
VALENTINA: Porque ya sabes esto.
MARIVI: Ahora puedo decir lo que siento, libremente. Entiendo tantas cosas.
VALENTINA: Es la comprensión de los muertos, que no sirve para nada.
MARIVI: Como no sirvió la vida, nos la gastamos en tonterías, como un niño cargado de monedas que convierte todo en dulces. La desperdiciamos, ¿no?
VALENTINA: Puede ser. ¿Qué importa saberlo si...?
MARIVI: Dejamos de lado lo importante. El arte, la familia, el amor. Escondimos nuestro amor y nunca vio la luz.
VALENTINA: Tú lo escondiste, yo...
MARIVI: (LA TOMA DE LOS BRAZOS PARA ENCARARLA) ¡Tú también! (LA SUELTA) ¡Qué rabia descubrir, al final de la carrera, que has corrido hacia el lado equivocado! Me odio! Te odio!
VALENTINA: No fue culpa nuestra. Ya no importa, además. Vamos.
MARIVI: Y recién hoy me doy cuenta de todos los años que hemos perdido callando y sintiendo. Cuánto hemos desperdiciado en nombre del amor.Cuánto esfuerzo, cuánto tiempo! ¿Y de él qué sacamos? ¡Nada, porque de querer no crece nada más que el dolor y la duda, y de la tierra de la esperanza no brota ni siquiera un hongo!
VALENTINA: ¡No hables así!
MARIVI: ¡Déjame en paz! El amor es arena que ninguna lágrima moja, papel negro, nube de piedra que nunca nos regala el sabor de sus gotas. El amor es una ley bajo la cual todo lo que hacemos es delito. Me cortaría las venas por poder volver atrás para quererte libremente, me quemaría viva, me partiría en dos con un machete si con eso lograra regresar y amarte y que me amaras, gastar todo el sufrimiento que cabe dentro de mí y tenerte, siempre joven y llena de colores, siempre mía y siempre tuya! El amor está lleno de siempres y de nuncas. ¿Por qué nunca te lo dije?
VALENTINA: No lo sé. Yo te esperé.
MARIVI: ¡Ay, pasadizo maldito lleno de manos y bocas! ¡Ya veo que eres infinito y frío, que no me diste un inicio porque no tienes final! No eres la muerte, Amor, pero te pareces tanto. Llévame entonces, me rindo. Que no digan que no quise encontrarte.
VALENTINA: Tú nunca buscaste el amor. Tuviste miedo de perder. Y quien no busca el amor, encuentra la muerte.
MARIVI: ¿Y acaso tú me buscaste?
VALENTINA: Yo te mandé la carta. No fue el canal. Pero tardaste una noche entera en llegar.
MARIVI: ¡No fue mi culpa! ¡No encontré la carta hasta el día siguiente! ¿Para qué querías verme otra vez? ¿Para qué? ¡Habla!
VALENTINA: No tiene sentido.
MARIVI: ¡El amor siempre lo tiene! No, nunca lo tiene pero qué importa, dilo, tal vez en otra vida...
VALENTINA: Somos actrices, Mariví: hemos nacido tantas veces... Vamos. Hay que aprender a salir.
MARIVI: ¿No me vas a contestar? (RUEGA) Te pregunté si me quisiste. ¿Nada? ¿Ni un poquito?
VALENTINA: Sí.
MARIVI: (LA EMPUJA) ¡Y tampoco hiciste nada! ¿Cuánto crees que esperé esa carta? Una llamada, una señal... ¡También fue tu culpa! (VALENTINA LE TAPA LA BOCA CON SUAVIDAD)
VALENTINA: No digas más.
MARIVI: (SUSURRA) Si pudiéramos empezar de nuevo, me querrías, ¿sí?
VALENTINA: Sí. (PAUSA. SE BESAN)
MARIVI: Sólo con saberlo me basta para salir en paz.
VALENTINA: (RUEGA CANSADA) Entonces vámonos ya.
MARIVI: Mira... veo gente...
VALENTINA: Amigos, ángeles, muertos.
MARIVI: ¿No podemos irnos tirando la puerta?
VALENTINA: ¿Cómo dices?
MARIVI: Actuando. Como Moliere. Un chiste, aunque sea. El último sketch.
VALENTINA: ¿No te das cuenta que...?
MARIVI: El último, por favor.
VALENTINA: ¿Doña Inés? ¿Laurencia? ¿Ofelia? (MIRA A MARIVI Y CONCEDE) El número de los borrachos.
MARIVI: Va. Pero en serio, ¿sí?
VALENTINA: Va. (SE MIRAN, TOMADAS DE LAS MANOS. SE SUELTAN VIOLENTAMENTE Y CORREN HACIA SUS LUGARES Y SU VESTUARIO. SE PONEN LOS TERNOS FALSOS Y ACTUAN EL ULTIMO CHISTE)
MARIVI: (NARRANDO EN EL ESTILO DE SU SHOW, MIENTRAS AMBAS SE CARACTERIZAN Y RECREAN LAS ACCIONES) Llega un borracho conchudo a un bar, (ENTRA ELLA EN PERSONAJE) encuentra un borrachito tímido con una botella (ENCUENTRA A VALENTINA SENTADA) y le dice: ¡salud! Agarra la botella ajena, se sirve y toma. (MARIVI BEBE ) Y el otro calladito, le dice: (SEÑALA A VALENTINA)
VALENTINA: ¡Salud!
MARIVI: Sin molestarse. El fresco se sirve de nuevo, y grita: ¡salud por los conchudos! (SE SIRVE Y BEBE) Y el otro le contesta:
VALENTINA: ¡Salud!
MARIVI: Sin molestarse.
LA ACTUACION DE ELLAS SE REPITE DETRAS, EN UNA PROYECCION ANTIGUA -LA PRESENTACION ORIGINAL- QUE SIRVE DE FONDO A AMBAS. SE ABRAZAN Y SE DESPLAZAN TRATANDO DE SEGUIR EL HILO DEL CHISTE, QUE AHORA OIMOS GRABADO EN LA FRESCA VOZ DE MARIVI, CONTANDOLO HACE 30 AÑOS. LAS VIEJAS SOBRE EL ESCENARIO TRATAN DE ACTUARLO EN SILENCIO, PERO TERMINAN ABRAZANDOSE.

LA VOZ DE MARIVI, JOVEN, FUERA DE ESCENA:
El aprovechado vuelve a tomar varias veces, y brinda y brinda, y al final se molesta y le dice al tímido: "oiga, ¡yo brindo por todo y usted sólo sabe decir salud! ¿No tiene nada por qué brindar?" (LAS VIEJAS SE BESAN EN LA BOCA, SE SIENTAN Y LEVANTAN TRISTEMENTE SUS COPITAS, HACIÉNDOLAS CHOCAR) Y el tímido contesta:
VALENTINA JOVEN, DESDE LA PANTALLA:
¡Sí, salud por mi suicidio! (LAS VIEJAS BEBEN SOLEMNEMENTE) ¡Y por usted, que se ha chupado TODA MI BOTELLA DE VENENO!
LAS CABEZAS DE AMBAS CAEN HACIA ATRAS, EN ESCENA Y EN LA ACTUACION GRABADA. LAS CUATRO SE QUEDAN QUIETAS. CARCAJADA DEL PUBLICO FANTASMA. OVACIONES Y APLAUSOS GRABADOS. EN EL VIDEO ORIGINAL, LAS DOS ACTRICES SE PONEN DE PIE, SALUDAN AL PUBLICO Y HACEN UNA VENIA. EN EL ESCENARIO, LAS DOS VIEJAS SIGUEN INMOVILES. EN EL VIDEO, MARIVI TRATA DE LEVANTAR LA MANO DE VALENTINA MIENTRAS SALUDAN, Y ESTA LE CONTESTA CON UN GOLPE. EMPIEZAN A PELEAR FRANCAMENTE ENTRE APLAUSOS Y CARCAJADAS. MIENTRAS LAS JOVENES SE GOLPEAN EN LA PANTALLA, LAS VIEJAS PERMANECEN ESTATICAS, MUERTAS. HA CONCLUIDO LA ACTUACION FINAL.

EPILOGO
DESPLAZANDO LA IMAGEN DE LA PELEA, REAPARECE EN LA PANTALLA EL NARRADOR DE NOTICIAS Y LEE CON SERIEDAD EL SIGUIENTE INFORME. MIENTRAS HABLA, EN UN RECUADRO, APARECEN DETRAS SUYO LAS IMAGENES INDICADAS, COMO SUCEDE EN ESTOS PROGRAMAS.
NARRADOR: ¡Interrumpimos las noticias de hoy para hacer un lamentable anuncio a nombre de Corporación Televisiva, su canal favorito! (TRAS EL SURGE EL LOGOTIPO DEL CANAL DE TELEVISION. LUEGO, DOS FOTOS POSADAS DE VALENTINA Y MARIVI EN PRIMER PLANO) Valentina y Mariví, las extraordinarias cómicas que hicieron reír a nuestros padres y abuelos con sus personales Cachavacha y Pachuca, perdieron la vida el día de hoy en extrañas circunstancias que aún se investigan. (LAS VIEJAS ESTAN MUERTAS EN LA CALLE, TENDIDAS EN EL SUELO EN LA MISMA POSTURA QUE HAN ADOPTADO EN ESCENA) Ellas estaban a punto de ser contratadas por este canal para nuestra impresionante... (APARECE EL LOGO DEL PROGRAMA "GALA DE...") Gala de Aniversario del próximo 8 de julio. (VIEJAS TOMAS DE ELLAS ACTUANDO JOVENES EN BLANCO Y NEGRO, EN SU PRIMER PROGRAMA DE TV) Cachavacha y Pachuca presentaron el primer show cómico de la televisión nacional, en nuestro primer día de transmisiones. Lamentablemente, estas actrices pioneras de la pantalla fallecieron al caer desde el cuarto piso de un céntrico edificio. (VUELVEN LAS FOTOS ANTIGUAS DE ELLAS, EL LOGOTIPO DEL CANAL) Con profundo pesar, Corporación Televisiva se une al dolor de sus familias y de sus muchos admiradores, que aún las recuerdan como lo que fueron: dos excelentes payasas. Cachavacha y Pachuca, descansen en paz.

CORTINA MUSICAL: LA ANTIGUA CANCION DE Se sufre pero se goza... etc. EL VIDEO SE VA. EL HAZ DE LUZ SOBRE LAS ANCIANAS DESAPARECE. TELON FINAL

 

 

César de María. Correo electrónico: teatroperuano@gmail.com

 

Todos los derechos reservados
Buenos Aires. 2007